Desde este 1 de noviembre cambiará la ruta para la atención de urgencias en Bogotá. La Secretaría Distrital de Salud anunció que los pacientes clasificados con triage 4 y 5 ya no continuarán siendo atendidos en urgencias, serán remitidos a la Línea 137 para que se les gestione una cita médica prioritaria.
La medida hace parte del Modelo de Atención en Salud de Bogotá, MAS Bienestar, y de la Resolución 1593 de 2026.
¿Cómo va a funcionar?
Según la Secretaría, el proceso será así:
- Primero, el paciente llega a la IPS y le hacen el triage de forma presencial.
- Si queda clasificado en 4 o 5, ya no sigue por la ruta ordinaria de urgencias.
- Lo orientan a una consulta prioritaria presencial, telemedicina, atención en casa u otros servicios de baja complejidad. Eso se gestiona por la Línea 137, en coordinación con su EPS.
- La medida aplica a las 83 IPS de Bogotá con servicio de urgencias y a las EPS con población afiliada en la ciudad.
¿A quiénes no aplica?
Hay excepciones. La medida no cobija a las gestantes, los menores de 5 años, las personas que han tenido accidentes laborales y de tránsito, ni los mayores de 65 años.
La directora de Urgencias y Emergencias en Salud, Gloria García, explicó que con la Línea 137 buscan que los pacientes con situaciones no críticas reciban una orientación clara y rápida hacia una consulta prioritaria, y así dejar las salas de urgencias para los casos más graves.
“Con la Línea 137 buscamos que los pacientes con situaciones no críticas reciban una orientación clara y rápida hacia una consulta prioritaria, optimizando la capacidad de nuestras salas de urgencias para los casos de mayor gravedad. Queremos reiterar que la atención inicial de triaje está completamente asegurada para todos los ciudadanos y que este direccionamiento se realiza siempre bajo estrictos criterios de seguridad del paciente y continuidad de la atención”, destacó Gloria García, directora de Urgencias y Emergencias en Salud.
¿Qué es el triage?
Es la clasificación que hacen en urgencias para decidir con qué prioridad se atiende cada paciente. Los niveles 4 y 5 corresponden a las situaciones no críticas.
La Secretaría recalcó que el triaje es un proceso estrictamente clínico y que no podrá usarse como barrera de acceso ni para negar la valoración inicial. Las EPS, por su parte, deben garantizar que haya citas disponibles y que se asignen a tiempo, para no trasladar barreras administrativas al ciudadano.
Puntos clave de la reorganización en las urgencias de Bogotá
- Objeto y alcance de la nueva directiva en salud A partir del 1 de noviembre, la Secretaría Distrital de Salud implementará un cambio en la ruta de atención de urgencias en Bogotá bajo el marco de la Resolución 1593 de 2026 y el Modelo MAS Bienestar. La medida establece que los usuarios catalogados en triaje 4 y 5 no continuarán por la vía ordinaria de urgencias de los centros médicos, sino que serán canalizados a través de la Línea 137 para la asignación de consultas prioritarias u otros servicios de baja complejidad en las 83 IPS y las EPS de la capital.
- Mecanismo de atención y procedimiento para el usuario El esquema dispuesto requiere que todo ciudadano acuda de forma presencial a la IPS para someterse a la valoración inicial de triaje. En caso de ser dictaminado en las categorías 4 o 5 (situaciones no críticas), el personal de salud orientará al paciente hacia la Línea 137. Desde allí, en coordinación con la EPS respectiva, se gestionará la atención requerida mediante consulta presencial prioritaria, telemedicina o atención domiciliaria.
- Excepciones poblacionales a la medida El nuevo modelo contempla grupos poblacionales exentos de esta restricción que mantendrán la atención habitual en los servicios de urgencias. Entre las excepciones se encuentran las mujeres gestantes, los menores de 5 años, los adultos mayores de 65 años y las personas que hayan sufrido accidentes de tránsito o accidentes laborales.
- Garantías clínicas y obligaciones de las entidades La Secretaría de Salud y la Dirección de Urgencias reiteraron que la valoración inicial de triaje es un proceso estrictamente clínico que está garantizado para la totalidad de la ciudadanía y que no puede emplearse como barrera de acceso. Con esta estrategia se busca optimizar la capacidad de las salas para los casos de alta gravedad, mientras que se exige a las EPS contar con la disponibilidad de agenda oportuna para responder al direccionamiento de los pacientes.