La administración Trump ordenó al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) suspender todas las decisiones de asilo de manera inmediata e indefinida, tras el tiroteo en Washington, D.C., donde dos soldados de la Guardia Nacional fueron atacados por un hombre afgano que había recibido asilo este mismo año.
La directiva representa uno de los mayores endurecimientos del sistema de asilo en décadas. Según un aviso interno distribuido a los funcionarios de asilo, la orden instruye a abstenerse de aprobar, denegar o cerrar cualquier caso, afectando tanto a solicitudes nuevas como a casos ya listos para decisión.
“No ingrese información sobre la decisión en casos afirmativos”, indicó el mensaje de USCIS, en referencia a aquellos casos que la agencia procesa fuera del sistema judicial migratorio.
La pausa incluye también las solicitudes presentadas por afganos llegados bajo la operación de reasentamiento de Biden, “Aliados Bienvenidos”, y provocó la cancelación de todas las citas presenciales programadas para el lunes, donde los solicitantes recibirían los resultados de sus casos.
En 2024, el USCIS tramitó más de 100.000 casos de asilo afirmativo en Estados Unidos, con oficinas en Miami, Arlington y Houston a la cabeza en volumen de casos.
El detonante: un caso afgano aprobado este año
El miércoles, un ciudadano afgano identificado como Rahmanullah Lakanwal disparó contra dos miembros de la Guardia Nacional, causando la muerte de uno de ellos. Lakanwal había ingresado al país en 2021 mediante libertad condicional humanitaria —programa utilizado por el gobierno de Biden durante la evacuación de Afganistán— y obtuvo asilo en 2024, bajo la actual administración Trump.
Tras el ataque, la Casa Blanca ordenó una revisión inmediata de todas las aprobaciones de asilo otorgadas durante la administración Biden, argumentando fallas de seguridad en los procesos de evaluación.
En una declaración enviada al medio CBS News, el director del USCIS, Joe Edlow, confirmó la suspensión general: “El USCIS ha suspendido todas las decisiones de asilo hasta que podamos garantizar que cada extranjero sea investigado y evaluado al máximo nivel posible. La seguridad del pueblo estadounidense siempre es nuestra prioridad”, dijo.
Pausa
La orden abarca todos los casos de asilo del USCIS, sin importar país de origen. Los funcionarios pueden seguir realizando entrevistas y revisando expedientes, pero deben detenerse al llegar al punto de decisión:
“Una vez que llegue a la entrada de decisión, deténgase y espere”, instruyó la directiva.
La paralización incluye:
- Casos afirmativos procesados por USCIS.
- Casos de afganos llegados bajo la Operación Aliados Bienvenidos.
- Entregas de decisión programadas para esta semana.
Los casos defensivos, en cambio, siguen bajo jurisdicción de jueces federales de inmigración.
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Nuevas restricciones
Además de la pausa en asilo, la administración Trump anunció:
- Suspensión indefinida de todos los trámites de inmigración legal de solicitantes provenientes de Afganistán, incluyendo ciudadanía, residencia y permisos de trabajo.
- Una “reevaluación rigurosa y exhaustiva” de los casos de residencia permanente de ciudadanos de 19 países incluidos en una proclamación presidencial firmada en junio.
Entre ellos: Afganistán, Irán, Somalia, Sudán, Yemen, Libia, Eritrea, Venezuela, Haití y Cuba.
El USCIS publicó además una nueva política que permite negar solicitudes de tarjeta verde cuando existan “preocupaciones sobre la incapacidad de examinar e identificar adecuadamente” a ciudadanos de países donde no existe una autoridad fiable para emitir documentos.
La agencia detalló: “Ciertos países (…) carecen de una autoridad competente o central para emitir pasaportes y documentos civiles, lo que se relaciona directamente con la capacidad del USCIS para evaluar la elegibilidad para los beneficios migratorios”.
Un tono aún más duro desde la Casa Blanca
Trump reforzó el mensaje en su plataforma Truth Social, donde prometió:
“Suspender permanentemente la migración de todos los países del Tercer Mundo”,
así como revocar la ciudadanía a quienes considere una amenaza y deportar a cualquier extranjero que represente “una carga pública, un riesgo para la seguridad o sea incompatible con la civilización occidental”.
Hasta ahora, la Casa Blanca no ha explicado cómo implementará legalmente estas declaraciones, ni el alcance real que tendrían las nuevas políticas.
La suspensión de decisiones de asilo marca uno de los movimientos más drásticos de la administración en materia migratoria, generando inquietud tanto en organizaciones humanitarias como entre miles de solicitantes cuyo futuro legal queda, por ahora, en un limbo indefinido.