La relación entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro ha estado marcada durante el último año por una creciente confrontación verbal, con señalamientos personales, acusaciones de alto calibre y llamados políticos que elevaron la tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos.
Si bien desde enero de 2025 se registraron desencuentros, como cuando el presidente Petro se negó a autorizar el aterrizaje de aviones militares estadounidenses con migrantes, que según él, venían encadenados, los episodios más fuertes llegaron después del 15 de septiembre, cuando Colombia fue descertificada en la lucha contra las drogas.
El presidente Petro respondió durante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, cuestionando la legitimidad moral de Trump para juzgar a otros gobiernos.
“Por eso hablo ante ustedes como un presidente desertificado por el mismo presidente Trump, sin que él tuviera ningún derecho a hacerlo, ni humano, ni divino y sin razón mental. Quieren violentar y forzar a decenas de miles de campesinos desde el gobierno de Estados Unidos, que está influenciado por políticos de poder colombianos mafiosos”, aseguró Petro.
Petro llamó a desobedecer a Trump en la ONU
El cruce verbal alcanzó un nuevo nivel cuando el presidente colombiano, el 23 de septiembre de 2025, llamó abiertamente al Ejército de Estados Unidos a “desobedecer” las directrices políticas de Donald Trump.
“Por eso, desde aquí, desde Nueva York, le pido a todos los soldados del ejército de los Estados Unidos no apuntar contra la humanidad sus fusiles. Desobedezcan la orden de Trump. Obedezcan la orden de la humanidad”, afirmó.
Luego, Petro calificó a Trump de cómplice del genocidio y de asesino, en referencia a las acciones de Israel en la Franja de Gaza.
“Trump no sólo deja que caigan misiles contra los jóvenes en el Caribe, no sólo encarcela y encadena a migrantes, sino que permite que lancen misiles contra niños, jóvenes, mujeres y viejos en Gaza. Se hace cómplice del genocidio. Este recinto es testigo mudo y cómplice de un genocidio en el mundo de hoy cuando creíamos que era solo propiedad de Hitler. Trump no habla de democracia, no habla de crisis climática, no habla de vida, solo amenaza y mata y deja matar a decenas de miles”, señaló.
La declaración generó una reacción inmediata en Washington y encendió las alarmas diplomáticas.
La respuesta de Trump y el punto más alto de la confrontación
El 19 de octubre de 2025, el presidente estadounidense lanzó una de sus críticas más severas contra el mandatario colombiano. A bordo del Air Force One, Trump calificó a Gustavo Petro como “el peor presidente en la historia de Colombia” y anunció el recorte de la ayuda económica.
“Son una maquina de producir drogas, y no vamos a hacer parte de eso. Así que vamos a cortar todo el dinero que les estamos dando. Colombia está fuera de control y tiene el peor presidente de su historia”, dijo.
Posteriormente, escribió un mensaje en su cuenta en la red social Truth, en el que señaló a Petro de ser “líder del narcotráfico”, asociando a su Gobierno con el aumento del flujo de cocaína hacia Estados Unidos.
Petro respondió en una de sus habituales alocuciones, desafiando a Trump. “A mí no me amenace, aquí lo espero si quiere. No acepto invasiones no acepto misiles no acepto asesinatos, acepto inteligencia vengan aquí a hablar con inteligencia y lo recibimos y hablamos de tú a tú y con cifras reales no como mentiras deje de engañarse de las mafias políticas colombianas”.
Trump cerró la puerta al diálogo
Los intercambios continuaron y posteriormente, periodistas le preguntaron a Trump si le abría la puerta a una conversación con Petro. Su respuesta fue tajante.
“No, la verdad no he pensado mucho en él. Ha sido bastante hostil con Estados Unidos. Y no le he dado mucha importancia. Va a tener serios problemas si no se da cuenta. Colombia produce mucha droga”, señaló desde la Oficina Oval.
Petro respondió asegurando que Trump no es el rey de Colombia y que en el país no impondrá su ley.
“Esto demuestran sus palabras: Como les importamos un rábano, los tratamos con grosería y calumnia, porque nos tienen que obedecer. Dijo Trump, Colombia está fuera de control. Pues claro que está fuera de control de él. En una democracia un gobierno está bajo control del pueblo, no de Trump. No es rey en Colombia, aquí no aceptamos reyes, punto. puede hablar conmigo pero de tú a tú entre republicanos de verdad”, señaló.
Tras esas declaraciones, el mandatario estadounidense endureció nuevamente su discurso y no descartó públicamente la posibilidad de acciones más severas contra Colombia, llegando a sugerir una eventual intervención militar similar a la de Venezuela. Además, afirmó que Petro estaba enfermo.
“Colombia está enferma, también dirigida por un nombre enfermo al que le gusta hacer cocaina y véndela a Estados Unidos”, señaló. Al ser consultado por una posible intervención, respondió: “me suena bien”.
La llamada telefónica y el giro en la relación bilateral
El cruce de palabras entre Trump y Petro no solo ha sido personal, sino que tuvo efectos directos en la relación bilateral, obligando a ambos gobiernos a activar canales diplomáticos formales, presentar notas de protesta y realizar llamados a consultas, mientras el discurso público mantenía tensionado el escenario político regional.
En ese contexto, la conversación telefónica de las últimas horas, la primera en un año desde que Trump se posesionó, resulta relevante porque reduce la tensión y abre la puerta a retomar una agenda conjunta en temas como la lucha contra el narcotráfico, la migración y la transición energética, entre otros.
“Hablaremos con Trump, de la Paz del Continente, de la soberanía, de un Pacto por la Vida basado en las energías limpias. Se puede descarbonizar la matriz de EEUU si se vuelve real el potencial de energías limpias de Suramérica”, escribió el presidente Petro.
Aunque aún no hay una fecha definida, ambos gobiernos ya trabajan en la construcción de la agenda del encuentro. Así lo confirmó el embajador Daniel García-Peña, quien explicó en La FM que se avanza en la estructuración de un cara a cara entre Petro y Trump en la Casa Blanca.
Señaló que desde la Cancillería y la Embajada se están definiendo los tiempos, la logística y una agenda de temas, en coordinación con la oficina del secretario de Estado, Marco Rubio.
Lo positivo del diálogo
Después de meses de choques verbales, desconfianza y mensajes cruzados de alto calibre, la conversación directa entre el presidente Gustavo Petro y el presidente Donald Trump marca un punto de inflexión en la relación bilateral.
Más allá de las diferencias ideológicas y del tono confrontacional que dominó la escena pública, el restablecimiento del canal directo entre jefes de Estado envía una señal de distensión y de manejo institucional de la crisis.
La llamada deja, además, un mensaje relevante hacia el interior del país y hacia la comunidad internacional: el diálogo sigue siendo una herramienta válida incluso en los momentos más complejos y abre la posibilidad de recomponer la agenda común entre Bogotá y Washington, especialmente en asuntos sensibles para ambos gobiernos.