Las recientes conversaciones entre Estados Unidos e Irán para contener el avance del programa nuclear iraní concluyeron sin acuerdo, pese a una ambiciosa propuesta estadounidense que planteaba una paralización de hasta 20 años de las actividades nucleares de Teherán.
Según reportes de The New York Times, Washington presentó durante las negociaciones del fin de semana (celebradas en Islamabad) una iniciativa para imponer una “suspensión” prolongada del programa nuclear iraní. La propuesta fue respondida por Irán con un planteamiento mucho más limitado: un freno de entre tres y cinco años.
El amplio margen entre ambas posturas evidenció la falta de consenso y terminó por bloquear cualquier avance concreto hacia un acuerdo, en unas conversaciones que se extendieron por cerca de 21 horas.
Negociaciones "sustanciales" pero sin ningún acuerdo
El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, calificó las negociaciones como “sustanciales”, aunque reconoció que no se logró ningún progreso significativo. “Esa es la buena noticia”, dijo en referencia al nivel de diálogo. “La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo, y creo que eso es mucho peor para Irán que para Estados Unidos”.
Vance evitó detallar los términos específicos discutidos en la mesa, pero subrayó que uno de los principales obstáculos fue la negativa iraní a comprometerse de forma explícita a no desarrollar armas nucleares ni capacidades para obtenerlas rápidamente.
Un conflicto marcado por antecedentes fallidos
El actual intento de negociación se produce en un contexto marcado por el colapso del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), firmado en 2015 durante la administración de Barack Obama. Dicho acuerdo establecía límites estrictos al programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones económicas.
Sin embargo, en 2018, el entonces presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del pacto, reimponiendo sanciones y reavivando las tensiones con Teherán.