La pandemia ha motivado grandes transformaciones en los ámbitos académico durante los procesos de evaluación.
La pandemia ha motivado grandes transformaciones en los ámbitos académico durante los procesos de evaluación.
Cortesía UNINORTE
15 Sep 2020 01:05 PM

La evaluación de los estudiantes antes y durante la COVID: sugerencias para su manejo

La pandemia ha motivado grandes transformaciones en los ámbitos académico durante los procesos de evaluación.
Redacción
comercial

Uno de los retos más relevantes, sin duda para los estudiantes, ha sido la no presencialidad y el cambio de la forma para desarrollar sus habilidades en las asignaturas y las diferentes formas de poder medir la adquisición de sus conocimientos.

La evaluación, ya sea un examen escrito, una presentación o una defensa de tesis, en medio del aislamiento sigue siendo uno de los temas más frustrantes y que causan mayor temor en la vida universitaria, no solo a los estudiantes sino también a los profesores.

Acercándonos a una definición del término, la evaluación, simplemente, es la manera en que los profesores o tutores miden cómo los estudiantes están aprendiendo efectivamente los objetivos establecidos para un curso. Normalmente hacemos la evaluación del estudiante de dos maneras: sumativa o formativa.

En primer lugar, la evaluación sumativa es utilizada para los procesos formales y sistemáticos de recolección de datos sobre el conocimiento y las habilidades de nuestros estudiantes. Estos ‘récords’ registrados en momentos específicos del semestre son acumulativos y se traducen en una nota final del curso.

En segundo lugar, la evaluación formativa es utilizada para informar al estudiante y al docente sobre lo que está logrando y que falta en el proceso del aprendizaje de manera inmediata durante el proceso. Esta evaluación no debe conllevar a una nota per se y puede incluir autoevaluación, coevaluación y evaluación de pares.

¿Cómo lo veníamos realizando? La evaluación de los estudiantes antes de la emergencia COVID-19, generalmente, incluía muchos exámenes escritos tipos selección múltiple; falso/verdadero; completar el espacio; o ensayo. Estos tipos de exámenes reciben muchas opiniones en contra, porque no estimulan el pensamiento crítico o creativo, y tampoco son fáciles de diseñar ni prácticos para el profesor.

Adicionalmente, tienen un impacto negativo en el medio ambiente dado el número de copias que se imprimen. El tiempo en promedio para crear, administrar, y corregir exámenes para 120 estudiantes puede ser de alrededor de siete horas.

Los sistemas de administración de sistemas de aprendizaje (Learning Management Systems o LMS) han llegado hace años a las universidades para facilitar a los profesores el proceso de estandarizar los exámenes y asegurar la corrección automática. Sin embargo, las evaluaciones así creadas, suponen también preocupaciones como la mayor probabilidad de que el estudiante haga trampa y la dificultad para comprobar de verdad, si la persona que realiza el examen es el estudiante registrado en la clase.

Los beneficios incluyen la flexibilidad en las horas de tomar el examen, las oportunidades múltiples para aprender y la generación de actitudes positivas ya que los estudiantes no necesitan más que la conexión para tomar el examen. Aunque esta conexión genera, a su vez, otras preocupaciones relacionadas con la conectividad fuera del campus, ya que cuando los estudiantes están en la universidad se asegura la misma.

En consecuencia y analizando hasta el momento estas variables nos permite descubrir varios aspectos de lo que ha pasado con el proceso de evaluación y lo que hemos aprendido en este tiempo desde que inició la pandemia en Colombia el pasado mes de marzo del año 2020.

La pandemia ha motivado grandes transformaciones en los ámbitos académico durante los procesos de evaluación.
Cortesía UNINORTE
La pandemia ha motivado grandes transformaciones en los ámbitos académico durante los procesos de evaluación.

Angela Bailey docente investigadora del Departamento de Lenguas en el Instituto de Idiomas de la Universidad del Norte, manifestó que: "En un primer punto la evaluación era más sistemática, generalmente, pero cuando llegó el COVID-19 todos los profesores cambiamos la manera como enseñamos las clases y también cómo hacemos las evaluaciones. Los exámenes sumativos necesitaron ajustes para incluir más evaluaciones basadas en tareas, proyectos, o problemas".

"No hay duda que la evaluación en línea es nuestra nueva realidad. En la Universidad del Norte, por ejemplo, aunque muchos profesores se sienten cómodos al hacer la transición, hay docentes en programas en los cuales hay exámenes difíciles de lograr en estos ambientes como los laboratorios de física, química o medicina, aunque no imposibles. Diariamente la tecnología está cambiando, mejorando y ofreciendo oportunidades como “Segundo Mundo”, prácticas técnicas en 3D, la realidad virtual, y los del Web 2.0 (Social Media y Mobile Learning)", agregó la docente formadora de docentes en la Maestría de la Enseñanza del inglés de la Universidad del Norte, Angela Bailey.

Manejar las evaluaciones en línea no solo tiene que ver con el cómo, sino que también depende de a quién enseñamos y sus posibilidades. Primero hay que entender el contexto de los estudiantes y su manera de trabajar en las clases en línea (celular, computador, Tablet, iPad) porque no todas las plataformas ni las apps sirven para todos. También es importante saber cómo se están conectando (WIFI, plan de datos, la casa de la vecina).

Angela Bailey, investigadora del Departamento de Lenguas en el Instituto de Idiomas de la Universidad del Norte y profesora de Inglés para Negocios Internacionales señala en un segundo punto que: "Es importante tener en cuenta cuántos estudiantes están en el curso para elegir el tipo de evaluación que fluye con este grupo. Tercero, es vital considerar los recursos e información que los estudiantes van a necesitar para lograr los objetivos. Cuando esto se conoce, se puede diseñar la evaluación de manera más libre, flexible, y menos rígida o limitada. Lo importante es que los estudiantes tengan maneras de hacer, crear, escribir, y hablar no solo con el profesor sino con todos sus compañeros en espacios dinámicos y abiertos".

Por ejemplo, un examen normal en inglés es que los estudiantes demuestren su aprendizaje sobre un punto gramático, por ejemplo, de los verbos en pasado. En este examen escrito, generalmente, ponemos unas frases con una línea en vez del verbo, y al lado colocamos en paréntesis el verbo base para conjugar (ej. My brother ______ (go) to Paris last week).

Fácilmente podemos ajustar esta y muchas preguntas similares a estas en un banco de preguntas en el LMS e inventamos un examen general para todos. Con la misma tarea (verbos en pasado) podemos asignar parejas a todos los estudiantes y decirles que hagan 5 preguntas a su compañero sobre lo que hizo en el receso de Semana Santa (por ejemplo) y que reporten los resultados de manera escrita u oral o ambos.

De esta manera, el estudiante está activo en el proceso del aprendizaje y la actividad sigue siendo sumativa para el curso (con su rúbrica por supuesto). Para la evaluación formativa se puede diseñar unas diapositivas en las que los estudiantes contestan preguntas parecidas que a las que van a inventar en su examen.

En conclusión, la nueva realidad de hacer y tomar evaluaciones no muestra que una forma sea peor que la otra, sino que lo que muestra es que los exámenes de antes eran imprácticos para todos. Si se toman en cuenta las metas y objetivos del curso, cuanto tiempo se necesita y cómo se facilita, entonces cualquier tarea, proyecto o problema se pueden resolver en línea como se hacía en lo presencial.

Angela Bailey una profesora -investigadora del Departamento de Lenguas en el Instituto de Idiomas de la Universidad del Norte , formadora de docentes en la Maestría de La Enseñanza del inglés y profesora de Inglés para Negocios Internacionales.

“Even magnificent frameworks can't save the day if those frameworks have been inadequately implemented.” ― W. James Popham.

Fuente
Sistema Integrado Digital