El exdirector del FBI y fiscal especial Robert Mueller murió el 20 de marzo de 2026 a los 81 años, según informó su familia en un comunicado difundido el 21 de marzo por medios estadounidenses, entre ellos The New York Times.
La muerte del exfuncionario generó repercusión inmediata en el ámbito político debido a su papel en la investigación federal sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, proceso que marcó la política de Estados Unidos durante varios años y que involucró directamente al presidente Donald Trump.
Su fallecimiento fue confirmado por su familia, que señaló que ocurrió la noche del 20 de marzo, y distintos medios recordaron su trayectoria como uno de los directores más influyentes del Buró Federal de Investigaciones. Mueller fue fiscal especial, cargo desde el cual dirigió la investigación sobre Rusia que dominó el debate político en Washington entre 2017 y 2019.
Trump rompe el silencio tras la muerte de Mueller
Tras conocerse la noticia, Donald Trump publicó un mensaje en su red Truth Social en el que afirmó que se alegraba de la muerte de Mueller y volvió a cuestionar el trabajo realizado durante la investigación federal: “Me alegra que esté muerto. Ya no puede hacer daño a personas inocentes”.
El mandatario sostuvo que el proceso perjudicó a personas inocentes y reiteró que siempre consideró la investigación como injustificada, recordando el enfrentamiento político y judicial que mantuvieron desde que el Departamento de Justicia designó a Mueller como fiscal especial.
Las declaraciones tuvieron repercusión inmediata porque la relación entre ambos estuvo marcada por años de críticas públicas durante y después de la investigación. Trump había calificado en numerosas ocasiones el proceso como una persecución política, mientras que el informe final del fiscal especial se convirtió en uno de los documentos oficiales más discutidos de la política estadounidense reciente.
La investigación que enfrentó a Mueller con Trump
El origen del conflicto entre Trump y Mueller se remonta a 2017, cuando el Departamento de Justicia nombró al exdirector del FBI como fiscal especial para investigar la posible interferencia del gobierno ruso en las elecciones presidenciales de 2016.
El encargo incluía determinar si existieron vínculos entre ciudadanos rusos y miembros de la campaña de Trump, así como analizar posibles intentos de obstrucción de la justicia durante el desarrollo de la investigación.
El informe final, presentado en 2019, documentó intentos de interferencia rusa en el proceso electoral y contactos con personas vinculadas a la campaña republicana, aunque no estableció una conspiración penal directa.
El documento también indicó que no podía exonerar completamente al presidente en posibles actos de obstrucción, lo que provocó un prolongado debate político, judicial y legislativo en Estados Unidos.
En un artículo publicado este 21 de marzo, el New York Times recordó ese informe como el hecho más importante de la etapa final de la carrera pública de Mueller. El periódico señaló que la investigación definió la imagen pública del exfiscal en sus últimos años, y explicó que su fallecimiento volvió a poner en primer plano uno de los episodios más tensos de la política estadounidense reciente.
El hombre que dirigió el FBI en tiempos de crisis
Robert Mueller dirigió el FBI entre 2001 y 2013, periodo en el que estuvo al frente de la agencia tras los atentados del 11 de septiembre y supervisó cambios en la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.
Su mandato fue uno de los más largos en la historia del organismo y se extendió durante gobiernos de ambos partidos, lo que lo convirtió en una figura central dentro de las instituciones federales.
Después de retirarse, regresó al servicio público en 2017 al ser nombrado fiscal especial, función que lo situó nuevamente en el centro de la política estadounidense durante la investigación sobre Rusia.
Tras concluir el informe en 2019, se alejó de la vida pública por problemas de salud al ser diagnosticado con parkinson, y desde entonces había mantenido un bajo perfil.