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Colprensa
12 Abr 2018 10:52 PM

Ecuador da plazo de 12 horas a captores para recibir pruebas de vida de periodistas de El Comercio

El presidente de Ecuador advirtió a las disidencias de las Farc que tienen 12 horas para que entreguen pruebas de vida de los comunicadores.
La
Fm

Ecuador dio este jueves un plazo de 12 horas a guerrilleros disidentes colombianos para que digan si aún están con vida los tres miembros del equipo de prensa que secuestraron en la frontera, ante evidencia sobre su presunto asesinato.

Si terminado ese tiempo no dan "pruebas de que están con vida (...) iremos con toda la contundencia y sin contemplaciones" a "sancionar" a los captores, advirtió el presidente Lenín Moreno.

El ultimátum vencerá hacia las 11H00 locales (16H00 GMT) de este viernes.

Su posible ejecución en cautiverio tomó fuerza tras el análisis de la policía de las fotografías de unos cadáveres que corresponderían a los rehenes, y que fueron enviadas al Canal RCN. 

A raíz de ello, Moreno regresó de emergencia de Lima adonde había viajado para la Cumbre de las Américas.

Aunque el examen de los peritos determinó la muy probable autenticidad de las imágenes, Moreno y su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, acordaron esperar a un pronunciamiento de los secuestradores para lanzar una acción "contundente".

Le solicité a Santos "que haya acciones contundentes por parte de ellos. Ya basta de contemplaciones, le dije, acciones contundentes, no podemos dejar que ellos nos impongan sus reglas", afirmó el mandatario ecuatoriano.

Moreno regresó a Quito en compañía de los familiares del periodista Javier Ortega (32 años), el fotógrafo Paúl Rivas (45) y el conductor Efraín Segarra (60).

Los familiares de los secuestrados buscaban reunirse con Santos al margen de la Cumbre.

El equipo periodístico cayó en poder de disidentes de las ya disueltas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuando realizaba un reportaje en la localidad costera de Mataje, limítrofe con Colombia.

En un mensaje por Twitter, Santos ofreció a Moreno el apoyo de las Fuerzas Armadas colombianas.

 

Días de incertidumbre 

 

El probable asesinato de los reporteros y el chofer supondría un golpe durísimo para Ecuador, un país que no había lidiado nunca con un secuestro de estas características y se preciaba de ser un remanso de paz en medio de los problemas derivados del narcotráfico que enfrenta Colombia.

Entretanto, decenas de periodistas y familiares hicieron una vigilia frente a la casa presidencial, en el centro de Quito, donde todas las noches se instalan para exigir al gobierno el regreso de los retenidos sanos y salvos.

Antes del plazo fijado por Moreno, el ministro del Interior, César Navas, aseguró que los análisis no eran "concluyentes" sobre la ejecución de los secuestrados.

Su rueda de prensa terminó entre gritos y pedidos de renuncia de colegas de los periodistas, muy afectados por esta inédita situación.

La última vez que se les vio con vida a los secuestrados fue en una grabación filtrada a la prensa colombiana el 3 de abril. En ella aparecían los tres abrazados, con cadenas y candados al cuello, e instaban al gobierno de Ecuador a llegar a un acuerdo con los captores.

Desde un comienzo las autoridades colombianas acusaron del secuestro al Frente Oliver Sinisterra.

Con entre 70 y 80 hombres, esa organización está dirigida por el ecuatoriano Walter Artízala, conocido como 'Guacho', uno de los hombres más buscados tanto en Colombia como en Ecuador.

'Guacho se mueve entre ambos países por un área selvática' que sirve de ruta para el tráfico de drogas.

 

Con información de AFP y LA FM