Una renuncia que deja sobre la mesa una fuerte advertencia sobre el momento que atraviesa el país. Lina García presentó su renuncia irrevocable como defensora del Pueblo Regional Bogotá, cargo que ocupaba desde noviembre de 2024.
En su carta dirigida a la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, aseguró que toma esta decisión precisamente porque considera que los derechos humanos están en riesgo.
Su trabajo en la Defensoría
García señala que durante casi dos años, desde la Defensoría Regional Bogotá, trabajó en la defensa del derecho a la protesta, en la protección de mujeres y niñas frente a las violencias y en la búsqueda de soluciones jurídicas para comunidades de sectores periféricos de la ciudad.
También destaca el acompañamiento que realizó a víctimas del conflicto armado y de crímenes de Estado en sus procesos de búsqueda de verdad, justicia y reparación.
En su carta, la ahora exdefensora hace una reflexión sobre el trabajo realizado desde la institucionalidad y asegura que cuando una entidad decide ponerse del lado de la gente, el Estado puede tener la capacidad de transformar vidas.
Pero, inmediatamente después, plantea la razón que considera determinante para cerrar este ciclo.
“Los derechos humanos están en riesgo”
Lina García es contundente en su carta: “Renuncio precisamente porque los derechos humanos están en riesgo”. La exfuncionaria sostiene que Colombia atraviesa un momento que, según su interpretación, exige tomar posición frente a lo que está ocurriendo en materia de derechos y democracia.
En el mismo texto la funcionaria habla del crecimiento de discursos de odio que, dice, buscan convertir las diferencias en una amenaza.
También advierte sobre lo que considera una nueva discusión alrededor de los derechos de las mujeres y las niñas y sobre la situación de poblaciones que históricamente han sido discriminadas. Para García, estos derechos no pueden darse por conquistados de manera definitiva.
Una salida de la institucionalidad
La carta deja claro que su renuncia no significa que haya dejado de creer en el trabajo de la Defensoría del Pueblo. Por el contrario, explica que se retira porque considera que ahora su lugar debe estar en otro escenario.
Dice que la democracia no se sostiene únicamente desde las instituciones y que también depende de una ciudadanía dispuesta a defenderla.
Por eso, anuncia que continuará acompañando desde otro rol a organizaciones y a poblaciones que considera invisibilizadas y a las que, hasta ahora, había servido desde la institucionalidad. Su renuncia tiene efectos a partir de este 21 de septiembre de 2026.
El mensaje a Iris Marín
En el cierre de la carta, García dedica unas palabras de reconocimiento a la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz.
Destaca que ser la primera mujer en dirigir la Defensoría del Pueblo representa un hecho histórico y resalta su independencia, liderazgo y defensa de los derechos de las mujeres.
También le agradece por permitirle hacer parte de ese proyecto institucional y por lo que considera una inspiración para ella y para otras mujeres.
Así termina la carta de renuncia de Lina García: dejando el cargo de defensora del Pueblo Regional Bogotá, pero anunciando que continuará, desde otro espacio, vinculada a la defensa de los derechos humanos y de poblaciones que considera vulnerables.
Una salida que, además de poner fin a casi dos años de gestión en la Defensoría Regional Bogotá, deja una posición política y personal muy clara de Lina García: considera que los derechos humanos enfrentan riesgos y que su decisión ahora es continuar su defensa por fuera de la institucionalidad.
Cuatro preguntas con las claves de la noticia
¿Quién renunció a la Defensoría Regional Bogotá?
Lina García, quien ocupaba el cargo desde el 14 de noviembre de 2024.
¿Por qué presentó su renuncia?
Porque, según expresó en su carta, considera que los derechos humanos están en riesgo.
¿Qué temas destacó de su gestión?
La defensa de la protesta, mujeres y niñas, comunidades periféricas y víctimas del conflicto y de crímenes de Estado.
¿Qué hará después de dejar el cargo?
Asegura que continuará acompañando desde otro rol a organizaciones y poblaciones invisibilizadas.