El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general John Kane, defendieron públicamente el lanzamiento de la Operación “Furia Épica”, una ofensiva militar aérea a gran escala ordenada directamente por el presidente Donald Trump contra objetivos estratégicos iraníes.
Durante una extensa rueda de prensa en el Pentágono, ambos funcionarios describieron la campaña militar como la operación aérea “más letal, compleja y precisa de la historia”, diseñada para neutralizar definitivamente la amenaza militar de Irán tras décadas de confrontación indirecta entre Washington y Teherán.
“No iniciamos esta guerra, pero la vamos a terminar”
Hegseth sostuvo que Estados Unidos actúa tras “47 años de agresión iraní”, señalando atentados contra intereses estadounidenses en Medio Oriente, ataques a embajadas, explosiones contra tropas y operaciones atribuidas a milicias respaldadas por Teherán.
“El régimen expansionista e islamista de Teherán ha librado una guerra unilateral contra Estados Unidos durante décadas”, afirmó el secretario, quien aseguró que la administración Trump decidió trazar una línea definitiva frente a la amenaza iraní.
Según el jefe del Pentágono, el objetivo central no es un cambio de régimen, aunque reconoció que “el régimen cambió y el mundo está mejor por ello”, una declaración que refleja el impacto político que Washington espera producir con la campaña militar.
El funcionario insistió en que la prioridad estratégica es impedir que Irán obtenga armas nucleares. “Regímenes radicales no pueden tener armas nucleares. Es sentido común”, afirmó, criticando además el acuerdo nuclear alcanzado durante la administración de Barack Obama, al que calificó como un error que permitió a Teherán ganar tiempo.
Objetivos militares: misiles, drones y poder naval iraní
De acuerdo con Hegseth, la Operación “Furia Épica” tiene metas concretas y limitadas: destruir misiles ofensivos iraníes, eliminar su producción de armamento, neutralizar su marina y garantizar que Irán nunca posea armas nucleares.
El secretario aseguró que Estados Unidos está utilizando una combinación masiva de bombarderos estratégicos, cazas, drones, misiles de precisión y capacidades clasificadas, actuando “de manera quirúrgica, abrumadora y sin disculpas”.
También defendió la cooperación militar con Israel, al que describió como un “socio capaz”, y rechazó críticas internacionales sobre el uso de la fuerza, afirmando que Washington actuará conforme a sus propios intereses estratégicos.
Una operación global coordinada
El general Kane explicó que la ofensiva comenzó oficialmente el 28 de febrero a la 01:15 hora del Este, bajo órdenes directas del presidente Trump y ejecutada por el Comando Central estadounidense.
El alto mando militar detalló que más de 100 aeronaves participaron en las primeras oleadas, apoyadas por ataques con misiles Tomahawk lanzados desde el mar, operaciones cibernéticas y acciones espaciales destinadas a cegar las capacidades de comunicación y defensa iraníes.
Según el general, la campaña fue el resultado de meses —e incluso años— de planificación militar, con participación coordinada del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, el Cuerpo de Marines, la Fuerza Espacial y aliados regionales.
Estados Unidos desplegó miles de militares adicionales, cientos de aviones de cuarta y quinta generación y dos grupos de ataque de portaaviones, incluidos el USS Gerald R. Ford y el USS Abraham Lincoln, con el objetivo de asegurar superioridad aérea y defensa contra misiles.
Kane confirmó que en las primeras 57 horas de operaciones se lanzaron cientos de misiones y decenas de miles de municiones guiadas, dirigidas contra centros de mando, infraestructura militar, bases navales y sistemas de misiles balísticos iraníes.
Bajas, riesgos y advertencias
Las autoridades estadounidenses reconocieron la muerte de cuatro militares estadounidenses durante las operaciones y advirtieron que podrían registrarse más pérdidas, al tratarse de “operaciones de combate mayores”.
El Pentágono también confirmó la pérdida de tres cazas F-15E en la región —incidente actualmente bajo investigación— aunque aclaró que no fue resultado directo del fuego enemigo.
Hegseth subrayó que la Casa Blanca no establecerá plazos públicos para la campaña militar y rechazó comparaciones con guerras prolongadas como Irak o Afganistán. “No habrá construcción de naciones ni guerras interminables. Esta es una misión decisiva”, afirmó.
Mensaje a Irán y al mundo
Ambos funcionarios enviaron un mensaje directo a Teherán: Estados Unidos mantendrá la presión militar hasta eliminar la amenaza estratégica iraní.
“El presidente fija los términos de esta guerra”, declaró Kane, señalando que las fuerzas estadounidenses continuarán adaptando operaciones mientras evalúan los daños infligidos al enemigo.
Hegseth, por su parte, cerró la comparecencia con un mensaje dirigido a las tropas desplegadas: “Ya no somos solo defensores; somos guerreros entrenados para derrotar al enemigo y quebrar su voluntad”.