La Luna podría esconder refugios naturales que cambien el futuro de la exploración espacial. La NASA anunció el 30 de septiembre de 2026 la selección de GIMLI (Geophysical Instruments for Marius Lunar Pit Investigation), un proyecto que investigará si un agujero lunar conduce a un antiguo túnel de lava. La iniciativa forma parte de los esfuerzos para preparar una presencia humana sostenida en el satélite.
GIMLI: la misión que buscará una cueva lunar
La investigación se centrará en el pozo de Marius Hills, ubicado en una antigua región volcánica de la Luna. La estructura fue identificada en imágenes de la misión japonesa Kaguya en 2009 y posteriormente estudiada por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), de la NASA.
Según la agencia espacial estadounidense, GIMLI utilizará instrumentos geofísicos para examinar el subsuelo y determinar si existe un túnel de lava bajo la abertura. El equipo combinará radar de penetración terrestre, sensores sísmicos y mediciones de gravedad para detectar cavidades y estimar sus dimensiones.
El proyecto está liderado por el Planetary Science Institute, en colaboración con Honeybee Robotics y la Agencia Espacial Noruega. Los instrumentos viajarán a la superficie lunar mediante el programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA.
La selección de GIMLI no significa que la cueva ya esté confirmada ni que la misión haya llegado a la Luna. Su objetivo es comprobar si la estructura existe y estudiar cómo se formó.
¿Por qué una cueva sería clave para una base lunar?
Los túneles de lava se forman cuando la superficie de una corriente volcánica se enfría y solidifica mientras la lava continúa fluyendo por debajo. Cuando el material se drena, puede quedar un conducto vacío. Si parte del techo colapsa, se abre un pozo que podría servir de acceso al túnel.
Para los astronautas, estas estructuras ofrecerían posibles ventajas frente a la superficie lunar. La roca podría reducir la exposición a la radiación espacial y proteger contra pequeños meteoritos. Además, algunas zonas sombreadas de los pozos presentan temperaturas más estables.
En una investigación publicada en 2022, científicos financiados por la NASA estimaron que ciertas áreas sombreadas de un pozo lunar mantienen temperaturas cercanas a los 17 grados Celsius. En contraste, la superficie puede alcanzar unos 127 grados durante el día y descender hasta −173 grados durante la noche.
Sin embargo, una cueva no sería habitable por sí sola. Una base necesitaría módulos presurizados, oxígeno, energía, comunicaciones, sistemas de soporte vital y evaluaciones de estabilidad geológica.
Otras agencias también aportan evidencias
La investigación internacional ya ha encontrado indicios de cavidades subterráneas. En julio de 2024, la NASA informó que un equipo científico había identificado evidencias de una cueva bajo un pozo del Mare Tranquillitatis, cerca del lugar del primer alunizaje tripulado.
El análisis de datos de radar de la LRO indicó que la cavidad se extiende más de 60 metros desde la base del pozo, aunque su longitud total sigue sin conocerse. El hallazgo respalda la posibilidad de que existan túneles lunares, pero no demuestra que el pozo de Marius Hills tenga una estructura similar.
La participación de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), responsable de la misión Kaguya, también ha sido importante para identificar estas formaciones.
¿Construirá la NASA una base dentro de la cueva?
Por ahora, no hay una decisión de construir una base dentro del pozo de Marius Hills. La NASA busca estudiar los recursos, los riesgos y los posibles refugios naturales que podrían contribuir a sus planes de establecer una presencia humana duradera en la Luna.
Si GIMLI confirma la existencia de un túnel amplio y estable, los resultados podrían influir en la selección de futuros emplazamientos para hábitats lunares. Si no encuentra una cavidad, las mediciones también ayudarán a comprender la historia volcánica del satélite.
La posibilidad de una base subterránea sigue siendo una perspectiva futura, no un proyecto de construcción aprobado para ese lugar. El primer paso será determinar qué esconde realmente el subsuelo lunar.