El Mundial de fútbol vuelve a despertar el sueño de miles de niños y adolescentes que imaginan un futuro en el deporte profesional. El sueño de de convertirse gimnasta, tenista o nadador de alto rendimiento, enfrenta a muchas familias con el dilema de si apostarle al deporte significa dejar en segundo plano la formación académica.
Aunque durante muchos años esas dos actividades parecían caminos difíciles de compatibilizar, especialistas en educación consideran que hoy el desafío no consiste en elegir una u otra, sino en construir modelos que permitan desarrollar el talento deportivo sin interrumpir el proceso escolar.
Especialistas en educación y desarrollo infantil coinciden en que el debate no debería plantearse como una elección entre el deporte y los estudios. La clave está en lograr un equilibrio que permita a los niños avanzar en ambos procesos, sin que uno se convierta en un obstáculo para el otro.
Actividad física desde la infancia
La evidencia científica respalda esa visión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que niños y adolescentes entre los 5 y los 17 años realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o vigorosa, no solo por sus beneficios para la salud física, sino también por su impacto positivo sobre el bienestar mental y el desarrollo cognitivo.
Otras investigaciones internacionales también han encontrado que la actividad física fortalece funciones relacionadas con el aprendizaje, como la memoria, la atención, la concentración, la capacidad para resolver problemas y la toma de decisiones.
Una revisión publicada en Sports Medicine identificó asociaciones positivas entre el ejercicio, el funcionamiento cognitivo y el rendimiento académico, mientras que otra revisión sistemática de 2023 concluyó que la práctica deportiva favorece los procesos cognitivos vinculados al desempeño escolar.
Disciplina y desarrollo de habilidades
De acuerdo con los especialistas, el deporte también representa un escenario donde niños y adolescentes desarrollan habilidades como la disciplina, la organización del tiempo, la perseverancia, el liderazgo, la tolerancia a la frustración y el trabajo en equipo, competencias que posteriormente pueden trasladar a su vida académica y personal.
El mayor desafío suele aparecer cuando aumentan las exigencias de los entrenamientos, los viajes y las competencias. En esos casos, expertos consideran que el acompañamiento de las familias y de las instituciones educativas resulta determinante para que los estudiantes puedan cumplir con sus responsabilidades sin verse obligados a abandonar alguno de sus proyectos.
En diálogo con LA FM, el Colegio Rochester de Bogotá señaló que actualmente 170 estudiantes hacen parte de ligas y selecciones deportivas y el 85 % de ellos mantiene un alto rendimiento académico, gracias a estrategias de acompañamiento que incluyen flexibilidad en horarios, seguimiento académico y coordinación entre docentes, entrenadores y familias.
De acuerdo con el plantel, "los resultados también se reflejan en la competencia. Durante los últimos años, nuestros estudiantes han obtenido 12 campeonatos y medallas en disciplinas como natación y voleibol, mientras continúan desarrollando su proceso académico dentro del colegio".
La institución explicó que para lograr ese equilibrio se han diseñado un sistema de acompañamiento que involucra a docentes, entrenadores, coordinadores, estudiantes y familias.
"Cuando un alumno debe representar al colegio, a su liga, o incluso al país en competencias nacionales o internacionales, se implementan ajustes razonables que incluyen flexibilidad en horarios, acceso a materiales académicos, seguimiento permanente y planes de estudios por ausencia, sin disminuir las exigencias propias de su proceso educativo".
Otros expertos internacionales aseguran que "más que facilitar el camino, el objetivo es enseñar a los estudiantes a gestionar simultáneamente sus responsabilidades deportivas y académicas, fortaleciendo habilidades como la disciplina, la organización, la gestión del tiempo y la autonomía".
Concluyeron que "el verdadero reto no consiste en elegir entre la cancha y el salón de clases, sino en construir condiciones para que ambos caminos puedan desarrollarse de manera paralela como en las grandes potencias mundiales, permitiendo que los niños persigan sus metas deportivas sin dejar de fortalecer su proceso académico".
Claves del tema, en cuatro preguntas:
Deporte y estudios se pueden combinar sin afectar el rendimiento académico?
Deporte y estudios pueden desarrollarse de manera paralela cuando existe acompañamiento de las familias y las instituciones educativas. Especialistas señalan que el objetivo no es elegir entre ambos caminos, sino crear condiciones que permitan fortalecer el talento deportivo sin interrumpir la formación académica.
¿Deporte infantil qué beneficios tiene para el aprendizaje?
El deporte infantil favorece habilidades como la memoria, la atención, la concentración y la resolución de problemas, según investigaciones citadas en el estudio. Además, la actividad física fortalece competencias como la disciplina, la organización, el liderazgo y el trabajo en equipo, que también benefician el desempeño escolar.
¿Actividad física qué recomienda la OMS para niños y adolescentes?
La actividad física debe realizarse durante al menos 60 minutos diarios en niños y adolescentes entre los 5 y los 17 años, según la Organización Mundial de la Salud. Esta recomendación busca mejorar la salud física, el bienestar mental y el desarrollo cognitivo.
¿Alto rendimiento deportivo cómo logran los estudiantes mantener buenas notas?
Los estudiantes de alto rendimiento deportivo pueden mantener un buen desempeño académico mediante estrategias como horarios flexibles, seguimiento permanente, acceso a materiales de estudio y coordinación entre docentes, entrenadores y familias, sin reducir las exigencias de su proceso educativo.