La crisis financiera de Afinia, filial de Empresas Públicas de Medellín (EPM) en la Costa Caribe, llegó a un punto crítico. En las últimas horas, el gerente general de la compañía, John Maya Salazar, aseguró que se requieren por lo menos $800.000 millones para atender las obligaciones más urgentes de la empresa y evitar que sus dificultades económicas sigan agravándose.
El directivo fue contundente al referirse a los resultados de esta operación y calificó la inversión en Afinia como uno de los peores negocios en la historia de EPM. La declaración refleja la preocupación de la compañía antioqueña por una filial que demanda recursos constantes para sostener sus actividades, en medio de un panorama financiero cada vez más complejo.
EPM pide una solución urgente para Afinia
La solicitud de recursos busca garantizar el pago a proveedores, comercializadores de energía y trabajadores, además de mantener las inversiones necesarias para la operación. Según Maya Salazar, EPM enfrenta actualmente problemas de liquidez que limitan su capacidad para continuar respaldando económicamente a la filial.
La empresa dejó claro que no seguirá destinando dinero a Afinia sin que exista una solución estructural a la crisis. La posición implica un cambio frente a los aportes que EPM ha realizado para sostener las operaciones de su filial desde su entrada al mercado de la Costa Caribe en 2020.
Entre las medidas propuestas al Gobierno Nacional figura un apoyo financiero de $800.000 millones antes de finalizar el año. Sin embargo, la compañía también considera necesario adoptar decisiones de fondo que permitan corregir las dificultades que afectan la prestación del servicio y la sostenibilidad económica del negocio.
Robo de energía y problemas estructurales en la Costa Caribe
Para EPM, la crisis de Afinia no se resuelve únicamente con una inyección de recursos. La empresa pidió fortalecer las medidas regulatorias y de control para combatir la defraudación de fluidos, una problemática que afecta los ingresos de los operadores de energía.
Asimismo, planteó la necesidad de avanzar en soluciones para las zonas eléctricamente subnormales, donde las condiciones de infraestructura y prestación del servicio representan desafíos adicionales. El panorama se complica por los efectos del fenómeno de El Niño sobre el mercado energético nacional. La región Caribe concentra cerca de una tercera parte del mercado de energía del país, por lo que las dificultades financieras y operativas de sus empresas podrían repercutir en otras zonas de Colombia.
La advertencia de EPM apunta a un problema que trasciende a Afinia y exige decisiones nacionales para garantizar la estabilidad del sistema energético.
Medellín podría sentir el impacto desde 2027
Las consecuencias de la situación financiera de Afinia también generan preocupación en Medellín. Aunque EPM inició su operación en la Costa Caribe en 2020, el impacto de los recursos destinados a esa filial comenzaría a reflejarse con mayor fuerza en las finanzas del Distrito a partir de 2027.
Una señal de esa presión apareció en el proyecto de presupuesto presentado ante el Concejo de Medellín. Las transferencias estimadas de EPM a la ciudad pasaron de $2,8 billones a $1,5 billones, una reducción que limita los recursos disponibles para financiar programas e inversiones distritales.
El desafío para la empresa consiste en estabilizar sus finanzas sin comprometer la operación de Afinia ni disminuir su capacidad de inversión. Para Medellín, el desenlace será determinante, pues las transferencias de EPM representan una fuente importante de financiación pública.
Claves de la noticia
¿Cuánto dinero necesita Afinia para enfrentar la crisis?
Al menos $800.000 millones, según el gerente general de EPM, para atender obligaciones urgentes y aliviar sus problemas de liquidez.
¿Por qué EPM no quiere seguir invirtiendo en Afinia?
Porque considera que los aportes adicionales no son sostenibles sin cambios estructurales que permitan corregir los problemas financieros y operativos de la filial.
¿Cómo podría afectar esta crisis a Medellín?
La reducción prevista de las transferencias de EPM, de $2,8 billones a $1,5 billones, podría disminuir los recursos disponibles para financiar las inversiones y los programas del Distrito desde 2027.