En menos de 24 horas el presidente Donald Trump se las ingenió para crear una nueva polémica con la Iglesia Católica. Primero, acusó al papa Leon XIV de ser liberal y simpatizar con las armas nucleares y después publicó una imagen suya hecha con Inteligencia Artificial en la que parecía personificar a Jesucristo.
En su cuenta de Truth Social, Trump difundió una imagen vestido con una túnica, en una representación de carácter mesiánico. En la ilustración, Trump aparece irradiando luz desde sus manos hacia un hombre enfermo, en una escena que evocaba una curación milagrosa. El montaje incluía además símbolos militares y patrióticos, con aeronaves de combate y figuras similares a “ángeles” uniformados.
La reacción fue inmediata, incluso entre sus propios seguidores. “Usted no es Jesús” y “Quítelo inmediatamente” fueron algunos de los comentarios que inundaron la publicación. La presión llevó a su entorno a eliminar el contenido horas después, en medio de una creciente indignación en sectores religiosos, especialmente católicos.
Un médico de la Cruz Roja, no el mesías
Consultado en una rueda de prensa en el Despacho Oval, Trump negó haber intentado representarse como Jesucristo y aseguró que la imagen buscaba mostrarlo como un “médico que cura a la gente”. Sin embargo, la explicación no logró disipar la controversia.
El episodio llega en un momento políticamente delicado. Trump ganó las elecciones presidenciales de 2024 con el 49,8% del voto popular, superando por estrecho margen a Kamala Harris, quien obtuvo el 48,2%. En ese resultado fue clave el respaldo del electorado católico, que le otorgó cerca del 55% de sus votos.
Según el Pew Research Center, aproximadamente el 20% de la población estadounidense se identifica como católica, lo que convierte a este grupo en el bloque religioso homogéneo más numeroso del país. Además, su peso político es significativo: cerca del 29% de los miembros del Congreso profesan esta religión, lo que amplifica el impacto de cualquier tensión con el Vaticano.
Una guerra moral con la Iglesia
El enfrentamiento entre Trump y el papa se ha intensificado en las últimas semanas, en el contexto de la escalada militar en Oriente Próximo. León XIV ha criticado abiertamente las acciones de Estados Unidos e Israel contra Irán, señalando que “quienes usan la fuerza para imponer la paz solo buscan la victoria”. Desde Washington, figuras como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han respondido con declaraciones en tono religioso, afirmando que “Dios está de nuestro lado”, lo que provocó una nueva réplica del pontífice.
El cruce de mensajes ha ido elevando la tensión entre la Casa Blanca y el Vaticano, en un contexto donde la religión se mezcla con la geopolítica. Este fin de semana, el Papa encabezó una vigilia por la paz en la basílica de San Pedro, donde advirtió sobre el uso del nombre de Dios en “discursos de muerte” y llamó a frenar el “delirio de omnipotencia” que alimenta los conflictos.
Más allá del choque político y religioso, lo que ha generado mayor rechazo es el tono simbólico del mensaje presidencial. Incluso voces cercanas al trumpismo, como el activista Brilyn Hollyhand, criticaron la publicación: “Compararse con Jesús, aunque sea bromeando, socava los valores en los que muchos creemos”.
La controversia trascendió el ámbito estadounidense. La Embajada de Irán en España reaccionó difundiendo la imagen junto a una cita de Don Quijote: “La alabanza propia envilece”.