Divock Origi y Georginio Wijnaldum, jugadores del Liverpool
Divock Origi y Georginio Wijnaldum, jugadores del Liverpool
AFP
8 Mayo 2019 06:39 AM

Origi y Wijnaldum, de suplentes a héroes del Liverpool

Difícilmente alguien imaginó que los sustitutos de Salah y Firmino hicieran el milagro. 

Divock Origi y Georginio Wijnaldum, Georginio Wijnaldum y Divock Origi. La primera pareja de la historia de la 'Champions League' en anotar un doblete al Barcelona apareció en el mejor momento posible. En el peor para los azulgranas. Quién sabría decir desde hace cuánto.

Cuando Salah y Firmino miraban desde las enfervorecidas gradas de The Kop y nadie les esperaba, allí estuvieron ellos, para protagonizar una de las noches más legendarias de la historia de su club en un guión que solo Jürgen Klopp parece capaz de diseñar.

Divock Origi nació en la Copa del Mundo de 2014 con Bélgica, cuando saltó desde el banquillo de Maracana para anotar el gol que eliminó a Rusia, pero media Europa se peleaba por apoderarse de sus servicios desde hacía tiempo. El Manchester United, que con 15 años hizo todo lo posible para ficharle, o el Borussia Dortmund, dirigido por Jürgen Klopp por aquel entonces, entre otros.

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La influencia de su padre, Mike Origi, uno de los primeros africanos en triunfar en el fútbol europeo gracias a su desempeño en el Genk y en otras entidades belgas, su tradición religiosa y el arraigo cultural, perteneciente a la etnia luo keniata, que comparte con Barack Obama, le llevaron a negar las ofertas: su camino y el del técnico alemán tendrían que esperar para cruzarse.

Desde los 10 millones de libras que los 'red' desembolsaron tras el Mundial, Origi no dudó: "estaban muy interesados en mí y yo tenía la decisión tomada", declaró entonces, aunque antes volvió cedido al Lille. Desde entonces, todo pareció salir rodado y las expectativas en su primer curso en Anfield comenzaron a cumplirse cuando Brendan Rodgers salió, allá por octubre de 2015, para que un nuevo ocupante aterrizara en el banquillo de Anfield: Jürgen Klopp había llegado.

"Klopp da oportunidades y yo trato de ayudar en todo lo que puedo. Tiene mucha experiencia con jugadores jóvenes y trato de servirme de eso para mejorar", declaraba Origi en marzo de 2016. Tan premonitorio como enrevesado, porque desde entonces el belga comenzó a ofrecer el nivel esperado antes de que las lesiones y otra cesión al Wolfsburgo le alejaran de la dinámica, ya asentada, del técnico alemán en Liverpool.

Solo tres titularidades ligueras e incluso contadas relegaciones con el equipo sub-23 de los 'red' parecían confirmar un divorcio más que seguro. Nada más lejos de la realidad, pues tras la falta de efectividad de Wijnaldum en la sustitución de Firmino en Barcelona fue Origi quien saltó en la vuelta de los cuartos de final en sustitución de, precisamente, el centrocampista neerlandés.

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Aunque su papel en la presión y el sistema defensivo sí funcionó como el entrenador esperaba, Wijnaldum no respondió desde lo técnico. El Liverpool acusó la falta de calidad de Firmino para habilitar a sus mejores jugadores y ponerles en ventaja frente a los defensores 'culés'.

Por ello, Divock Origi salió en el once de Klopp para conquistar una gesta histórica ante el Barcelona mientras el ex del Newcastle miraba desde el banquillo. Esta vez, sin Keita, Salah ni Firmino, con todo en contra y pocas opciones sobre la mesa, fue el sustituto del sustituto el encargado de prender la mecha de la remontada.

Origi anotó y puso en pie a su estadio a los 7 minutos. "Puedes sentirlo, puedes escucharlo", dijo sobre la entrega de su afición. Después sería Wijnaldum, holandés, quién si no, el que saltaría desde el banquillo para, esta vez sí, cumplir con su función y atacar el área desde segunda línea.

La extraña pareja, 90 minutos después, sumaba 4 goles en sus botas (y cabezas) y se erigía héroe de uno de los momentos más legendarios del fútbol moderno. El Liverpool jugará la final de la Champions League por segundo año consecutivo, igualando la gesta del Manchester United de Ferguson en los años 2008 y 2009, gracias a Jürgen Klopp y su pizarra, la preparación psicológica, anímica y mental de su equipo y la construcción de una entidad acorde a la comunidad a la que representa.

Pero hoy, los nombres de dos jugadores brillan por encima de todos los demás. Divock Origi y Georginio Wijnaldum, Georginio Wijnaldum y Divock Origi.