Estados Unidos e Israel atacaron diferentes puntos de Irán en la mañana del 28 de febrero de 2026. Este proceso ha tenido como consecuencia directa la muerte de diferentes miembros de la cúpula líder de este país, siendo la más importante la del líder supremo Alí Jameneí, y varios contraataques en la región por parte de las fuerzas iraníes.
Entre tanto, Donald Trump confirmó que continuará realizando ataques y que se podrían llevar conversaciones en el futuro, con el fin de determinar qué podría suceder en la región, que se ha mantenido en conflicto y en tensión desde hace siglos, pero que desde la década de los cincuenta, con la imposición de Israel como país en lo que un día fue Palestina y la radicalización de los creyentes del Islam.
Irán, desde 1979, tuvo un cambio político y social que dio un rumbo en su historia y afecta la realidad de la región y todos sus habitantes en la actualidad. Aunque el movimiento contra la monarquía en este país se mantenía, se hizo más fuerte hacia la década de 1970 y derivó con la revolución islámica, que tuvo como punto central con la caída de Sha Mohammad Reza Pahlavi, que ostentó el poder desde 1941.

¿Qué es la revolución islámica?
Aunque bajo el mandato de Reza Pahlavi, Irán tuvo un aceleramiento tecnológico, este siempre dependió de Estados Unidos. El islam ha visto a Estados Unidos como el gran enemigo a vencer, y este sentimiento se multiplicó en todo el país gracias al control que ejercía la religión sobre ellos. La revolución islámica fue un levantamiento popular que tuvo como resultado la imposición de la República Islámica teocrática. El líder de este movimiento fue el ayatola Rohollah Khomeini. Pero, ¿cómo se gestó la revolución islámica?
La monarquía reinaba desde 1926, los monarcas pertenecían a la familia Pahlaví. Su último líder había abolido el uso de velo y aumentado los derechos de las mujeres. Sin embargo, siempre se caracterizó por reprender con fuerza a disidentes y opositores. Aquello generó grandes disgustos en la población civil. Es que hubo miles de detenidos y cientos de fallecidos para 1978, y esto generó que la población civil hablara de un régimen autoritario. Las marchas contra la monarquía incluía estudiantes, fundamentalistas islámicos y ciudadanos con ideales políticos comunistas.
El colectivo religioso ultraconservador no veía con buenos ojos las reformas sociales, las calificaba como una amenaza para la vida tradicional iraní y consideraban que la occidentalización era una invasión cultural. De acuerdo con la documentación de France 24, el colectivo fue ganando poder y sus adeptos los fueron subiendo como principales promotores de las marchas al mismo gracias a la religión. Aquí aparece la figura del ayatola Jomeneí.

Jomeneí se encontraba en el exilio. El medio citado recordó las palabras del ayatola en medio de las protestas: "Que sea una abdicación o una dimisión no significa nada, pero el Sha tiene que ser retirado de su trono. El voto del pueblo ya no es el Sha y tiene que ser retirado de su trono. Tras su destitución, se establecerá la República Islámica, que se basará en el voto popular general".
El ascenso del Ayatola Jomeini acabó con los derechos de las mujeres
Irán se convirtió por primera vez en una República Islámica en el siglo XX. La religión se convirtió en la base de la sociedad y esto implicó la reducción de derechos para el género femenino, pasando de depender exclusivamente de sus familiares, siendo padres o hermanos en primera instancia, y luego sus esposos, los que las guiaban en todos sentido.
Dejaron de tener derecho al divorcio, los matrimonios forzados fueron cada vez más comunes y el hiyab comenzó a ser obligatorio en espacios públicos. Debían, además, pedir permiso para estudiar o salir.
Sin embargo, la República Islámica tuvo contradictores internos, que desde la década de 1980 intentaron desestabilizar el nuevo poder. A nivel internacional Estados Unidos e Israel criticaban con constancia este régimen, pero logró hacerse más fuerte, pese a las sanciones económicas o el aislamiento al que fue sometido.
En la actualidad, el régimen no ha cambiado mucho las normas que los rigen y esto ha generado movilizaciones en contra de sus dirigentes. De acuerdo con datos de El País, de España, solo un tercio de la población de este país apoya el actual sistema político. Irán tiene alrededor de 93 millones de ciudadanos. Con el fallecimiento del líder supremo Alí Jameneí, el mundo está atento a lo que pueda ocurrir en la región.