El general retirado Luis Herlindo Mendieta en la sede de RCN Radio, en Bogotá
El general retirado Luis Herlindo Mendieta en la sede de RCN Radio, en Bogotá
Danilo Arenas - RCN Radio
30 Oct 2018 09:51 AM

‘Que la Toma de Mitú coincida con la fecha de las Farc es una ofensa’

Charla con el general Luis Herlindo Mendieta, quien sobrevivió al ataque y al secuestro durante 11 años y siete meses.
Alfonso
Alfonso
Rico Torres
@AlfonsoRicoT

El general retirado Luis Herlindo Mendieta nunca imaginó que su pesadilla duraría tanto. Por un lado, soportar una arremetida a punta de metralla, pipetas de gas y aguantar mientras las Farc se tomaban Mitú.

Allí, impotente, tuvo que ver cómo sus hombres eran asesinados y plagiados por guerrilleros que llegaron por miles a la capital del departamento de Vaupés, en el suroriente del país. En aquella ocasión, 41 policías y 11 civiles murieron y 61 policías fueron secuestrados, algunos por más de una década.

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Por otro lado, tener que soportar 11 años y siete meses secuestrado, aguantando todo tipo de humillaciones, lejos de su familia, viendo cómo se morían sus compañeros en cautiverio y aguardando en la selva por la libertad o la muerte.

Hoy, 20 años después de aquella toma, recuerda cómo fue esa toma, lo que vivió en Mitú, posteriormente en la selva, los hechos de los que se vino a enterar cuando quedó libre y lo que ha sido su vida desde entonces. Igualmente, hace un llamado para que se le otorgue el lugar que se merece cómo víctima. Y exige, con vehemencia, que sus victimarios no tengan más garantías que él.

General Mendieta: ¿qué pasó el primero de noviembre de 1998?

Recibí el comando de policía de Mitú el 17 de septiembre de 1998. Y en esa información se sabía de presencia de las Farc en los alrededores de Mitú. Recordemos que el 3 de agosto se había presentado la toma de Miraflores (Guaviare) y prácticamente ya estaba anunciada la toma de Mitú por parte de las Farc.

Cuando asumí el comando seguí insistiendo en los informes de inteligencia ante los mandos para que se apoyara a Mitú. Infortunadamente llegó el primero de noviembre y no se recibió el apoyo de la Policía ni del Ejército. Incluso solicitamos el apoyo de medios electromagnéticos para interceptar comunicaciones de las Farc porque teníamos conocimiento de que las Farc tenían teléfonos satelitales. El primero de noviembre, hacia las 4 y 30 de la mañana, se inició el ataque terrorista por parte de las Farc.

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¿Cómo fue ese ataque?

Yo había estado patrullando como hasta las 2:30 de la mañana, pasando revista. Pasé al reposo y a las 4:30 de la mañana me despierto por la acción de los disparos. Salgo de mi habitación, me ubico en la plazoleta central del comando. Allí doy instrucciones a los hombres para que tomen posiciones y comenzamos la defensa.

Todos los oficiales, suboficiales, patrulleros tomaron posiciones. Ellos empiezan a lanzar los cilindros bomba, que empiezan a generar una cantidad de destrozos. A las 10 de la mañana observo, desde el sitio donde estoy, que el comando de policía está en llamas. Nos tumban las paredes, la casa del señor obispo de Mitú.

Al destruirnos esas instalaciones paso a la Fiscalía. Allí continúo con nuestra defensa y ya nos toca pasarnos a un supermercado. El colegio también estaba en el suelo. Son más o menos las 5:00 de la tarde y el teniente Rodríguez, que estaba en un hueco dentro del comando de la Policía, está buscando el apoyo del avión fantasma. Le dice al piloto que bombardee porque nos iban a coger.

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El avión no bombardea sino que ametralla y las Farc aprovecharon para entrar a las últimas paredes, donde me encontraba y nos dicen que salgamos con las manos en alto. Si el avión hubiera bombardeado no estábamos aquí contando el cuento.

Me toman como rehén y me llevan al hueco del teniente Rodríguez para que les diga a los policías que salgan. Hay un sujeto, alias Boyaco, que empieza a enviar gasolina hacia ese hueco y decía que si no les decía a esos hombres que salieran serían quemados vivos. Me paro y les grito que salgan o sino van a morir ahí incinerados.

¿Cuántos hombres tenía bajo su mando y cuántos hombres de las Farc los atacaron?

Estábamos 76 policiales policiales defendiendo a Tumaco, había 30 auxiliares bachilleres pero la única arma que ellos tenían era un bastón de mando. Únicamente cumplían misiones de integración con la comunidad.Estos 30 auxiliares estaban en la parte externa del comando, es decir que no estaban ahí. Posteriormente, 16 de ellos son ubicados por parte de las Farc y secuestrados.

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De acuerdo al conocimiento que tuvimos de las mismas Farc, alias el Mono Jojoy dio instrucciones a siete frentes de las Farc y tres compañías móviles de aportar cada uno 200 hombres para la toma.

De ahí sacamos el dato de 2.000 integrantes de las Farc que hicieron la acción terrorista en Mitú, con armamento pesado, con armas no convencionales como los tatucos y, especialmente, con los cilindros bombas cargados de metralla, de productos incendiarios y de explosivos plásticos que causaron muchísimo daño.

El oficial sobrevivió al atentado terrorista cometido por las Farc y permaneció secuestrado por esta guerrilla durante 11 años y siete meses.

¿Cómo fue el momento en que le informan que usted quedaba secuestrado?

Pensé que nos iban a fusilar. Uno se encomienda a Dios y a la Virgen, que le permita vivir unos días más. Nos llevan en fila hacia el río, allí nos sacan con unos cordeles, nos suben en unas embarcaciones y nos llevan río arriba. Ahí es donde comienza esta etapa de secuestro. Nunca nos decían que teníamos que hacer o en qué calidad estábamos. En los primeros días únicamente era seguir órdenes de camine aquí, súbase a una lancha. Tiempo después nos informan que estamos en condiciones, como lo llaman ellos, de prisioneros políticos, pidiendo un intercambio humanitario por lo que ellos llaman sus prisioneros políticos, que estaban en las cárceles del país.

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¿Se imaginó que su secuestro fuera a durar tanto?

No. El pensamiento diario era en qué momento terminaba nuestra existencia porque siempre nos estaban apuntado, las 24 horas, con fusiles. Hacían simulacros de dispararnos. En cualquier momento nos podían asesinar.

¿Cuál es el hecho que más recuerda estando en cautiverio?

Hay varias etapas del secuestro. Una, cuando se termina la zona de distensión (21 de febrero de 2002). Comienza un bombardeo por parte del gobierno del doctor (Andrés) Pastrana y allí nos sacan corriendo del sitio donde estábamos, en esa jaula de concentración. Y de ahí en adelante estar internados en la selva huyendo de la acción del Estado porque había terminado la zona de despeje a las Farc. Muchas veces escuchar las explosiones, ametrallamientos, bombardeos por parte de la Fuerza Aérea. Era un continuo trasegar por la selva.

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Tenemos una marcha que se dio posterior a la toma del presidente (Álvaro) Uribe (agosto 7 de 2002). Duró tres meses y estuve muy enfermo. Se me inflamaron las piernas, no pude caminar durante cinco semanas que me tocó arrastrarme por el piso. En oportunidades los integrantes de las Farc me cargaban en una hamaca y mi pensamiento era en que momento me fusilaban porque cuando uno se convierte en una carga para las Farc lo que ellos hacen es fusilarlo. Logré sobrevivir y llegamos a un sitio fijo, donde quedamos estables y pude iniciar un proceso de recuperación porque pasó otra cuadrilla de las Farc que llevaba medicamentos. Me suministraron algunos de ellos. Las Farc decían que ante un inminente rescate seríamos fusilados.

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Muchas veces la presencia de helicópteros sobre nosotros. Allí nos amontonaban y decían que si comenzaban a bajar soldados de los helicópteros pues inmediatamente nos asesinarían.

¿Qué pasó con el mayor Julián Ernesto Guevara?

El sargento John Jairo Durán Tuay, liberado durante la Operación Jaque, trajo su diario pero no hay claridad sobre su compañero de cautiverio. Tampoco sobre el intendente Luis Hernando Peña Bonilla...

Cuando se presenta el intercambio humanitario en el tiempo del presidente Pastrana salen 28 integrantes de la Fuerza Pública intercambiados por 14 integrantes de las Farc, insistí ante los cabecillas de esta organización en que Julián Ernesto Guevara y Luis Hernando Peña fueran liberados en ese intercambio porque estaban muy enfermos. Estaban con nosotros, no se tuvieron en cuenta, salen los que se intercambiaron y después hay una liberación unilateral por parte de las Farc. Nos quedamos los cuadros de mando, entre ellos Julián Ernesto Guevara y Luis Hernando Peña Bonilla.

Se inicia otra fase donde secuestran a dirigentes políticos que van a llegar al sitio donde estábamos hasta completar un grupo de 38. La Fuerza Pública intenta rescatarnos, lo que obliga a las Farc a separarnos en cuatro grupos: tres de diez integrantes y uno de ocho. En el que quedé fue de diez. Allí no estaba ya Julián Ernesto Guevara y tengo conocimiento, por el sargento Durán, que él sufrió una enfermedad muy delicada, aparte de que ya venía enfermo. No hubo la atención médica ni alimentaria y las Farc sencillamente lo dejaron morir allí en la selva.

De Luis Hernando Peña Bonilla, cuando estábamos los 38 alias Martín Sombra, por los problemas psiquiátricos que tenía Peña, lo sacó de esas instalaciones y dijo que le iba a prestar atención psiquiátrica y prácticamente lo desaparecieron. Uno de los liberados en la Operación Jaque (Armando Castellanos Gaona) manifestó que escuchó decirle a un guerrillero que Peña había sido fusilado. En este momento sigue desaparecido, no solo Peña sino otro patrullero de la toma de Puerto Rico (en Meta, perpetrada el 10 de julio de 1999), Canencio Murcia (Édgar Bayron Murcia Canencio), que logró fugarse de las jaulas de concentración.

¿Llegó a perder la fe de que recuperaría la libertad?

Soy católico y lo que Dios y la Virgen dispongan. Todos los días le daba gracias a Dios, hoy también lo hago, porque me permite vivir un día más. El premio mayor era poder salir.

¿Era consciente de que, por su grado de general, usted podría ser de las últimas personas en recobrar la libertad?

En su momento teniente coronel. De hecho ahí es donde inicia una lucha mi hijo, deja la Medicina e ingresa a estudiar Derecho, porque por estar en cautiverio no me ascendieron. Con dos proyectos de ley ascendí a brigadier general y luego a general teniendo en cuenta el tiempo que llevaba secuestrado. En una oportunidad llegó alias 45, a mitad de 2009 más o menos. No teníamos radio porque en 2008, cuando sale a la libertad el exgobernador del Meta Alan Jara, nos quitaron los radios y quedamos totalmente incomunicados. Alias 45 me dijo: 'oiga, por ahí escuchamos por radio que a usted lo ascendieron a general'. Esa fue la información que yo tuve.

Cuando fue alias El Mono Jojoy, él fue tres veces para unas pruebas de supervivencia, me dijo que el último en salir sería yo por ser coronel.

Y hasta que por fin llegó el 13 de junio de 2010, cuando fue rescatado...

Se presenta la Operación Camaleón que me trajo a la libertad. Hacia las 11 y 30 de la mañana nos disponíamos a almorzar cuando hace su intervención personal del Ejército con disparos, seguido de explosiones. Después de más o menos unos 30 minutos de intensidad de fuego logro arrastrarme, salir hacia el sitio donde se estaban originando estos disparos y observo que va un soldado con casco. Digo que es un soldado porque la guerrilla no utilizaba casco y a partir de ese momento me siento libre.

Mi pensamiento era ir hacia donde estaba la Fuerza Pública a pesar de los disparos y las explosiones. Pensaba que a Dios gracias se terminaba eso y si uno muriera en ese instante, al menos los restos de uno serían entregados a la familia para que ellos pudieran hacer ese duelo y seguramente superar ese drama de lo que es el secuestro.

¿Cómo fue esa transición, estando libre, de desatrasarse en asuntos caseros, tecnológicos?

Agradezco a mi dos hijos quienes son modernos y me enseñaron a cómo manejar el celular y gracias a ellos hoy en día me defiendo. El rezago es inmenso porque fueron 12 años perdidos. Se pierde la capacidad de adquirir nuevos conocimientos, de intercambiar opiniones con la gente, de leer la prensa, mucha información que aún me sorprende.

¿Qué hechos particulares le sorprendieron?

La Copa Libertadores que ganó Once Caldas (primero de julio de 2014). En ese momento no teníamos radio. También la muerte de dirigentes internacionales y personajes a nivel nacional.

Hoy en día sus victimarios están en política y el Consejo Nacional Electoral les otorgó personería justo un primero de noviembre, al igual que la Toma de Mitú. ¿Qué opina al respecto?

Tratamos de incidir para que a las víctimas que las Farc ocasionaron también se les reconociera esa oportunidad de tener un partido político. Desafortunadamente el Consejo Nacional Electoral no lo hizo y, por el contrario y como usted lo dice, el primero de noviembre de 2017 les dio la personería jurídica a las Farc. Un agravio, podríamos decir, a las víctimas que ocasionaron las Farc en Mitú. Es una ofensa. No son coincidencias, son realidades.

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¿Y qué opina de que estén incursionando en política?

Hay una gran deuda. Después del proceso de paz los únicos beneficiados son las Farc. Curules en el Congreso, van a pelear hacia futuro las 16 circunscripciones especiales de las cuales están hablando, recibieron una gran parte del presupuesto para financiar su partido político. Tienen muchas posiciones mientras que las víctimas que las Farc ocasionaron han sido excluidas, no se les ha tenido en cuenta. Insistimos en la participación en la Jurisdicción Especial para la Paz, en la Comisión de la Verdad, en la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos.

¿Y su participación en política?

Mientras estén las Farc como movimiento político nosotros buscaremos la oportunidad de que haya un punto de equilibrio. Recoger firmas de nuevo, a no ser que ahora, con el caso de Gustavo Petro y la posible personería a la Colombia Humana, quede un espacio. Ya la abrieron con las Farc y nos la negaron. Salió el movimiento político de las Farc y por eso salió el movimiento político nuestro. Se recogieron para Senado casi 100 mil firmas, de las cuales nos validaron únicamente 30.000. Para Presidencia recogimos casi 500.000 firmas, de las cuales nos validaron 170.000. El problema es que las Farc tienen narcotráfico, minería ilegal, secuestro, extorsión y presupuesto del Estado. Nosotros no tenemos un peso, únicamente la lengua.

¿Sigue hablando con las personas que estuvo en cautiverio?

Por supuesto. Con mi compañero Murillo (teniente coronel Luis Enrique Murillo), de la Toma de Mitú, con Donato (teniente coronel William Donato), con Ala Jara (exgobernador del Meta) y con Consuelo González de Perdomo (excongresista), especialmente.

¿Cómo le gustaría que se conmemorara la Toma de Mitú?

Reconstruyendo Mitú. En cinco viajes que he hecho, el gobierno no tuvo en cuenta a la población. Muchos no fueron reconocidos como víctimas.

¿Camina tranquilo por la calle?

Sí. Ya no me están apuntando con fusiles.

Por Alfonso Rico

Fuente
Alfonso Rico Torres