Stamford Bridge, Chelsea
Stamford Bridge, Chelsea
AFP
9 Mayo 2022 07:19 AM

¿Qué retos tiene el Chelsea con su cambio de dueños?

Estabilizar la plantilla y ganarse el apoyo de la afición, son algunos de los objetivos que debe lograr la administración del club.
Agencia
AFP

Los nuevos propietarios del Chelsea, el hombre de negocios estadounidense Todd Boehly y sus asociados, deberán hacer frente a varios desafíos para instalar una nueva dinámica y una nueva confianza en el seno del club londinense, vigente campeón de Europa.

Reforma del estadio 

Una parte esencial de la futura inversión de los compradores debería estar consagrada a la reforma del estadio Stamford Bridge, para convertirlo en un lugar digno de la élite europea.

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El antiguo patrón ruso Roman Abramovich había dejado de lado los planes de más de mil millones de libras (1.234 millones de dólares) de reforma en 2018, después de un conflicto con el gobierno británico por el visado del magnate.

Con 42.000 asientos, Stamford Bridge está muy detrás de sus rivales directos en la Premier League como Liverpool, los equipos de Mánchester, Arsenal y Tottenham. 

El estadio de los 'Spurs', costó mil millones de libras y desde que terminó su construcción en 2019, se ha convertido en un emplazamiento importante de la capital londinense, para la organización de eventos deportivos en disciplinas como boxeo, rugby o football americano, además de conciertos y conferencias.

El éxito deportivo de Todd Boehly y su implicación en la renovación del estadio de béisbol Los Ángeles Dodgers, del que es copropietario, dan a su oferta una cierta credibilidad. 

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En este sentido, la inversión prevista para la reforma del estadio habría sido un elemento clave de la presentación del consorcio al banco estadounidense Raine, que ha supervisado el proceso de venta. 

Un aumento de la capacidad está también previsto.

Estabilizar la plantilla 

La actividad del Chelsea está regida por una licencia especial desde las sanciones adoptadas contra Roman Abramovich hace dos meses, después de la invasión rusa de Ucrania.

Debido a las restricciones impuestas, los 'Blues' no están autorizados a proponer renovaciones de contrato ni a fichar nuevos jugadores. Los defensas Antonio Rüdiger y Andreas Christensen dejarán el club libres en junio y deben ser reemplazados.

Pero gracias a los gastos suntuosos de Abramovich el equipo sigue siendo muy competitivo. Hace justo un año, el Chelsea ganó su segunda Liga de Campeones, derrotando al Manchester City (1-0) en la final, y a pesar de todas las dificultades esta temporada, está bien encaminado para terminar en el 'Top 4'.

El futuro parece mas claro, el club puede ahora esforzarse para construir una plantilla capaz de luchar contra City y Liverpool por el título la próxima temporada. "Cuando la situación sea clara, podremos tomar decisiones, hacer elecciones", declaró el viernes el entrenador alemán Thomas Tuchel.

Ganarse el apoyo de la afición 

A pesar de las sanciones y para desgracia del gobierno británico, el nombre de Abramovich todavía era ovacionado por los aficionados del Chelsea después de las sanciones, en señal de agradecimiento a todo el trabajo conseguido y al dinero invertido en los últimos diecinueve años de su mandato.

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El éxito deportivo será el medio más rápido para que los nuevos propietarios se ganen el corazón de los aficionados. Algunos temen que para un mejor retorno de la inversión se pueda volver a lanzar la impopular Super Liga europea, debido a los ingresos garantizados que esta aportaría.

En otros equipos de la Premier League, los aficionados han manifestado su hostilidad hacia propietarios estadounidenses. Así, las protestas han sido frecuentes esta temporada delante del estadio Old Trafford del Manchester United, en respuesta a la decadencia del equipo desde la compra del club por la familia Glazer en 2005. 

El Grupo Fenway Sports ha tenido mayor éxito relanzando al Liverpool, pero también ha debido hacer frente a la ira de los aficionados por los precios de las entradas. Los aficionados de los 'Reds' manifestaron también su total oposición a la eventual creación de una Super Liga, deseada por sus propietarios estadounidenses.