María Alejandra Rojas, trabajadora de Zara Unicentro, en Bogotá, hizo pública una denuncia sobre una caída que sufrió el 23 de agosto durante una actividad de integración organizada por la empresa.
Según su relato, después del accidente enfrentó dificultades para recibir atención médica a través de la ARL y, posteriormente, situaciones que, según afirma, afectaron su relación con algunos trabajadores de la tienda y con la mujer que le arrendaba una habitación.
Rojas contó a La FM que firmó un contrato de término indefinido el 19 de agosto y comenzó a trabajar el 20 de agosto como cajera. Al ingresar a la compañía, explicó que no contaba con zapatos deportivos porque sus trabajos anteriores correspondían principalmente a labores administrativas. Por esa razón, preguntó si podía utilizar tacones y, según su versión, recibió autorización para hacerlo.
Rojas también relató que inicialmente utilizó unos tenis prestados por la mujer con quien residía, pero estos le quedaban grandes. Según cuenta, una de las encargadas le indicó que podía utilizar sus tacones mientras la empresa gestionaba los zapatos de dotación.
La caída ocurrió durante una actividad en el Parque Country
El 23 de agosto, Rojas recibió la instrucción de asistir a una actividad en el Parque Country. Según explica, una de las encargadas de la tienda le comunicó que debía presentarse a las 7:00 de la mañana y le informó que esas horas serían pagadas.
“Yo fui, la verdad, quería integrarme con el equipo porque soy nueva”, relató Rojas durante la entrevista con La FM.
La trabajadora explicó que durante la jornada participaron en una actividad recreativa. Decidió jugar como portera y, mientras intentaba alcanzar una pelota sobre el césped sintético, perdió el equilibrio y cayó. La caída le provocó una lesión en una de sus manos.
Rojas afirma que informó lo ocurrido a sus superiores. La mano comenzó a inflamarse y, según su relato, una de las instrucciones que recibió consistió en acudir a la enfermería del Centro Comercial Unicentro.
En ese lugar, asegura, le aplicaron un gel para disminuir el dolor, le vendaron la mano y le recomendaron solicitar la ARL y acudir a urgencias para descartar una fractura.
Sin embargo, según Rojas, cuando regresó a la tienda para informar lo sucedido, su jefa, Natalia Valdés, le manifestó que la caída no correspondía a un accidente laboral porque había ocurrido en un parque. La trabajadora asegura que también recibió la indicación de acudir por medio de su EPS.
Rojas sostiene que, antes de acudir al centro médico, incluso planteó la posibilidad de continuar con sus labores para ayudar al equipo, pero finalmente decidió priorizar la atención de su lesión.
Rojas asegura que inicialmente no aparecía registrada en la ARL
Rojas acudió a urgencias y explicó al personal médico cómo ocurrió la caída. Según su versión, durante la atención le preguntaron por la ARL y, al revisar sus datos, no aparecía registrada.
“Yo no dije que era un accidente de trabajo, yo dije los hechos de cómo me ocurrió el accidente”, manifestó Rojas.
La trabajadora explicó que contó al personal médico que había recibido una instrucción para asistir a la actividad, que las horas serían pagadas y que la actividad correspondía a una jornada relacionada con la empresa.
Después de las dificultades para tramitar la atención por la ARL, el centro médico finalmente la atendió a través de su EPS. Le realizaron una radiografía que descartó una fractura, le formularon medicamentos y le otorgaron una incapacidad de cuatro días.
Rojas asegura que durante los días siguientes continuó con dolor y que la mano permanecía inflamada, con cambios de color y dificultad para mover los dedos.

La trabajadora decidió además presentar un documento de constancia de hechos para dejar por escrito su versión sobre lo ocurrido y, según explicó, aclarar que no pretendía perjudicar a la empresa.
“Yo quise hacer este documento para pasarlo y dejar claro que yo no estoy tomando una actitud con mala fe”, afirmó.
La lesión continuó y recibió nuevas incapacidades
Después de terminar los primeros cuatro días de incapacidad, Rojas regresó a urgencias porque el dolor y la inflamación continuaban. Según su relato, en ese momento le solicitaron la información de la ARL o le plantearon la posibilidad de recibir atención como particular.
La trabajadora asegura que volvió a comunicarse con personal de la empresa para resolver la situación.
En una nueva revisión de sus datos, esta vez sí apareció registrada en la ARL, según el relato de Rojas. Posteriormente acudió a la Clínica Colina, donde recibió atención médica y le otorgaron diez días adicionales de incapacidad, además de indicaciones para tratamientos, terapias y controles.
La situación no terminó allí. El primero de septiembre, debido a que continuaba con fiebre, inflamación, cambios de coloración en la mano y dificultad para moverla, Rojas volvió a consultar. Un cirujano de mano solicitó un TAC ante la sospecha de una lesión en el escafoides y le otorgó siete días más de incapacidad.
Posteriormente, un nuevo control con el cirujano de mano descartó, según Rojas, una fractura del escafoides. El diagnóstico correspondió a un esguince de mano y lesiones relacionadas con tendones y nervios.
La trabajadora afirma que durante este proceso conservó historias clínicas, incapacidades, documentos y registros de las comunicaciones que sostuvo con trabajadores de la empresa.
La FM le envió un cuestionario a la empresa Zara, pero, hasta la publicación y posterior edición de esta nota, la compañía no emitió respuesta.
La trabajadora denuncia situaciones en su entorno laboral y de vivienda
Rojas afirma que las dificultades no se limitaron al proceso de atención médica. Según su denuncia, después del accidente percibió un cambio en el ambiente laboral y asegura que algunos compañeros comenzaron a realizar comentarios y burlas relacionadas con su situación.
También relaciona el conflicto laboral con el lugar donde residía. La trabajadora explicó que la mujer que le arrendaba una habitación tenía una relación familiar con una persona cercana a Natalia Valdés. Según Rojas, después del conflicto con la empresa comenzaron a presentarse tensiones también en la vivienda.
Rojas asegura que la situación con la arrendadora se agravó debido a que tenía pendiente el pago de parte del arriendo. Según su relato, inicialmente la mujer le había permitido pagar de manera gradual, pero posteriormente le pidió que abandonara la vivienda.
La trabajadora también sostiene que escuchó conversaciones en las que se hablaba de su permanencia en la empresa y de la posibilidad de que no superara el periodo de prueba.
La discusión por los zapatos al regresar a trabajar
Después de las incapacidades, Rojas regresó a Zara. Durante uno de sus turnos, la asistente administrativa le pidió que devolviera unos zapatos que, según le explicó, habían sido prestados y no correspondían a su dotación.
Rojas afirma que pidió que las solicitudes relacionadas con su situación laboral quedaran por escrito. Según su relato, posteriormente se produjo una discusión con la encargada general de la tienda y la asistente.
Al finalizar su turno, la trabajadora entregó los zapatos. Según denuncia, para hacerlo tuvo que retirárselos y recorrer la tienda descalza hasta llegar a la salida.
Rojas asegura que una de las encargadas permaneció en la puerta mientras ella entregaba el calzado y que, en ese momento, recibió un comentario relacionado con los correos que había enviado durante el conflicto.
La trabajadora también sostiene que algunos compañeros observaron la situación y que algunos se rieron mientras otros le preguntaban por qué estaba descalza.
Después del episodio, Rojas grabó un video en el que hizo pública su denuncia y explicó parte de lo ocurrido.
La situación llegó también a una denuncia por afectación emocional
Rojas asegura que la acumulación de situaciones sobre el accidente, las dificultades para acceder a la atención médica, los conflictos laborales y los problemas en el lugar donde residía afectaron su estado emocional.
Según su relato, el 12 de septiembre recibió la petición de abandonar la vivienda y posteriormente acudió a un centro médico porque aseguró sentirse emocionalmente afectada y con dificultades incluso para alimentarse.
La trabajadora afirma que recibió valoración médica, medicamentos y una nueva incapacidad de diez días por afectación psicológica que, según su relato, experimentó durante este periodo.
Rojas sostiene que actualmente permanece en la vivienda mientras busca resolver la situación y manifiesta temor por posibles represalias, debido a que, según afirma, se encuentra sola en Bogotá y su familia vive en el Tolima.
¿Qué solicita la trabajadora de Zara?
Rojas pide que se revise lo ocurrido durante la actividad del 23 de agosto, así como el proceso que siguió después de la caída y las dificultades que, según denuncia, tuvo para acceder a la atención mediante la ARL.
También solicita que se revisen las comunicaciones con sus superiores, las incapacidades, las historias clínicas, el documento de constancia de hechos y las grabaciones que asegura conservar.
La trabajadora sostiene que su intención consiste en que se conozca su versión y se revisen las circunstancias que rodearon el accidente y los hechos posteriores.
“Yo quiero que esto también sea investigado”, manifestó.
Rojas también pide que se determine qué ocurrió con el proceso de afiliación a la ARL y que se revisen las actuaciones posteriores al accidente.
Según su relato, los hechos también generaron consecuencias en su vivienda y en su relación con las personas vinculadas al lugar donde residía.
Rojas insiste en que su denuncia busca que los hechos sean revisados y que se tengan en cuenta los documentos, incapacidades y registros que conserva como respaldo de su versión.
¿Qué ocurrió con la atención médica después del accidente?
María Alejandra Rojas asegura que inicialmente tuvo dificultades para recibir atención a través de la ARL porque no aparecía registrada en el sistema. Finalmente recibió atención mediante su EPS, donde una radiografía descartó una fractura. Después, por la persistencia de los síntomas, recibió nuevas valoraciones, incapacidades y estudios médicos. Un TAC posterior descartó, según su relato, una fractura de escafoides y el cirujano de mano identificó un esguince y lesiones en tendones y nervios.
¿Qué pasó con los zapatos que utilizaba en Zara?
Rojas afirma que inicialmente recibió autorización para trabajar con tacones mientras se gestionaban sus zapatos de dotación. Posteriormente, la empresa le pidió devolver unos zapatos que, según le informaron, eran prestados. La trabajadora asegura que al finalizar uno de sus turnos tuvo que quitárselos y salir descalza de la tienda. También sostiene que algunos compañeros se burlaron de la situación y que después decidió hacer pública su denuncia mediante un video.
¿Qué busca María Alejandra Rojas con su denuncia?
La trabajadora solicita que se revisen las circunstancias del accidente, el proceso de atención por la ARL y las situaciones que ocurrieron después tanto en su entorno laboral como en el lugar donde residía. Rojas asegura que cuenta con historias clínicas, incapacidades, documentos y grabaciones que respaldan su versión y pide que estos elementos sean tenidos en cuenta para esclarecer lo ocurrido.