Ecuador inició en la noche del domingo 15 de marzo uno de los operativos de seguridad más masivos de su historia reciente. Desde las 11:00 p.m., un toque de queda entró en vigencia en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, respaldado por el despliegue simultáneo de 35.000 policías y más de 30.000 militares —un total que supera los 65.000 efectivos— en el marco de un estado de excepción que busca golpear las estructuras del crimen organizado en las zonas más violentas del país.
La medida, que se extenderá durante 15 días, restringe la circulación entre las 23:00 y las 05:00 y se aplica en provincias donde la presencia de bandas delictivas ha convertido la violencia en una constante. El ministro del Interior, John Reimberg, anunció el operativo a través de un video en sus redes sociales, en el que se observa a uniformados desplegándose en distintos puntos del territorio. Según el Gobierno, la ofensiva no se limita a reforzar el patrullaje nocturno: incluye operaciones para desmantelar campamentos ilegales, proteger vías estratégicas y establecer controles en zonas fronterizas consideradas de alto riesgo.
Guayaquil: tanquetas, helicópteros y coordinación con el FBI
En Guayaquil y sus cantones aledaños (Durán y Guayas) la tarde del domingo estuvo marcada por el movimiento de convoyes militares. Tanquetas, camionetas con uniformados fuertemente armados, helicópteros, motocicletas y vehículos de patrullaje recorrieron los principales accesos de la ciudad en lo que las autoridades denominaron una "ofensiva militar total". La coordinación del operativo tiene además una dimensión internacional: se confirmó la participación del FBI en las operaciones conjuntas.
El despliegue genera impacto directo en la actividad económica de la ciudad portuaria. Los transportistas estiman una pérdida del 25% en sus operaciones, con especial afectación en el Puerto de Guayaquil, uno de los más importantes de la región. Para reducir ese impacto, el sector productivo negoció ajustes en sus horarios. Los mercados mayoristas, por ejemplo, abrieron a las 5:30 a.m. de este lunes con productos provenientes de la sierra, mientras que el servicio de domicilio y los taxis quedaron suspendidos. La Fiscalía, por su parte, garantizó atención operativa las 24 horas para no interrumpir los procedimientos de identificación y judicialización de detenidos.
En Santo Domingo de los Tsáchilas, la preparación para el toque de queda fue visible desde horas antes de su entrada en vigor. Los centros comerciales cerraron a las 8:00 p.m., tres horas antes de la restricción, y las autoridades instalaron puntos de control en las vías que conectan la provincia con el resto del país. Campañas de comunicación informaron a la ciudadanía sobre los detalles de la medida, anticipando que los controles serán estrictos y permanentes en los puntos estratégicos de la provincia.
El Oro: más de 200 muertos en lo que va del año
La provincia de El Oro llega al toque de queda con una situación especialmente crítica. Entre enero y los primeros días de marzo de 2026, el territorio ya acumula más de 200 muertes violentas, además de ataques con explosivos atribuidos a disputas territoriales entre bandas y 284 denuncias por extorsión registradas en el mismo período. Para enfrentar ese panorama, las autoridades desplegaron alrededor de 2.200 policías y 2.400 militares, con especial atención a los denominados "puntos rojos" en varios cantones.
Las zonas fronterizas reciben atención prioritaria. Huaquillas, identificada como un punto de ingreso de armas y explosivos, será vigilada por seis grupos de control especializados. En Puerto Bolívar, por donde sale cerca del 30% de las exportaciones bananeras del país, la Marina realizará operaciones y monitoreos marítimos mientras el Ejército asume el control terrestre. En esa zona operan las bandas Los Lobos, Espejo y Sao Box, señaladas como responsables de gran parte de la violencia provincial.
El panorama en la capital de la provincia añade otra capa de complejidad: calles aún inundadas por lluvias recientes albergan tanto a militares en posición de control como a familias que han debido abandonar sus viviendas y pernoctar en las aceras. Las autoridades militares indicaron que están dispuestas a brindar asistencia de evacuación a quienes lo requieran durante el período del toque de queda.