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2 Abr 2017 04:07 PM

Santos promete un "Putumayo mejor que antes" tras la tragedia de Mocoa

"Llovió en 2 horas lo que llueve en un mes en Bogotá (...) Familias enteras lo perdieron todo (...) La tarea es enorme, pero no imposible".
La
Fm

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La alocución integra del presidente Santos:

"La noche del 31 de marzo al 1 de abril de 2017 quedará grabada en nuestra memoria colectiva como una noche trágica y dolorosa.

La lluvia cayó sobre Mocoa con una intensidad y una fuerza sin precedentes y devastadoras. Llovió en 2 horas lo que llueve en un mes en Bogotá.

El aguacero generó una crecida de 3 ríos y dos quebradas que precipitó una avalancha de barro, piedras, troncos que arrasaron con barrios enteros, destruyó puentes, carreteras, el acueducto, la subestación eléctrica de Mocoa.

El balance, aún parcial, es dramático. Su evolución ha sido como una tortura china. Ayer, a las 5 de la mañana, me llamó el director de la unidad de gestión de riesgos para informarme que había 18 personas fallecidas. Tres horas después, al tomar el avión para Mocoa, me avisaron que el número había aumentado a 54 muertos. Al llegar al sitio del desastre, ya eran más de 100. Y en la noche de ayer, contamos 193.

Ya vamos en 210 personas que perdieron la vida, de las cuales 43 eran niños. Por todos ellos elevamos nuestras oraciones. A sus familiares enviamos nuestras condolencias y el pésame del país entero.

Todos los gastos funerarios correrán por cuenta del gobierno. Y a cada familia se le entregará una ayuda, a través del FOSIGA, de 18 millones y medio de pesos.

Las cifras son, desgraciadamente, todavía preliminares.

La avalancha deja también 203 heridos, muchos de gravedad. Están siendo atendidos en hospitales de Mocoa y la región. Ayer mismo se remitieron 48 a Neiva, 20 a Popayán por avión medicalizado. Sé que expreso el deseo de todos los colombianos por su plena recuperación.

Familias enteras lo perdieron todo. Sus enseres, su ropa, sus casas y sus objetos más preciados fueron destruidos por la avalancha.

Los mocoanos, los putumayenses, los colombianos todos, estamos de luto. Compungidos y entristecidos ante la dimensión de la tragedia.

Pero los colombianos nos crecemos ante la adversidad. La movilización nacional por Mocoa ha sido masiva. Esa reacción espontánea de millones de colombianos es la demostración del carácter y la generosidad que nos distingue. A todos ustedes que se han movilizado, que se han manifestado, muchas gracias.

También he recibido llamadas de muchos jefes de estado de la región y el mundo. El más reciente fue el Rey de España. Todos han sido solidarios y ofrecido ayuda generosamente.

A las pocas horas de ocurrida la tragedia personalmente activé el Puesto de Mando Unificado en la estación de policía de Mocoa para garantizar la coordinación de todos los servicios y un sistema único de registro y atención a los damnificados.

Desde allí, hemos organizado la labor de nuestros soldados y policías, el equipo de la unidad de riesgo, los organismos de socorro como los bomberos, la cruz roja, la defensa civil, también la gobernación, la alcaldía… en fin casi 1900 personas han trabajado sin descanso, con dedicación y sacrificio para ayudar a los heridos, apoyar los damnificados. A todos ellos, mi profundo agradecimiento.

Frente a la dimensión de la tragedia, se decretó la calamidad en Mocoa y Putumayo, lo que nos permite tomar decisiones y ejecutarlas con mayor prontitud y eficacia.

El sistema de salud ha respondido para atender a todos los que requieren asistencia médica. Llevamos medicamentos, agua, camillas y un hospital de campaña. Doctores, enfermeras y equipo de apoyo han cumplido una labor admirable.

El hospital de Mocoa ha recibido más de 500 kilos de medicamentos y tiene garantizado abastecimiento en agua y electricidad. Seguiremos suministrando medicinas y material necesario para su operación.

Mañana empieza una campaña de prevención y vacunación para evitar un brote de enfermedades.

Vamos a acelerar la construcción del nuevo hospital. La atención en salud en Mocoa será mejor que antes de la tragedia.

Se están organizando los albergues para brindar un lugar donde dormir, comida y atención a más de medio millar de personas que perdieron sus casas.

Simultáneamente a la atención a las personas en situación de emergencia, era necesario reactivar los servicios públicos esenciales y abrir las vías de comunicación para permitir la llegada de ayuda humanitaria.

Anoche, a la 1:30 de la madrugada se logró habilitar la carretera Mocoa-Pitalito, lo cual ha permitido que empiecen a llegar agua y comida a la ciudad. Y ya 5 de los 7 puentes afectados en la ciudad están en funcionamiento.

El agua potable es fundamental para que el desastre de la avalancha no genere una epidemia y una crisis de salud pública aún mayor. Por eso estamos instalando 4 plantas potabilizadoras. Hoy deben terminar de llegar 26 carrotanques con capacidad para transportar 410 mil litros de agua diarios. Esta es una solución transitoria.

El acueducto quedó inservible. He tomado la decisión de construir un nuevo acueducto para que en materia de agua potable Mocoa quede mejor que antes. Su construcción tardará un año.

El servicio eléctrico también quedó gravemente afectado. La avalancha dejó sin luz a más de medio departamento de Putumayo.

Pero se reaccionó rápidamente y ya hoy el hospital, los albergues y la cruz roja tienen servicio eléctrico. Hay 10 plantas funcionando.

Estamos evaluando una solución más estable, pero todavía transitoria, que debería estar lista en 10 días. Le he dado instrucciones al Ministerio de Minas y Energía que estudie la mejor solución definitiva, para también dejar –en materia de energía—al Putumayo mejor que antes.

Las labores de atención inmediata van a continuar durante los próximos días y posiblemente semanas.

Mocoa necesita levantarse de este golpe. Y lo va a lograr. Los colombianos todos vamos a ayudar.

Hemos iniciado desde hoy la labor de planeación y organización de lo que será la reconstrucción y rehabilitación de la ciudad.

Vamos a apoyar a las familias para la recuperación y mejora de sus viviendas afectadas. A los que perdieron sus casas, les construiremos unas nuevas, en un sitio de menor riesgo. Mientras tanto, les daremos un subsidio de arriendo de 250 mil pesos mensuales. Le pedí a la ministra de Vivienda iniciar desde hoy mismo esa labor.

Para recuperar la actividad económica afectada directamente por la avalancha, destiné 1200 millones de pesos en apoyos a la reconstrucción y mejora de empresas y negocios.

La tarea es enorme, pero no imposible. Cuando en mayo de 2015 el invierno arrasó con una parte de Salgar, en Antioquia, muchos pensaron que sus habitantes nunca volverían a la normalidad. Poco más de un año después, habíamos entregado las viviendas a los que las perdieron, y reactivado la economía del municipio.

Con Mocoa nuestro compromiso es el mismo. Con la labor articulada del Gobierno Nacional, departamental y municipal, con el apoyo del sector empresarial y de los ciudadanos, vamos a levantar a Mocoa. Vamos a recuperarla.

Sé que los seres queridos que se fueron son irremplazables. Sé que el dolor nos acompañará para siempre.

Pero es posible mitigarlo. Es posible recuperarse. Es posible superar la tragedia. Es posible la esperanza. Vamos a dedicarnos a devolverle la esperanza a Mocoa. A devolverle su futuro.

Como se lo he dicho a los mocoanos ayer y hoy, trabajaremos sin descanso, sin pausa, con rigor y método hasta lograrlo.

A eso convoco a los colombianos. Con la generosidad de siempre, tendamos la mano a nuestros compatriotas en este momento de dolor y dificultad.

Se requiere paciencia y templanza. Vamos a salir adelante. Mocoa puede. Putumayo puede. Colombia puede."