Durante una conversación en el programa Sin Filtro, la sexóloga Laura Natalia Lozano, magíster en salud sexual y reproductiva y educación en sexualidad, explicó qué significan los preliminares, cómo se construye el deseo y qué papel tienen la comunicación y el conocimiento del propio cuerpo en la vida sexual.
La especialista señaló que los preliminares suelen entenderse como una etapa previa al sexo porque culturalmente se ha puesto al coito en el centro de la relación sexual. Sin embargo, explicó que esa manera de entenderlos deja por fuera todo lo que ocurre durante la construcción del deseo.
“No es una antesala, no es una escalera que nosotros subimos y el trofeo es la penetración”, afirmó.
Según Lozano, las caricias, los besos y otras prácticas pueden generar excitación, deseo y lubricación, por lo que no necesariamente deben verse como simples pasos antes de la penetración.
Para ella, la pregunta no debería concentrarse en establecer cuánto tiempo tienen que durar los preliminares, sino en entender cuánto necesita cada persona para alcanzar su propia respuesta sexual.
La sexóloga también explicó que ese proceso puede comenzar mucho antes del momento del encuentro. Un pensamiento, un recuerdo, un mensaje o una frase pueden activar lo que denominó memoria erótica. Recordar los besos de la pareja o un encuentro anterior también puede formar parte de esa construcción del deseo.
De acuerdo con su explicación, incluso algunas actividades cotidianas pueden ayudar a que una persona se conecte con su propio deseo. Prepararse, utilizar una crema, escoger determinada ropa, escuchar una canción o preparar el lugar pueden formar parte de ese proceso. Durante la conversación, Lozano resumió esta idea con una expresión: “coquetear con la vida”.
¿Cómo influyen las inseguridades en el deseo sexual?
Uno de los puntos que abordó la especialista fue la manera en que los pensamientos y las preocupaciones pueden interferir en la conexión durante un encuentro sexual. Entre los factores externos mencionó el trabajo, los hijos, los problemas y las situaciones de la vida cotidiana que pueden ocupar la atención de una persona.
En cuanto al ruido interno, Lozano se refirió a los pensamientos relacionados con la propia apariencia. Preguntarse cómo se ve el cuerpo, si se tiene determinado peso o cómo se observa durante una posición puede generar autocrítica y hacer que la persona deje de concentrarse en lo que está viviendo.
La sexóloga explicó que esto se relaciona con lo que denominó presencia plena en la sexualidad. Para ella, la conexión requiere estar en el momento y disminuir aquellos pensamientos que llevan a la persona a concentrarse en su apariencia o en la manera en que considera que está desarrollando el encuentro.
Durante la conversación también se habló sobre la relación entre la sexualidad masculina y la erección. Lozano explicó que algunos hombres pueden asociar su masculinidad con esa respuesta corporal. “Si no hay erección, he perdido mi masculinidad”, señaló al explicar esa relación.
Según la especialista, cuando la erección se convierte en el centro de la preocupación, el hombre puede concentrarse en esa respuesta y alejarse del contacto con la otra persona. También mencionó que las mujeres pueden experimentar preocupaciones relacionadas con su apariencia y con la manera en que creen que están viviendo el encuentro.
¿Qué papel tiene la educación sexual?
Otro de los temas de la entrevista fue la educación sexual. Lozano sostuvo que existe un vacío en este campo y explicó que disponer de información no significa necesariamente contar con educación sexual.
La especialista señaló que las personas pueden aprender sobre sexualidad a partir de sus parejas, de su historia, de la manera en que fueron educadas en casa y de las experiencias que tienen a lo largo de su vida. Todo esto influye en la forma en que cada persona construye su propia idea sobre la sexualidad.
Lozano también habló sobre la pornografía y señaló que no debe asumirse como un referente de educación sexual. Según explicó, en este contenido el hombre aparece asociado con el dominio y la mujer con la sumisión, lo que puede llevar a algunas personas a trasladar esas representaciones a sus relaciones.
A partir de esto, la sexóloga planteó la importancia de hablar sobre aquello que genera placer. Explicó que muchas personas tienen dificultades para decirle a su pareja qué les gusta, qué prefieren o qué necesitan durante un encuentro. “Hay que hablar”, sostuvo durante la conversación.
También señaló que la respuesta sexual no funciona como un interruptor que se prende y se apaga de manera inmediata. El cuerpo necesita entrar en contacto con el deseo, por lo que cada persona debe identificar qué necesita y qué necesita su pareja.
En las relaciones que llevan más tiempo, Lozano consideró necesario mantener la curiosidad y explorar otras formas de conexión. Explicó que al comienzo puede existir una reacción relacionada con la novedad, pero con el paso del tiempo pueden ser necesarias otras formas de acercamiento.
La especialista también relacionó el deseo con los órganos de los sentidos, las fantasías y los recuerdos. Según explicó, determinados sabores, imágenes o sensaciones pueden generar respuestas en el cerebro y, de manera similar, algunos estímulos pueden incorporarse a la sexualidad.
¿Los preliminares hacen parte del sexo?
Durante la entrevista, Lozano explicó que diferentes prácticas pueden formar parte del encuentro sexual y no tienen que entenderse únicamente como una preparación para la penetración. También señaló que algunas de ellas pueden llevar al orgasmo, mientras otras hacen parte de la exploración y de la conexión entre las personas.
La especialista también habló sobre la autoexploración y explicó que permite conocer las propias respuestas. Señaló que esta práctica puede realizarse individualmente o en pareja y que, cuando se desarrolla mientras la otra persona observa, puede servir para conocer aquello que genera excitación o aquello que la disminuye.
En la conversación también se mencionó la estimulación de diferentes partes del cuerpo. Lozano explicó que los pezones, tanto en hombres como en mujeres, pueden generar sensaciones y señaló que esta estimulación puede producir liberación de oxitocina y llevar a una respuesta de placer.
Para la sexóloga, conocer el propio cuerpo y hablar sobre lo que se desea permite construir una relación sexual desde la comunicación y la exploración, en lugar de asumir que todas las personas responden de la misma manera.
Finalmente, Lozano sostuvo que existe interés de algunos hombres por explorar y conectar más con sus parejas. Explicó que también se está dando mayor importancia a conocer a la otra persona antes de llegar a la intimidad sexual.
Según la especialista, las expectativas dentro de las relaciones también han cambiado y esto lleva a que algunos hombres se tomen más tiempo para conocer a la persona con la que quieren establecer una intimidad. En ese sentido, señaló que la sexualidad también implica conocer, comunicarse y entender qué necesita cada persona.
*Este contenido fue hecho con ayuda de IA y fue revisado por un periodista de La FM