Un caso de hurto contra un adulto mayor ocurrido en el norte de Bogotá quedó registrado en cámaras de seguridad y ha generado preocupación entre los habitantes del barrio Malibú, en la localidad de Suba. Las imágenes muestran una modalidad de robo que se hace sin intimidación, que se ejecuta mediante engaños, permitiendo a los delincuentes acercarse a la víctima y cometer el delito en pocos segundos.
El hecho se presentó cuando el hombre regresaba a su vivienda. Según relató en City TV, todo ocurrió de manera repentina mientras caminaba por el sector. “Sentí que algo cayó sobre mi cabeza. Miré hacia arriba y una mujer que iba a mi lado también reaccionó y me mostró que a ella le había pasado lo mismo”, explicó el adulto mayor al recordar cómo fue ese momento.
De acuerdo con su testimonio, la sustancia que cayó sobre él fue utilizada por dos mujeres como excusa para acercarse y ofrecer ayuda. Tras ese primer contacto, las sospechosas iniciaron una conversación con la víctima mientras aparentemente intentaban limpiar lo que supuestamente se le había caído encima.
Una estrategia para ganar la confianza de la víctima
Las grabaciones de las cámaras de seguridad evidencian que una de las mujeres arroja una sustancia sobre el adulto mayor. Instantes después, ambas se acercan y le ofrecen ayuda, lo que les permite que se genere una confianza y poder mantenerse cerca de él durante algunos minutos.
El hombre aseguró que en ese momento creyó que se trataba de un acto de buena fe. “Yo les agradecí porque me estaban ayudando. Pero cuando llegué a la casa y fui a buscar mi dinero, ya no estaba. Revisé la billetera y tampoco tenía las tarjetas”, relató.
El hurto pasó sin que el hombre se diera cuenta en el instante de lo que sucedía. Solo cuando ingresó a su vivienda y revisó sus pertenencias descubrió que el dinero en efectivo y otros objetos personales ya no estaban.
Según lo que se observa en los videos, las mujeres lograron ejecutar el robo en pocos minutos, utilizando una dinámica que despista y evita que la víctima se de cuenta en el instante. Este tipo de hechos ha comenzado a generar alerta entre los residentes del sector, quienes han manifestado su preocupación por la forma en la que pasa esta modalidad.
Otro caso que terminó con la muerte de un adulto mayor
En un hecho casi igual, Claudia Fonseca habló en entrevista con La FM sobre el caso de su padre, quien murió luego de ser víctima de un ataque con escopolamina. Según explicó, el adulto mayor fue seguido por una mujer que le suministró la sustancia, lo que desencadenó una emergencia médica que lo mantuvo durante 26 días en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) antes de fallecer.
Fonseca aseguró que su padre llevaba una vida activa antes del ataque. “Él estaba completamente sano; era un hombre con una vida social muy activa que asistía a encuentros con otros abuelitos, jugaba tejo y asistía a clases de danza”, afirmó.
La mujer explicó que la agresora habría estudiado los movimientos del adulto mayor. De acuerdo con su relato, las cámaras de seguridad muestran que la sospechosa conocía con detalle la rutina de su padre y llevaba con ella elementos que utilizaría para cometer el robo.
“En los videos se nota que ella sabía perfectamente hacia dónde iba mi papá y ya iba preparada con una maleta que contenía herramientas específicas, como una llave con la que bajó el televisor. Ella ya sabía cómo iba a sacar las cosas de la casa”, indicó Fonseca.
Sobre el modus operandi, Fonseca explicó es muy probable que “esté acostumbrada a robar abuelitos mediante engaños, ganándose su confianza con charlas”.
Un llamado a reconocer estas modalidades de ataque
La hija de la víctima insistió en que el impacto del ataque no es solo material. Según expresó, las consecuencias terminaron siendo fatales para su padre.
“Le robó la vida a mi papá”, reiteró Fonseca, al referirse a lo ocurrido.
Los dos casos han despertado preocupación por las estrategias que se han utilizado para acercarse a adultos mayores. En el primero, las mujeres aprovecharon un engaño para generar confianza y robar objetos personales sin violencia. En el segundo, el uso de escopolamina terminó en una situación médica que terminó con la muerte de la víctima.