El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advirtió que las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y tienen una probabilidad superior al 90% de mantenerse hasta el primer trimestre de 2027. El comportamiento del fenómeno completa tres trimestres móviles consecutivos con señales tanto en la atmósfera como en el océano Pacífico ecuatorial, de acuerdo con el seguimiento realizado por la entidad.
El Ideam señaló que “existe una probabilidad del 69% de que El Niño alcance una intensidad “muy fuerte” durante octubre, noviembre y diciembre de 2026”, un escenario que, según sus parámetros de medición, superaría la intensidad de los eventos registrados desde 1950. Los análisis también contemplan una probabilidad superior al 70% de que las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 superen los 2 grados Celsius entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.
Persistencia del fenómeno durante los próximos meses
Según el Ideam, el sistema océano-atmósfera asociado con El Niño continúa desarrollándose y fortaleciéndose, con un alto contenido de calor bajo la superficie del océano y una respuesta atmosférica cada vez más relacionada con el calentamiento de las aguas. Los modelos dinámicos y estadísticos utilizados para las predicciones coinciden en proyectar la permanencia del fenómeno durante el segundo semestre de 2026.
La entidad también indicó que los principales centros internacionales de monitoreo climático mantienen un alto nivel de confianza en la continuidad e intensificación del fenómeno. Entre las instituciones mencionadas se encuentran la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El comportamiento previsto podría tener efectos sobre diferentes variables hidrometeorológicas del país. El Ideam señaló que un El Niño fuerte o muy fuerte puede alterar los patrones de precipitación, elevar las temperaturas del aire, reducir los caudales de algunas fuentes hídricas y aumentar la probabilidad de incendios de cobertura vegetal en distintas zonas del territorio nacional.
Los análisis de la entidad proyectan que, si se mantiene la evolución estimada por los modelos climáticos, las temperaturas del aire podrían superar los valores climatológicos normales principalmente en las regiones Pacífica, Andina y Caribe, al tiempo que se presentaría una reducción significativa de las precipitaciones.
Menos lluvias y presión sobre el recurso hídrico
La combinación de temperaturas más altas y menores precipitaciones puede favorecer un incremento de la evapotranspiración y de la demanda de agua de los ecosistemas y los sectores productivos, además de generar condiciones de estrés hídrico, especialmente en áreas con alta vulnerabilidad o antecedentes de déficit de lluvias.
El Ideam también prevé que la reducción de las precipitaciones podría disminuir progresivamente los caudales de ríos y quebradas y los niveles de embalses y reservorios. Esta situación podría afectar la disponibilidad de agua para el consumo humano, las actividades agropecuarias, la generación hidroeléctrica y el funcionamiento de ecosistemas estratégicos.
Otro de los efectos señalados es el aumento de la probabilidad de incendios de cobertura vegetal y el deterioro de la calidad del aire en algunas regiones. La entidad también contempla posibles afectaciones sobre la productividad agrícola y pecuaria y una mayor demanda sobre los sistemas de agua y los servicios públicos.
En materia de salud, el Ideam advierte que las altas temperaturas pueden favorecer olas de calor y aumentar riesgos asociados con la deshidratación y la insolación, especialmente entre niños y adultos mayores. También señala posibles condiciones favorables para la reproducción de mosquitos y la transmisión de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
Además, los incendios y el deterioro de la calidad del aire pueden elevar el riesgo de enfermedades respiratorias, mientras que la escasez o contaminación del agua puede incrementar la posibilidad de brotes asociados con estas condiciones.
Ante este escenario, el Ideam plantea la necesidad de mantener el seguimiento de las condiciones hidrometeorológicas y de fortalecer la preparación frente a posibles impactos relacionados con la disponibilidad de agua, los incendios de cobertura vegetal y las variaciones de temperatura y precipitación. La entidad también señala la importancia de mantener activos los mecanismos de monitoreo y alerta temprana y de actualizar los planes relacionados con la gestión del recurso hídrico.
El Ideam informó que continuará con el seguimiento de las condiciones oceánicas y atmosféricas y la actualización de la información técnica sobre la evolución de El Niño, en un escenario en el que las proyecciones mantienen altas probabilidades de permanencia del fenómeno hasta comienzos de 2027.
Claves de este tema en cuatro preguntas:
¿Cuándo se mantendría El Niño en Colombia?
El Niño tiene una probabilidad superior al 90% de persistir hasta el primer trimestre de 2027, según las proyecciones del Ideam.
¿Qué intensidad podría alcanzar El Niño?
El Niño tiene un 69% de probabilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, de acuerdo con los escenarios analizados por el Ideam.
¿Qué efectos tendría El Niño en Colombia?
El Niño podría provocar menos lluvias y mayores temperaturas, además de reducir caudales y niveles de embalses y aumentar el riesgo de incendios de cobertura vegetal.
¿Cómo afectaría El Niño la disponibilidad de agua?
El Niño podría generar estrés hídrico por la disminución de las precipitaciones, con posibles efectos sobre el consumo humano, la agricultura, la generación hidroeléctrica y los ecosistemas.