La menta ha sido utilizada durante años en distintos contextos de salud, pero un estudio reciente analiza con mayor precisión cómo su componente activo puede influir en el alivio del dolor, especialmente en enfermedades crónicas. La investigación científica revisa la evidencia disponible sobre el mentol, sustancia responsable de varios de sus efectos en el organismo.
El documento, titulado 'Mentol: Una revisión exhaustiva de sus propiedades farmacológicas y aplicaciones terapéuticas', reúne datos de estudios clínicos y preclínicos sobre su uso en dolor, inflamación y trastornos del sistema nervioso.
Un punto clave que destaca la investigación es que la menta y el mentol no son lo mismo. La menta es la planta, mientras que el mentol es un compuesto químico natural que se extrae de su aceite esencial, principalmente de especies como Mentha piperita. Este compuesto es el que produce la sensación de frescura y concentra los efectos terapéuticos.
Según el estudio, “el mentol es ampliamente utilizado en la medicina tradicional y cuenta con respaldo creciente de evidencia farmacológica”.

Cómo el mentol de la menta actúa sobre el dolor crónico
El principal interés de los investigadores se centra en el efecto del mentol en el dolor, especialmente en condiciones persistentes. El estudio explica que este compuesto actúa sobre receptores del sistema nervioso que regulan la percepción del dolor.
En concreto, el mentol activa canales sensoriales que generan una sensación de frío, lo que reduce la intensidad de señales dolorosas. Este mecanismo ha sido evaluado tanto en estudios de laboratorio como en pacientes.
De acuerdo con la revisión, “los estudios demostraron beneficios en la modulación del dolor y la inflamación”, dos factores clave en enfermedades crónicas.
Uso de la menta en enfermedades como intestino irritable y migraña
El estudio recopila evidencia clínica sobre el uso del mentol en enfermedades crónicas. Uno de los casos más documentados es el síndrome de intestino irritable, donde cápsulas con aceite de menta han mostrado reducción de dolor abdominal, distensión y espasmos.
También se ha analizado su aplicación en dolores de cabeza. En estos casos, el mentol aplicado en la piel ha mostrado efectos en la disminución de la intensidad del dolor.
El documento señala que estos efectos se relacionan con su capacidad para relajar el músculo liso y reducir la actividad de los nervios que transmiten el dolor.
Efecto antiinflamatorio de la menta en enfermedades crónicas

Otro aspecto relevante es el papel del mentol en la inflamación, un proceso presente en muchas enfermedades crónicas. El estudio indica que este compuesto puede interferir en la liberación de sustancias asociadas con la respuesta inflamatoria.
Según la investigación, el mentol actúa sobre canales celulares que participan en la regulación de la inflamación, lo que puede contribuir a disminuir síntomas en condiciones como trastornos gastrointestinales o procesos inflamatorios sistémicos.
Este efecto antiinflamatorio se suma a su acción analgésica, lo que explica su uso en distintos productos para el manejo del dolor.
Qué dice la ciencia sobre la seguridad del mentol
Aunque los resultados muestran beneficios, el estudio también advierte sobre el uso adecuado del compuesto. El mentol es considerado seguro en general, pero puede generar efectos adversos si se usa en dosis altas.
“El mentol es generalmente considerado seguro, aunque dosis elevadas pueden causar efectos adversos”, indica la revisión.
Entre los posibles efectos se incluyen irritaciones, molestias digestivas o reacciones en la piel. Por esta razón, los investigadores insisten en la importancia de la dosificación y el tipo de producto utilizado.
Un recurso natural en estudio para el dolor crónico

El análisis concluye que el mentol, como componente activo de la menta, tiene potencial en el manejo del dolor en enfermedades crónicas, especialmente por su acción sobre el sistema nervioso y la inflamación.
Sin embargo, el estudio también advierte que se necesitan más ensayos clínicos para confirmar su efectividad en distintos contextos. “Se requieren estudios clínicos estandarizados para definir su papel en la medicina basada en evidencia”.
En ese escenario, la menta continúa siendo objeto de investigación científica, no solo por su uso tradicional, sino por su posible aplicación en el tratamiento del dolor crónico.