El comandante del grupo guerrillero más grande de Colombia respaldó los llamados a que las milicias de izquierda en guerra se unan para repeler cualquier eventual operación militar estadounidense en el país.
“Si es para defender la patria ante una agresión extranjera, nos sumamos a la lucha”, dijo a la AFP el líder del ELN, Antonio García, al responder a los llamados de unidad entre las facciones insurgentes.
Advertencias desde Washington
El presidente Donald Trump, después de derrocar a Nicolás Maduro como mandatario de la vecina Venezuela, ha sugerido que las fuerzas estadounidenses podrían apuntar ahora contra objetivos en Colombia.
Trump ha argumentado que Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo, no está haciendo lo suficiente para frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
El ELN, con unos 6.000 integrantes, es una insurgencia de izquierda y una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas de América Latina.
Controla una franja de la región fronteriza entre Colombia y Venezuela y, antes del derrocamiento de Maduro, mantenía vínculos estrechos con Caracas.
Fuentes de inteligencia colombianas aseguran que el propio García vivió en Venezuela hasta hace poco.
Se cree que varios líderes guerrilleros regresaron a Colombia tras la caída de Maduro a manos de las fuerzas estadounidenses.
Llamados a un frente insurgente
Otros grupos armados colombianos reaccionaron con enojo a la salida de Maduro del poder y denunciaron un complot colonialista de Estados Unidos.
Iván Mordisco, el rebelde más buscado de Colombia y jefe de un grupo disidente, pidió un pacto de unidad para enfrentar a Washington.
“Sabemos que hemos tenido nuestras diferencias en el pasado, pero hoy nos enfrentamos a un enemigo común”, dijo Mordisco, líder de los remanentes de las FARC, que también tendría bases de retaguardia en Venezuela.
“Los convocamos urgentemente a una cumbre de comandantes insurgentes de Colombia y de toda nuestra América”, afirmó en un video enviado a los medios.
“Forjemos un gran frente insurgente para hacer retroceder a nuestros enemigos”.
En un mensaje desde su escondite, García reiteró a la AFP que su grupo estaría dispuesto a combatir a las fuerzas estadounidenses.
El ELN “hace lo que debe en cada etapa de la lucha”, sostuvo.
Presión diplomática y escenario regional
El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, señaló que las guerrillas buscan la unidad porque “la amenaza de una acción letal” contra ellas es ahora mayor.
Bajo presión de Washington y tras enfrentamientos personales con Trump, el presidente Gustavo Petro acordó una “acción conjunta” contra el ELN y otros narcotraficantes.
Trump advirtió en su momento a Petro —exguerrillero— que “tuviera cuidado” e impuso sanciones al mandatario colombiano y a su familia.
Tras una llamada telefónica para distender relaciones, Trump recibirá a Petro en la Casa Blanca en febrero.
Colombia acusa al ELN de lanzar ataques, secuestros de soldados y de replegarse a bases en Venezuela.
Los eventuales ataques contra objetivos terrestres en Colombia marcarían una ampliación de las operaciones militares de Trump contra presuntos narcotraficantes.
Se cree que desde septiembre las fuerzas estadounidenses han matado a más de 100 personas en ataques contra presuntas embarcaciones del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
Colombia y Venezuela comparten una frontera porosa de 2.200 kilómetros, donde distintos grupos armados compiten por el control del narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando.
Aunque Washington y Bogotá han mantenido cooperación en seguridad durante décadas, los vínculos se han deteriorado desde que Trump inició su segundo mandato en enero pasado.