Las lluvias, los altos costos y los precios deprimidos están reduciendo la producción y la capacidad exportadora del café colombiano, mientras aumentan las importaciones y se mantiene el consumo interno.
La Corte Constitucional tumbó la emergencia económica por carecer de hechos nuevos, marcando límites para futuras medidas y defendiendo la institucionalidad y el debido proceso legislativo.