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AFP
18 Ene 2018 07:20 AM

Froome alegará una disfunción renal para explicar resultados en control antidopaje

El cuádruple ganador del Tour se la juega a cara o cruz, puesto que incluso una sanción reducida provocaría su despido del Sky.
La
Fm

La defensa del ciclista británico Chris Froome alegará que el cuádruple ganador del Tour de Francia sufrió una disfunción renal que explica el exceso de salbutamol detectado en su orina durante un control antidopaje al que fue sometido en la Vuelta a España 2017, indica hoy el rotativo "L'Équipe".

El abogado contratado por Froome, el prestigioso letrado británico Mike Morgan, el mismo que defendió a Alberto Contador en su caso de clembuterol, ha reunido a un grupo de científicos para dar crédito a esta tesis.

Según la misma, el salbutamol, principio médico del Ventolín que inhalan los asmáticos, es metabolizado por el organismo y pasa al hígado.

Tras ese proceso, son los riñones los encargados de evacuarlo a través de la orina.

Según la línea de defensa de Froome, el ganador de la pasada Vuelta sufrió una disfunción renal que provocó que el salbutamol se acumulara durante varios días, hasta que fue expulsado el día del control anormal tras la etapa 18, lo que explicaría su elevada concentración, 2.000 nanogramos por mililitro, el doble de lo autorizado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

"L'Équipe" indica que los servicios jurídicos de la Unión Ciclista Internacional (UCI) ya han contratado a un especialista renal para contrarrestar esta línea de defensa.

Agrega que la Fundación Antidopaje del Ciclismo (CADF), encargada de los controles, ya se ocupó de desacreditar otras dos de las hipótesis adelantadas por la defensa del ciclista nacido en Kenia.

La de la deshidratación, que en un primer momento fue avanzada por el equipo Sky y, según la cual, a menor tasa de líquido en el cuerpo mayor concentración de salbutamol, chocó con la densidad urinaria detectada en todos los controles efectuados durante la Vuelta, que descartan esa teoría.

La posibilidad de que factores externos como la fatiga, la salud o las condiciones climáticas, modificaran el proceso ordinario de metabolización del principio médico choca con la imposibilidad de recrear las mismas condiciones para demostrarlo.

En cualquier caso, Froome ha renunciado a declararse culpable, como en 2014 hizo el italiano Diego Ulissi, cuya suspensión fue de nueve meses en lugar de dos años.

El cuádruple ganador del Tour se la juega a cara o cruz, puesto que incluso una sanción reducida provocaría su despido del Sky, que en sus estatutos establece la salida de todo ciclista sancionado por dopaje.

Froome apuesta por una absolución total que le permitiría mantener sus planes de afrontar el doblete Giro-Tour, a riesgo de recibir una sanción de dos años de suspensión que, a sus casi 33 años, supondría casi con toda seguridad el final de su carrera y dejaría su imagen definitivamente mancillada.

Entretanto, el francés Romain Bardet, segundo del pasado Tour y tercero del anterior, se suma al pelotón de ciclistas que consideran normal que Froome sea sancionado.

"No me puedo imaginar que un corredor con esa dosis de salbutamol sea absuelto", afirmó al diario "L'Équipe" el ciclista del AG2R, que consideró "catastrófico" que el caso no se haya cerrado antes del inicio del próximo Tour.

Bardet, que señaló que pese a la "buena fe" de Froome "cuando el nivel se supera los reglamentos prevén una sanción", se suma así a otras figuras importantes del pelotón que pidieron la suspensión del británico, como el italiano Vincenzo Nibali, el holandés Tom Dumoulin o el belga Jan Bakelants.

A su turno el director del Giro de Italia, Mauro Vegni, pidió que el caso Chris Froome, se resuelva antes del inicio de la próxima ronda italiana, en la que el cuádruple ganador del Tour tiene anunciada su presencia.

En declaraciones al diario "L'Équipe", Vegni aseguró que espera "con impaciencia" el resultado final y afirmó que no aceptará "una solución de compromiso" como la de 2011.

Entonces, el Giro aceptó la participación del español Alberto Contador mientras acababa el proceso sobre su positivo por clembuterol en el Tour de 2010.

El español acabó ganando ese año el Giro, aunque su nombre fue borrado del palmarés cuando el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) acabó confirmando el positivo.

"Froome ha sido controlado en septiembre de 2017 y el Giro empieza en mayo de 2018. Las altas instancias tienen 8 meses para encontrar una solución. Quiero pensar que es suficiente. De lo contrario, sería desesperante", asegura Vegni.

En todo caso, el responsable del Giro espera no tener que adoptar una solución similar a la de los organizadores del Tour en 1999, cuando por iniciativa propia descartaron al equipo Festina.

"Espero que no se tenga que llegar a eso. No soy yo quien tiene que impartir justicia (...) Todo está en manos de la UCI", señaló.

 

Con información de EFE