El 19 de enero del año 2022, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, grabó un video para sus ciudadanos. "Los ucranianos asarán carne en barbacoas con normalidad. Respiren hondo, cálmense y no corran a abastecerse de comida". Zelensky estaba convencido de que los rumores de una guerra con Rusia eran falsos.
En Moscú, los planes eran otros. Durante semanas, la CIA y el MI6, aparatos de inteligencia estadounidenses y británico, habían estado alertando a Francia, Alemania y las potencias europeas de una inminente invasión de Rusia a Ucrania. Así como la respuesta de Zelensky, la posición de París y Berlín fue escéptica. Seis semanas después, el presidente Vladimir Putin, probaría lo equivocados que estaban.
El anuncio de la “operación especial”
A las 5:30 de la mañana del 24 de febrero, hora de Moscú, Vladimir Putin anunció una operación especial.
“Las circunstancias nos obligan a tomar medidas decisivas e inmediatas. Las repúblicas populares del Donbás dirigieron a Rusia una solicitud de ayuda. En relación con ello, de conformidad con el Artículo 51 de la Parte 7 de la Carta de la ONU, con la sanción del Consejo de la Federación de Rusia y en cumplimiento de los tratados de amistad y asistencia mutua ratificados por la Asamblea Federal el 22 de febrero de este año con la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, he decidido llevar a cabo una operación militar especial”.
En cuestión de horas, Zelensky pasó de la incredulidad y conmoción a la acción. El presidente recibió reportes de asesinos rusos en camino y un bombardeo inminente sobre el palacio presidencial. Su respuesta sorprendió al mundo. Su primer pronunciamiento no fue dirigido hacia los ucranianos. Les habló directamente a los rusos: "Intenté hablar con el presidente Putin. Hubo silencio. Hoy, como ciudadano ucraniano les hablo a ustedes, pueblo ruso."
Compartimos 2.000 kilómetros de frontera y hoy miles de tanques y tropas están invadiendo nuestro país en una guerra innecesaria, dijo. Mientras pronunciaba estas palabras, misiles rusos cayeron sobre ciudades ucranianas. Ucrania informó del despliegue de tropas a través de sus fronteras hacia las regiones orientales de Chernigov, Járkov y Luhansk, y desembarcando por mar en las ciudades de Odesa y Mariupol, en el sur.
Las tropas rusas atacaron Ucrania desde Bielorrusia y desde Rusia con apoyo bielorruso, y también se estaba lanzando un ataque desde la anexada Crimea. Se oyeron explosiones antes del amanecer en la capital ucraniana, Kiev. Zelensky lanzó un llamado de ayuda al mundo.
El primero en responder fue Joe Biden, presidente de Estados Unidos.
“Sin ninguna justificación ni provocación, el Ejército ruso lanzó una brutal operación sobre Ucrania." Biden lanzó un mensaje a sus homólogos europeos que no creyeron a la CIA: "Vladimir Putin llevaba planeando la invasión durante meses".
La batalla por Kiev y el costo humano
El objetivo del jefe del Kremlin era tomar el aeropuerto militar de Motomel a las afueras de Kiev combinado con un ataque terrestre por parte de las fuerzas que se acercaban a la capital desde la frontera bielorrusa. Después, capturar o asesinar a Zelensky y reemplazarle por un gobernante títere. Zelensky sorprendió incluso a Biden tomando la arriesgada decisión de resistir, cambiarse su elegante traje por un atuendo militar, y comandar la defensa desde la capital.
El presidente francés, Emmanuel Macron llamó a Zelensky, quien le confirmó que había aviones, helicópteros, tanques y miles de soldados asediando a su país.
Ha habido muchos muertos, decía el mandatario de Ucrania, pero yo estoy bien, eso creo, decía. Desde Naciones Unidas, el secretario general Antonio Guterres, le pedía al presidente Putin, en el nombre de la humanidad, replegar sus tropas de vuelta a Rusia. “No empieces en Europa lo que podría ser la peor guerra desde el inicio del siglo”, le advertía.
Pero la ofensiva no iba a detenerse.
La batalla de Kiev tuvo lugar entre el 24 de febrero y el 2 de abril de 2022. Rusia destinó aproximadamente cincuenta mil efectivos al ataque contra la capital. El Frente Norte, designado por Rusia, incluía aproximadamente treinta mil efectivos de los Ejércitos de Armas Combinadas 29.º, 35.º y 36.º del Distrito Militar Oriental.
Hasta 18 mil efectivos de las Fuerzas de Defensa Territorial ucranianos lograron resistir y menos de dos semanas después, las tropas rusas se replegaron, dejando un rastro de sangre y muerte como es el caso de la masacre de Bucha, una zona en las afueras de Kiev en donde se calcula que 420 civiles fueron asesinados y cientos más heridos y abusados.
En el cuarto aniversario de la guerra, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) verificó un total de 56.550 víctimas civiles durante la invasión rusa de Ucrania hasta el 31 de enero de 2026. De ellas, se informó que 41.378 resultaron heridas. Sin embargo, el ente especificó que las cifras reales podrían ser mayores.
Los analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Estados Unidos, dicen que Rusia tomó alrededor de 4.700 kilómetros cuadrados (1.800 millas cuadradas) de territorio en 2025, un área aproximadamente el doble del tamaño de la ciudad de Moscú, aunque Rusia afirma haber tomado 6.000 kilómetros cuadrados.