Kamala Harris, vicepresidenta electa de EE.UU.
Kamala Harris, vicepresidenta electa de EE.UU.
AFP
12 Ago 2020 02:31 PM

El historial de mano dura que le critican a Kamala Harris, candidata a la vicepresidencia de EE.UU.

Como fiscal, castigó fuertemente delitos menores que, según sus críticos, afectaron sobre todo a las minorías.
Daniela
Henao Cardozo
@CHenaodaniela

Con una carrera brillante, digna del mejor sueño americano a pesar de capítulos controvertidos, la senadora de 55 años Kamala Harris, que soñaba con convertirse en la primera presidenta negra de Estados Unidos, le apostará finalmente en noviembre a convertirse en la primera vicepresidenta del país.

Aunque, según muchos, Harris seguirá sin duda con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2024 y la esperanza de romper entonces el último techo de cristal.

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"Mi madre me decía a menudo: Kamala, podrías ser la primera en lograr muchas cosas. Asegúrate de no ser la última", le gustaba repetir a Harris durante su desafortunada campaña para las primarias demócratas, a la que puso fin en diciembre. 

Después de dos períodos como fiscal en San Francisco entre 2004 y 2011, fue elegida dos veces fiscal de California desde 2011 hasta 2017, convirtiéndose en la primera mujer en el cargo, pero también en la primera persona negra en dirigir los servicios judiciales del estado más poblado del país. 

Luego, en enero de 2017, se juramentó en el Senado en Washington, siendo la primera mujer con raíces en el sur de Asia en llegar a la Cámara Alta, y en la segunda senadora negra en la historia de Estados Unidos. 

Harris creció en Oakland, en la California progresista de los años 60, orgullosa de la lucha por los derechos civiles de sus padres: un jamaiquino profesor de economía y una india tamil, actualmente fallecida, investigadora del cáncer de mama.

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Estudió en la Universidad de Howard, fundada en Washington para acoger a estudiantes afroestadounidenses segregados, y recuerda regularmente su membresía en la asociación de estudiantes negros Alpha Kappa Alpha.

En el Senado, Harris se hizo conocida por sus interrogatorios, a veces de tono escalofriante, durante audiencias de alta tensión. Como candidata a las primarias, incluso había prometido "liderar la acusación" contra Trump. 

Historial de mano dura

Pero su pasado como fiscal le pesa en contra. Desde Carolina del Sur hasta Michigan, los votantes negros y progresistas lamentan su reputación de dureza.

Cuestionan en particular sus iniciativas como fiscal para castigar fuertemente los delitos menores que, según sus críticos, afectaron más que nada a las minorías. 

"Algunos, especialmente entre los jóvenes negros, la ven como parte del problema, no como la solución", advirtió David Barker, profesor de ciencias políticas en la American University en Washington. 

Harris no ha renegado de su pasado y ha hecho gala durante su campaña de su perfil de mano dura contra el crimen, con el que llevó las condenas de culpabilidad a máximos durante su época como fiscal, pero también a que muchos afroamericanos pasaran largos años en prisión por crímenes que hoy no son ni considerados faltas. 

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En 2004 se opuso a la reducción de penas mínimas, que dijo que quería reformar cuando hizo campaña en las primarias. Luego, en 2010, simplemente se echó a reír ante una pregunta sobre la legalización del cannabis para uso recreativo, que finalmente se aprobó en 2018.

No era la única que se oponía a estos temas en ese momento, pero la senadora nacida en Oakland, una ciudad con tradición de protestas, no gozaba de una imagen de "fiscal progresista", al contrario de lo que ella misma decía de su historial. 

En lo que respecta a la brutalidad policial -un tema muy presente en la agenda tras la muerte de George Floyd-, Harris también ha sido criticada por no haber intervenido en muchos casos que involucraban a uniformados. 

En 2015, por ejemplo, se abstuvo de adoptar una posición sobre un proyecto de ley destinado a hacer investigaciones independientes de casos con "uso de fuerza mortal" por parte de la policía. 

Las muertes a manos de policías afectan desproporcionadamente a las comunidades afro y latina, que aún no le perdonan su tibieza en el tema. 

En San Francisco, fue objeto además de críticas por su decisión de enjuiciar a padres de niños que faltaran a la escuela con demasiada frecuencia, una medida que afecta a menudo a los hogares de minorías étnicas. 

Lucha por cambios

A pesar de esta parte polémica de su historial, hay también reconocimiento a su lucha por cambios. Su programa más exitoso, llamado "Back on Track" impulsaba que condenados primerizos por delitos no violentos relacionados con drogas recibieran en prisión un diploma de secundaria, con el objetivo de facilitar su transición de regreso a la comunidad y evitar la reincidencia.

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También inició un proyecto de capacitación sobre discriminación dentro de las fuerzas policiales en California.

Pero posiblemente su mayor logro a los ojos de activistas de derechos civiles y también de la policía fue "Open Justice", un portal que puso a disposición del público una amplia gama de datos sobre la justicia penal, incluido el número de muertes y lesiones en custodia policial.

"Soy defensora pública, trabajo día y noche luchando en el sistema de justicia de San Francisco, y la verdad es que implementó programas muy progresistas, punto, fin de la historia", dijo Niki Solís, quien se enfrentó a Harris muchas veces en la corte.

Jack Pitney, profesor de Política en el Claremont McKenna College de California, subrayó que, al examinar el paso de Harris por la fiscalía, hay que diferenciar sus funciones con la de una legisladora. 

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"Tenía que defender las leyes en los tribunales, estuviera o no de acuerdo con ellas", explicó el docente, que además cree que su imagen le servirá en sus aspiraciones con Biden.

"Según los estándares los progresistas de California, casi nadie puede ser lo suficientemente progresista y si la critican por no haberlo sido como fiscal es una ventaja en una campaña de elecciones generales", precisó, añadiendo que en la campaña los conservadores probablemente la tacharán de ser todo lo contrario.