La carrera por conquistar nuevamente la Luna ha entrado en una etapa decisiva. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reconoció que China está mucho más cerca de las capacidades espaciales estadounidenses de lo que estuvo la Unión Soviética durante la primera carrera espacial. En una entrevista exclusiva con Space.com, publicada el 7 de noviembre de 2026, el funcionario aseguró que la competencia entre ambas potencias es real y que sus consecuencias podrían sentirse en todo el mundo.
“Con China no es así. Están muy cerca”, afirmó Isaacman al comparar las capacidades tecnológicas de Pekín con las de Estados Unidos durante la Guerra Fría. El administrador señaló que, a diferencia de aquella época, Washington ya no cuenta con una ventaja abrumadora en todos los campos tecnológicos.
Artemis, la apuesta estadounidense para regresar a la Luna
Estados Unidos tiene como objetivo llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar en 2028, mediante la misión Artemis IV. El programa busca establecer las bases para una presencia humana sostenida en el satélite natural y desarrollar tecnologías que permitan futuras expediciones a Marte.
Isaacman considera fundamental mantener un ritmo constante de lanzamientos del cohete Space Launch System (SLS), encargado de transportar la nave Orion en las misiones tripuladas de exploración profunda.
“Lo que me importa es que estemos lanzando grandes cohetes al menos una vez al año”, explicó durante la entrevista. Según el administrador, esa frecuencia es el mínimo necesario para conservar las capacidades técnicas y operativas de la NASA.
La siguiente etapa será Artemis III, prevista para 2027. La misión llevará astronautas a la órbita terrestre baja para probar los procedimientos de acoplamiento entre Orion y los módulos lunares desarrollados por empresas privadas como SpaceX y Blue Origin. Estos ensayos prepararán el camino para el posterior descenso de astronautas a la superficie lunar.
China acelera sus planes para llegar antes de 2030
Mientras Washington prepara sus próximas misiones, Pekín desarrolla una arquitectura espacial que contempla el cohete Long March 10, la nave tripulada Mengzhou y el módulo lunar Lanyue.
El objetivo chino es realizar su primer aterrizaje tripulado antes de finalizar 2029. Isaacman destacó que el país asiático ya ha mostrado avances en módulos de aterrizaje, vehículos exploradores, trajes espaciales y una arquitectura de dos lanzamientos con elementos de reutilización.
“Estamos diciendo que aterrizaremos en la Luna a finales de 2028. China está diciendo que lo hará a finales de 2029”, señaló.
El funcionario incluso reconoció que considera posible que China cumpla su objetivo. La diferencia entre los calendarios de ambas potencias podría reducirse a unos pocos meses, lo que convierte esta competencia en una disputa particularmente ajustada.
Una competencia que trasciende el espacio
Para Isaacman, las consecuencias de perder esta carrera no se limitarían al ámbito de la exploración espacial. El liderazgo lunar también podría influir en la confianza internacional hacia las tecnologías, las industrias y los sistemas de seguridad de cada potencia.
“Las consecuencias de equivocarnos en esto, se los digo, se sentirán en todo el mundo”, advirtió.
El administrador planteó que el resultado podría influir en las decisiones de otros países sobre qué tecnología utilizar, qué sistemas de inteligencia artificial adoptar y con qué potencia establecer alianzas estratégicas.
El objetivo: construir una presencia permanente
La disputa no termina con el primer aterrizaje. Tanto Estados Unidos como China tienen proyectos para desarrollar infraestructura científica y tecnológica en la superficie lunar, particularmente en el polo sur, una región de interés por sus posibles depósitos de hielo de agua y sus condiciones de iluminación.
Para Washington, el programa Artemis representa también un paso fundamental hacia Marte. La experiencia adquirida en la Luna permitirá probar sistemas de soporte vital, generación de energía, movilidad y aprovechamiento de recursos extraterrestres.
Pese a los desafíos técnicos y políticos, Isaacman mantiene su confianza en las capacidades estadounidenses. “Tenemos ese historial de éxitos y creo que prevaleceremos”, concluyó.
La nueva carrera lunar ya no consiste únicamente en demostrar quién puede llegar primero. Se trata de establecer quién tendrá la capacidad tecnológica, industrial y estratégica para permanecer y operar en el espacio durante las próximas décadas.