Primera ministra británica, Theresa May
Primera ministra británica, Theresa May
AFP
11 Dic 2018 05:41 AM

Theresa May recorre Europa en busca de una esperanza para su acuerdo de Brexit

Theresa May llamaba el martes a las puertas de los principales líderes europeos.
Cristian
Cristian
Serrano

En busca de alguna "garantía" que mantenga con vida su controvertido acuerdo de Brexit, la primera ministra británica Theresa May llamaba el martes a las puertas de los principales líderes europeos aunque estos ya dejaron claro que no piensan reabrir la negociación.

Ante la evidencia de que se encaminaba a sufrir una humillante derrota en la sesión de ratificación prevista para el martes en el parlamento británico, la jefa de gobierno conservadora decidió la víspera aplazar el histórico voto y emprender una nueva ronda con sus colegas europeos.

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Tras reunirse por la mañana en La Haya con el primer ministro holandés Mark Rutte, May debía dirigirse a Berlín para encontrarse con la canciller alemana Angela Merkel.

Y por la noche, tenía previsto viajar a Bruselas para conversar con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y con su par de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien planeaba transmitirle de nuevo un mensaje conocido: "No hay margen de renegociación".

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"Hablaré con la señora May esta noche y le diré como dije al parlamento antes, que el acuerdo que hemos alcanzado es el mejor acuerdo posible, es el único posible", aseguró Juncker ante los eurodiputados reunidos en Estrasburgo, en el noreste de Francia.

Aunque matizó que "por supuesto hay margen suficiente, con inteligencia, para más aclaraciones, más explicaciones sobre la interpretación".

El acuerdo sellado por May con sus 27 pares europeos, un mamotreto de 585 páginas fruto de 17 meses de difíciles negociaciones, choca con un amplio rechazo en el parlamento británico.

La oposición laborista, los centristas liberaldemócratas, los nacionalistas escoceses, los unionistas norirlandeses del DUP —en cuyo apoyo se basa la mayoría parlamentaria de May— y hasta un centenar de conservadores rebeldes, ya sean proeuropeos o euroescépticos, se pronunciaron contra él por diferentes motivos.

Casi tres años después del referéndum en que el 52% de los británicos votó a favor del Brexit, Reino Unido debe salir del bloque el próximo 29 de marzo y si no logra ratificar un texto negociado con Bruselas debería hacerlo sin acuerdo, lo que tendría catastróficas consecuencias para la economía británica.

"Nunca dejaremos sola a Irlanda"

El punto más conflictivo del acuerdo negociado por May es el denominado "backstop", o "red de seguridad", un mecanismo ideado para evitar la reinstauración de una frontera dura en la isla de Irlanda que amenace el Acuerdo de Paz de 1998, que puso fin a 30 años de sangriento conflicto.

Este solo entraría en vigor tras el periodo de transición, previsto inicialmente hasta finales de 2020 pero ampliable hasta 2022, y si no se encuentra una solución mejor durante la negociación de la futura relación entre ambas partes tras el Brexit

Pese a todo los defensores de una salida clara de la UE temen que Reino Unido quede permanentemente atrapado en las redes europeas y presionaron a May para que se lanzase en una improbable renegociación.

En respuesta, la primera ministra afirmó el lunes que transmitiría las "preocupaciones" de los diputados británicos a los líderes europeos y "haría todo lo humanamente posible para obtener más garantías" de que el "backstop" no será permanente o incluso nunca deberá aplicarse. 

Juncker ya ha expresado la "determinación" de la Unión Europea por "hacer todo lo posible" para no llegar a la situación en que deba aplicarse el "backstop", pero defendió que este no se puede simplemente suprimir, principalmente por el interés de la República de Irlanda, miembro del bloque.

"Nunca dejaremos sola a Irlanda", afirmó.

El ministro irlandés de Relaciones Exteriores, Simon Coveney, aseguró a la radiotelevisión pública de su país RTE que el gobierno de Dublín descarta cambiar el Acuerdo de Retirada. Aunque precisó que podría haber "una declaración política del Consejo Europeo".

En este contexto, para que el Brexit no monopolice la cumbre europea del jueves y el viernes en Bruselas, prevista desde hace meses y en cuya agenda figuran otros temas de gran calado como la inmigración o el presupuesto europeo, Tusk decidió el lunes convocar para el jueves un consejo extraordinario sobre la salida británica de la UE.