La rectora de la Universidad EAFIT, Claudia Restrepo, afirmó en entrevista con La FM que Colombia registra una disminución en matemáticas y lectura en las pruebas PISA entre 2018 y 2025, mientras las calificaciones promedio de los estudiantes aumentan. El país está por debajo del promedio de la OCDE.
Restrepo señaló que la prueba no evalúa un currículo, sino el capital humano: “las capacidades para resolver problemas en contextos que tengan matemática, lectoescritura y ciencia”. Agregó que Colombia no es el único país con descensos y que, ante el avance de la inteligencia artificial, “es necesario que las competencias básicas, sobre todo lectoescritura y matemáticas, sean de dominio elevado”.
¿Por qué bajaron los resultados de Colombia en las pruebas PISA?
La rectora indicó que EAFIT aplica desde 2020 pruebas diagnósticas a sus primíparos. Según dijo, la pandemia generó “una caída muy sustantiva”, y antes de ella ya se observaba un comportamiento asociado a “demasiada exposición en pantallas” y bajo uso de la lectura.
Explicó que esto deriva en carreras de cuatro años y medio que se extienden a seis, repetición de materias como cálculo y deficiencias en la Saber Pro. Por ello, hace un año la universidad modificó su proceso de admisión para medir lectoescritura y matemática desde noveno y décimo grado y definir si el estudiante ingresa directo al pregrado o a un programa preparatorio.
Sobre las responsabilidades, sostuvo que el problema es multifactorial: “La más fácil es decir que el problema son los profesores”. Añadió que la lectura “es un hábito que se cultiva en el hogar” y que su pérdida es acumulativa. “Cuando tú tienes problemas con fraccionarios, vas a tener problemas con integrales”, ejemplificó.
¿Qué debe cambiar en la educación en Colombia para mejorar en PISA?
Restrepo planteó una idea que calificó como “poco popular”: “Confundimos el aprendizaje activo, personalizado, centrado en el estudiante, a veces con un proceso de educación menos riguroso, menos exigente”. Señaló que los padres de familia presionan a los colegios para que sus hijos no pierdan materias, y concluyó que se requiere “una educación más contemporánea, pero no menos rigurosa”.
También vinculó el rendimiento con la expectativa de acceso a la educación superior. Explicó que la deserción aumenta en décimo y once porque muchos estudiantes creen que no llegarán a la universidad, y que programas como Ser Pilo Paga y Generación E coincidieron con mejoras en esos grados. Como ejemplo, relató que EAFIT estableció que quienes estuvieran por debajo de la media nacional de la Saber Pro no podrían graduarse directamente, y el rendimiento mejoró.
La rectora describió una paradoja en el sistema: “Es mucho más flexible en la formación básica y media, y mucho más controlada y estandarizada en la educación superior, cuando debería ser un poco al revés”. Según dijo, la flexibilidad del currículo escolar amplía las diferencias entre colegios urbanos privados y rurales, por lo que propuso estandarizar mejor esos niveles.
Finalmente, cuestionó la inclusión de nuevas asignaturas en los colegios: “A Colombia no le cabe una cátedra especial más en el currículo”. Para Restrepo, el país necesita una decisión para “apostarle fuerte al desarrollo de las competencias matemáticas y lectoescrituras”.