El registro de afectaciones en infraestructura habitacional refleja la magnitud del desastre: 9.200 viviendas quedaron destruidas y otras 44.911 resultaron averiadas.
Las grietas, desprendimientos y daños visibles no siempre significan que una vivienda esté en riesgo de colapso. Un ingeniero explicó cómo deben evaluarse las edificaciones después de un sismo y qué significan las clasificaciones verde, amarilla y roja.