Estudiantes universitarios
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6 Jul 2022 02:33 PM

Elegir mal la carrera universitaria: una situación que afecta al estudiante y su familia

La deserción universitaria trae consigo otros factores distintos a los académicos que son silenciosos y que lanzan un S.O.S.
Camilo Jaimes
Camilo Andrés
Jaimes Osorio

En los últimos años, la educación en Colombia ha atravesado un momento crítico por las cifras alarmantes de deserción universitaria que durante el año pasado llegó al 46% de los estudiantes de programas académicos profesionales, según cifras de Fedesarrollo.

La deserción universitaria trae consigo otros factores distintos a los académicos que son silenciosos y que lanzan un S.O.S., como la salud mental y el gasto de dinero y tiempo en hijos y padres,  producidos por una equivocada elección de carrera. 

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Por lo anterior, cada vez se reconoce la importancia de la orientación vocacional y su implementación como un eje transversal para elegir una oferta académica. Según Samilé Albarracín, orientadora vocacional y financiera, “el descubrir las habilidades innatas por medio de testeos científicos es fundamental a la hora de proyectar la vida profesional y las finanzas”.

Teniendo en cuenta que las instituciones de educación superior “calientan motores” para ofertar sus programas académicos de cara al segundo periodo del año, es importante afirmar que, además de afectar al desarrollo del país, elegir equivocadamente una carrera genera impactos negativos emocionales y financieros.

Del primer impacto, Samilé concluye que son cuatro aspectos que se ve enmarcado en la población que elige el camino de vida sin conocer sus habilidades. 

“Normalmente los jóvenes eligen carrera para generar ingresos y sentirse útiles para la sociedad, por tanto, tomar la decisión académica erróneamente se ve reflejado en aspectos que golpean el autoestima: el primer aspecto es la frustración, el segundo es la decepción personal que se centra en el cerebro colectivo al ser juzgado por los demás, el tercer se estabiliza en el miedo a la validación social debido a la etiqueta de “profesional” que se le otorga con el mínimo hecho de definir su orientación académica  y por último genera desorientación total para identificar su rol en el mundo”, dice la experta.

Si bien es cierto que los padres de familia son damnificados financieramente por ser en su gran mayoría los máximos codeudores de la educación de sus hijos, se ha evidenciado que su responsabilidad en la toma de decisión de sus primogénitos es común, no solamente por ser una imagen de autoridad en el hogar, sino por ser emisores de ciertos factores que aún siguen vigente desde sus infancias. 
 
Teniendo esto en cuenta, Albarracín hace un llamado a las cabezas de hogar para que sean ellos los principales generados del proceso mental correcto en sus hijos, basándose en preguntas como ¿para qué los buscan?, ¿en qué son buenos?, ¿cómo resuelve problemas?, ¿cómo se sienten?, y a su vez aporten al descubrimiento de potencialidades que les permitan forjar un criterio propio. 

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La construcción de un país y en pro su desarrollo, Samilé Albarracín y su equipo de profesionales en el sector vocacional y financiero, hace este llamado para que jóvenes y padres de familia reflexionen en estos tiempos ante el posible exceso de información de ofertas académicas provenientes de las entidades universitarias y a quienes han sido beneficiados con proyectos educativos del Estado, se recomienda entrar en la función de balancear sus habilidades con las mallas curriculares con las que se sienten identificados, para convertir su aporte a la sociedad en una inversión y no un gasto para los colombianos.