Hombre muestra su identificación y carga con equipaje en un aeropuerto
La historia de Mehran Karimi Nasseri, un refugiado iraní que vivió 18 años en el aeropuerto Charles de Gaulle en París, Francia, es la prueba de una triste pero bonita historia para contar, conmueve y hace reflexionar.
AFP
24 Nov 2022 11:50 AM

Historia detrás del iraní que vivió 18 años en un aeropuerto: inspiró película La Terminal

La dura historia de vida del refugiado iraní inspiró la cinta hollywoodense La Terminal, protagonizada por Tom Hanks.
Juan Carlos
González Narváez
@Juan_gon1991

Hay historias que marcan la vida e impactan en algún momento. Es el caso de la película ‘La terminal’, protagonizada por el célebre actor estadounidense Tom Hanks y la actriz británica, Catherine Zeta-Jones. Una película de drama y romance que atrapa de principio a fin, y que cuenta la historia de un refugiado iraní, quien es en verdad el centro de los acontecimientos que se narran a continuación.

Mehran Karimi Nasseri, o como se hacía llamar en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle, Sir Alfred Mehran, aquel personaje que sirvió de inspiración a Steven Spielberg en 2004 para su largometraje, falleció el 12 de noviembre en ‘la ciudad luz’ entre vuelos retrasados, miles de pasajeros, salas de espera y la triste realidad de ser ‘ciudadano de ningún lugar’.

Nació en Masjed Soleyman, una ciudad ubicada al suroeste de la capital e Irán, Teherán, lugar que se destaca por ser un sector petrolero de esa parte del país, por lo menos así constaba en su identificación que le deba la condición de asilado. Su nacionalidad siempre fue incierta, pues muchas veces dijo que era de Florida, Estados Unidos o de Suecia según conoció un importante diario francés.

Hombre sentado con un cartel de una película al lado
AFP
En sus últimos días, Nasseri lucía muy enfermo, lo que claramente le quitaría los ánimos hasta para saludar.

Nasseri residió durante 18 años (entre 1988 y el 2006) entre los pasillos de la terminal aérea de la capital francesa, en donde se hizo tan ‘famoso’, que tanto empleados como tripulantes ya lo distinguían como cualquier familiar. Su cama, una silla de sala de espera; la vista, la de enormes ‘pájaros de acero’ de Air France y otras compañías despegando o aterrizando; sus pasatiempos, escuchar la radio, leer un diario, fumar su pipa o escribiendo.

Fue el centro de atención de miles de profesionales del periodismo, quienes querían una entrevista con él, además, fue eje de varios documentales y también de una ópera, que más tarde inspiraría una autobiografía en el 2004.

A partir de información recogida por diferentes medios locales e internacionales, partió de su tierra natal con el propósito de estudiar Estudios Yugoslavos en la Universidad inglesa de Bradford, a mediados de 1973.

Estuvo aquí y allá, de un lado a otro, de norte a sur y de oriente a occidente, fue inadmitido en Berlín oeste, Países Bajos, en principio también de Francia, Yugoslavia e Italia, Reino Unido y Alemania Occidental...es decir, fueron miles de kilómetros recorridos y de rechazos acumulados, lo que con el pasar de los años fueron haciendo más confusos los hechos de lo que en verdad sucedió con él y los motivos que lo tenían en el Charles de Gaulle.

Según los acontecimientos, el 7 de octubre de 1980 su solicitud de asilo fue aceptada en Bélgica, pero se dice que él no la aceptó y decidió seguir viviendo en Francia; también se cree que le robaron los documentos, que se los quitaron en Irán cuando fue expulsado de su país, que se le perdieron...en fin, de ahí el nombre de “ciudadano de ningún lugar”.

Mehran Karimi Nasseri observando la lista de vuelos del aeropuerto de la capital parisina
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Recibió el apodo de 'ciudadano de ningún lugar' al no tener alguna identificación que comprobara su lugar de origen, lo que provocó su estancamiento en la terminal aérea de la 'ciudad luz'.

El dolor de ser un ‘nadie’

De acuerdo a las afirmaciones que dio Mehran en alguna ocasión en una entrevista para la televisión: “Tener una nacionalidad sin ser reconocido por su país es muy doloroso”, o también “Pertenecer a una nación es tener una razón de vida, es pertenecer a una sociedad, a una comunidad”.

Nasseri se alimentaba en el McDonald's del aeropuerto y como cualquier individuo con nociones de limpieza, se aseaba y rasuraba en los sanitarios del sitio. Algunas veces, Philippe Barguain, quien se desempeñaba por aquel entonces como jefe de urgencia de la terminal, estaba al pendiente de la salud del refugiado.

Contó con la fortuna de encontrar un abogado, el francés Christian Bourguet, quien intercedería de todos los modos por él para que pudiese tener de nuevo una identidad que le dijera que pertenecía a algún lugar.

Lo bueno del asunto es que los documentos llegaron en 1999, pero para entonces Nasseri no se decidía si quería recibirlos, lo que supondría el dejar el aeropuerto, pero, según cuentan quienes saben de la historia, finalmente no los aceptó. Para entonces, ya llevaba 11 años viviendo allí, con lo que se puede deducir que se había acostumbrado al lugar y a sus 'vecinos', los pasajeros y las tripulaciones de vuelo.

Hombre duerme incómodamente en un asiento rodeado de paquetes y maletas
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Durante 18 años Mehran Karimi Nasseri, vivió en la terminal aérea Charles de Gaulle de París, Francia, en donde convivió entre pasajeros y empleados del reciento de transporte.

De 2006 hasta septiembre de 2022, su refugio fue un hogar de paso en París, pero decidió volver a donde la vida lo mantuvo 18 años. Muchas veces los empleados del reciento aéreo quisieron ayudar a encontrarle un hogar de ancianos, pero él no quería

En sus últimos días se encontraba mal de salud, pues ya no saludaba a los que lo acompañaron por mucho tiempo y tenía inflamados sus pies, al punto de que sus zapatos ya no le entraban.

Como si se tratase de un evento importante del Charles de Gaulle, a sus trabajadores les llegó un mail anunciando la partida de un ‘huésped ilustre’ y adjunta la imagen de Nasseri con un cartel de la película que protagonizó Tom Hanks, basada en su historia.

Es así como llega al final este drama, que hoy refleja en la terminal aérea el acordonamiento del asiento donde pasaba sus noches Nasseri, vacío, sin velas ni nada que lo recuerden, donde tal vez, más tarde que nunca, esté sentada alguna persona esperando su vuelo hacia cualquier lugar del mundo.

Fuente
Sistema Integrado Digital