Donald Trump sostiene que Estados Unidos necesita Groenlandia por motivos de seguridad nacional, y ha vinculado esa afirmación con la presencia creciente de Rusia y China en el Ártico. El planteo revela que el interés del mandatario estadounidense, después de una operación sin precedentes en Venezuela, no se limita a la defensa del territorio, sino que también apunta a reforzar una visión de dominación hemisférica sobre una isla que, aunque está escasamente poblada, posee recursos estratégicos de enorme valor.
La Casa Blanca mostró poco entusiasmo frente a una propuesta presentada el año pasado por la primera ministra de Dinamarca, que ofrecía a Washington la posibilidad de aumentar su presencia militar en Groenlandia, donde ya opera una base histórica y se han desplegado tropas estadounidenses con libertad durante décadas.
Otra persona en contacto frecuente con la administración y con funcionarios europeos explicó que el verdadero obstáculo sería ideológico y personal. “El problema es que a Trump se le ha metido en la cabeza que la 'Doctrina Donroe' es lo suyo”, afirmó. “Ahora está muy concentrado en esto. Y es difícil llegar a un acuerdo con los daneses cuando Trump cree que puede con todo.” Politico citó estas frases para ilustrar cómo la idea de expansión territorial se ha instalado en el núcleo de decisiones de Washington.
El gobierno estadounidense, a través de un alto funcionario que también habló bajo anonimato, negó haber descartado cualquier negociación. “Estamos trabajando estrechamente con el gobierno de Dinamarca y el gobierno de Groenlandia para fortalecer la cooperación económica y de seguridad”, declaró, y señaló como evidencia una reunión del Comité Conjunto Estados Unidos-Groenlandia realizada en Nuuk en diciembre. Sin embargo, en Europa la percepción es muy distinta, y el domingo la primera ministra danesa Mette Frederiksen instó públicamente a Trump a detener su búsqueda de Groenlandia.
Trump cuestiona el derecho de Dinamarca sobre Groenlandia
Trump ha intensificado su retórica en las últimas semanas y volvió a la carga el domingo por la noche ante periodistas. “Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, dijo a bordo del Air Force One. Y agregó una afirmación polémica: “Ahora mismo, Groenlandia está repleta de barcos rusos y chinos.” Stephen Miller, subjefe de gabinete, profundizó el tono confrontativo el lunes en CNN al preguntar: “¿con qué derecho Dinamarca ejerce control sobre Groenlandia?” y al describir el vínculo como “una colonia de Dinamarca.”
La isla concentra vastas reservas de minerales y metales cruciales como uranio, grafito y otros minerales críticos para la industria tecnológica y militar estadounidense, además de aproximadamente 31.400 millones de barriles equivalentes de petróleo y 148 billones de pies cúbicos de gas natural. Las reservas están en gran parte inexploradas, pero se consideran un potencial punto de apoyo estratégico entre el Ártico y el Atlántico Norte.
La presión de Trump ha alarmado a varios líderes europeos, incluidos Alex Stubb de Finlandia y Keir Starmer del Reino Unido, quienes expresaron su respaldo a Dinamarca y a la autodeterminación de los groenlandeses. Frederiksen advirtió que “si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detendrá, incluida la OTAN.” El gobernador de Luisiana Jeff Landry, nombrado enviado especial a Groenlandia, calificó el cargo como un “honor” y aseguró que trabajará para “integrar Groenlandia en Estados Unidos.”
Trump manifestó por primera vez su deseo de adquirir Groenlandia durante su primer mandato, y en la campaña de 2024 se negó a descartar el uso de la fuerza para arrebatarle el territorio a Dinamarca.