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Los trabajadores sexuales recurren a las redes sociales para tener un contacto directo con sus clientes.
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23 Oct 2018 05:52 AM

¿Por qué las redes sociales son el canal más usado por los trabajadores sexuales?

Estas plataformas digitales ofrecen el anonimato que necesitan para conservar una vida privada.
Cristian
Cristian
Serrano

Un estudio realizado por Johan Arturo Barrera, estudiante de la Maestría en Trabajo Social de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), el cual se adelantó con un grupo de 15 trabajadores sexuales de entre 18 y 35 años reveló qué tipo de modalidades tienen estos hombres para desarrollar su trabajo.

La investigación también reveló cuales son sus modalidades, cómo desarrollan su trabajo, servicios que están dispuestos a ofrecer, tarifas que manejan y otros detalles. Este estudio también permitió establecer dos categorías o estatus: los “pirobos” y los “gomelos”, donde la primera categoría enmarca a hombres de estratos socioeconómicos bajos, que en algunos casos provienen de familias disfuncionales. 

Estos trabajadores sexuales regularmente se ubican en lugares públicos como bares, centros comerciales y parques. En el marco de esta categoría se estableció que están los “pollos” y los “drogos”. Los primeros son jóvenes de 18 a 20 años que se han decidido ser trabajadores sexuales de manera voluntaria, de hecho en algunos reciben una formación por sus pares, sobre cómo prestar el servicio, establecer sus tarifas y las medidas para cuidarse de los clientes o las autoridades.

En el caso de los “drogos”, hombres de 20 a 25 años, se caracterizan por tener una adicción a las sustancias psicoactivas, la cual fue adquirida de manera voluntaria o por petición de sus clientes, quienes en algunos casos los involucran en el camino de las drogas.

Por otra parte está el grupo de los “gomelos” o los “estudiantes”, quienes ejercen su labor de manera esporádica en zonas como saunas, bares o centros comerciales, para esta población las redes sociales son su principal recurso para tener un contacto con sus clientes.

“Son jóvenes de entre 18 y 28 años que pretenden incrementar sus ingresos, suplir necesidades básicas casi siempre inmediatas y satisfacer deseos sexuales llevados inicialmente por curiosidad, en términos de exploración sexual. No obstante, no se reconocen como trabajadores sexuales ante otras personas, por lo que optan por la clandestinidad”, indicó Johan Arturo Barrera para la agencia de noticias de la Universidad Nacional.

El estudio señala que los "gomelos" prefieren estar en el anonimato, porque muchos de ellos tienen otro empleo o su pareja y familia no tienen conocimiento sobre su actividad como trabajador sexual.  Esto hecho se contrasta con el imaginario de que los hombres usualmente son clientes y no los prestadores de un servicio sexual.

Dentro del universo existen los “modelos webcam”, generalmente hombres de 35 años, también utilizan plataformas digitales para realizar su trabajo y solo ofrecen sus servicios sexuales mediante un contrato informal, en el que se establecen las condiciones de su servicio. Sin embargo, su anonimato solo se mantiene en el país donde residen, mientras que el servicio que prestan suele ser a nivel internacional.

En ese mismo universo, pero con un estatus más profesionalizado, se encuentran los masajistas y escorts, quienes también establecen una comunicación sus clientes a través de terceros, como agencias bares .

Cabe destacar que el estudio evidenció que algunos de los jóvenes encuestados llegaron a manifestar que se han sentido vulnerados por sus clientes, autoridades o por personas particulares. Por este motivo han recurrido a estrategias como el “voz a voz” para acordar establecer acuerdos mínimos sobre la ubicación del servicio y temas de seguridad.

De igual forma la investigación reveló que los trabajadores sexuales han sentido rechazo ante las instituciones estatales, al considerar que los programas que ofrecen solo están dirigidos al género femenino o son para el control del VIH.

De hecho, varios trabajadores sexuales reconocieron que ejercen esta actividad como su estilo de vida y a su vez están conscientes de que en este ofició se exponen al consumo de drogas, enfermedades de transmisión sexual, maltrato psicológico, físico y sexual.

Jeny Paola Fúquene, trabajadora social de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, que trabajó junto a Johan Arturo Barrera, apuntó que el objetivo de este estudio es poder identificar cuáles son las prácticas de los trabajadores sexuales, para así generar una reflexión, puesto que esta población asegura sentirse invisible ante la sociedad.

Fuente
Con información de la agencia de noticias de la Universidad Nacional