Gustavo Petro está en el Vaticano. Abelardo de la Espriella, en Barranquilla. Mientras el presidente entrante y el saliente marcan una distancia aparentemente irreconciliable, sus delegados se acercaron. Una mesa con lugar para doce, en una sala solitaria, fue el espacio propicio para el careo, que solo protagonizaron dos.
José Manuel Restrepo, el vicepresidente electo al que De la Espriella le otorga cierta omnipotencia durante la transición, acudió pasadas las nueve de la mañana a la Casa de Nariño. Lo esperaba Germán Ávila, el ministro de Hacienda con un par de funciones presidenciales mientras el presidente en ejercicio está fuera del país.
La conversación estaba programada para las diez, pero empezó unos veinte minutos antes. Sobre las diez y cuarto ya era pública la primera imagen de la charla, y las partes organizaron sendas ruedas de prensa para revelar sus versiones sobre el alcance de la junta, la primera en medio del proceso formal de empalme.
Ávila y Restrepo intercambiaron apuntes al frente de un afiche del primero de mayo que hacía alusión a la movilización masiva que el presidente Petro convocó en respaldo a la fallida consulta popular que buscaba implementar apartes de la reforma laboral. Allí definieron cronogramas que, a primera vista, reflejan tensiones.
Las tiranteces en la sucesión no son nuevas. El mandatario saliente, Petro, rompió la tradición de llamar a su heredero a felicitarlo, y prefirió reunirse primero con quien fuera su candidato, el senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico, antes que con cualquier integrante de Defensores de la Patria, el movimiento del penalista.
Los equipos que conducirán la transición de Petro a De la Espriella
“No hay problema. Estamos esperando es que vengan, si quieren”, sostuvo junto al congresista, que regresa a ser opositor luego de cuatro años como oficialista —y que el 30 de junio avisó una “desobediencia civil pacífica” por la nacionalidad estadounidense de De la Espriella—, en una declaración a la prensa al pie de la Casa de Nariño.
Posteriormente, el fin de semana, Petro designó a su último ministro de Hacienda, Germán Ávila, como coordinador del empalme. Y anunció que entregaría el palacio presidencial el 6 de agosto, no el 7, el día de la posesión. De la Espriella, por su parte, denunció que el Ejecutivo intenta amarrar contratos en sus últimos días.
Ahora que el empalme se trasladó a sus formalidades, las incriminaciones se convirtieron en un esquema de sesiones para establecer un balance financiero y de ejecución del gobierno saliente. La reunión del 2 de julio fue solo de Ávila y Restrepo, y el 3 habrá una con los comités nacionales de cada bando.
Restrepo lidera el equipo del gobierno entrante. Lo acompañarán Carlos Alonso Lucio, exmilitante del M-19 —la guerrilla a la que pertenecieron Gustavo Petro y Germán Ávila— y esposo de Viviane Morales —jefa del empalme abelardista en el sector de la educación—, la exgobernadora Elsa Noguera y la creadora de contenido Jerome Sanabria.
También, María Isabel Campo, una excandidata a la Alcaldía de Valledupar que alcanzó poco más de cinco mil votos en 2023; Jaime Andrés Beltrán, el exalcalde de Bucaramanga destituido por doble militancia, y Carolina Restrepo, excandidata al Senado de Salvación Nacional y del Centro Democrático.
Las reglas y el cronograma del proceso de empalme
Ávila encabeza el relevo de parte de la administración que dejará la Casa de Nariño en agosto. Junto a él, la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Nhora Mondragón; la directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Natalia Molina, y el secretario jurídico de la Presidencia, Augusto Ocampo.
Un día antes del encuentro, Restrepo envió una carta para que el proceso de empalme se instalara “de inmediato”. El plan del nuevo gobierno es recabar información de manera coordinada con el gabinete saliente hasta el 27 de julio. Luego, “se perfeccionará” la identificación de prioridades y de “decisiones necesarias”.
“El empalme que estamos iniciando el día de hoy no es, para nosotros, solamente un tema protocolario”, expresó el vicepresidente en su rueda de prensa en Palacio este jueves. “Es un informe de verificación de oportunidades, pero también de riesgos reales en la gestión pública”, añadió, al tiempo que pidió “transparencia y orden”.
La víspera, el ministro Ávila firmó una directiva presidencial que en seis páginas detalla la mecánica del empalme. Las sesiones “deberán ser grabadas y podrán ser transmitidas a través de plataformas digitales”, zanja el documento, que establece el 6 de agosto como último día para cargar todos los balances del Gobierno en un aplicativo para consulta pública.
Hasta ahora, el único consenso serio es el más lógico, que cada comité nacional, sectorial y mesa de trabajo se reunirá con ambas partes, y el de transmitir los encuentros. En un escueto trino, el presidente Gustavo Petro se calificó como “partidario de que todas las sesiones del empalme se transmitan por televisión”.
Transparencia, tensiones y pulso por el cierre del gobierno de Petro
“Esperaría que todos estos encuentros puedan ser públicos, transparentes, grabados para toda la sociedad”, manifestó por su parte Restrepo. Desde el 7 de julio, un mes antes de la transmisión de mando —en la que Petro anticipó que no estará—, habrá juntas de comités sectoriales —de cada ministerio o entidad— y mesas de trabajo.
Mientras tanto, el Gobierno seguirá con nombramientos y contratos. En el bando de De la Espriella las movidas generan alarma. Ávila señaló, en su rueda de prensa el jueves, que “las decisiones sobre funcionamiento del Estado y actividades en todos los campos de la administración pública van a ser tomadas hasta el 6 de agosto”.
“Gobernar hasta el último día no significa comprometer el Estado”, remarcó Restrepo. “No admitimos ningún tipo de coacción”, dijo el jefe de cartera Ávila el 30 de junio, cuando subrayó que el Gobierno tiene “las manos limpias”. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desembolsará sesenta millones de dólares para la mudanza.
El próximo gobernante anunció el aporte en su primera especie de alocución en sus redes sociales sin profundizar en el uso que le dará al dinero. Restrepo lo explicó con especulaciones. “No es una novedad”, apuntó. “Seguramente, será destinado a operaciones normales de construcción de un gobierno que entra”, remachó.
Con Petro en Europa y De la Espriella en la Costa, el primer contacto entre sus delegados dejó una paradoja. Mientras los mandatarios siguen intercambiando mensajes de distancia política, el empalme ya quedó sometido a un calendario —con matices—, unas reglas y unas cámaras. Las disputas y el ruido pasarán de los discursos a las actas públicas.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Qué ocurrió en la primera reunión del empalme entre los gobiernos de Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella?
El primer encuentro formal del empalme reunió únicamente a los coordinadores de ambos equipos, Germán Ávila y José Manuel Restrepo, quienes definieron el cronograma y las reglas iniciales de la transición. Aunque el diálogo fue breve, marcó el inicio institucional del relevo presidencial después de varias semanas de tensiones políticas y ruptura de protocolos entre el mandatario saliente y el presidente electo.
¿Quiénes integran los equipos que liderarán el proceso de empalme?
José Manuel Restrepo encabeza la transición por el gobierno entrante, acompañado por figuras como Carlos Alonso Lucio, Elsa Noguera y Viviane Morales, entre otros. Del lado del Ejecutivo saliente, Germán Ávila coordina el proceso junto con altos funcionarios de la Presidencia, el Departamento Nacional de Planeación y el Departamento Administrativo de la Presidencia, responsables de entregar los balances de cada entidad.
¿Cómo se desarrollará el empalme entre el Gobierno Petro y el de De la Espriella?
Las partes acordaron un cronograma que incluye reuniones entre los comités nacionales, mesas sectoriales por ministerios y entidades, así como la elaboración de informes sobre el estado de la administración pública. Además, las sesiones serán grabadas y podrán transmitirse, mientras el Gobierno deberá cargar la información oficial del empalme en una plataforma de consulta pública antes del cambio de mando.
¿Qué diferencias persisten entre el gobierno saliente y el entrante durante la transición?
Aunque ambas partes coincidieron en avanzar con un proceso organizado y transparente, continúan las discrepancias sobre las fechas de entrega de información, los nombramientos, la contratación en los últimos días de la administración Petro y el alcance de las auditorías impulsadas por el equipo de De la Espriella. El empalme comenzó con reglas comunes, pero también con posiciones enfrentadas sobre la gestión que termina y las decisiones que aún puede adoptar el Gobierno.