El fenómeno de El Niño es un evento natural de variabilidad climática que puede alterar las condiciones habituales de lluvia y temperatura. En Colombia no significa que deje de llover, pero sí aumenta la probabilidad de temperaturas más altas y de precipitaciones por debajo de lo normal en algunas zonas.
Para el sistema eléctrico, esto implica retos adicionales: la generación hidroeléctrica tiene un papel fundamental en el abastecimiento de energía del país, y una menor disponibilidad de agua la afecta directamente.
Frente a este escenario, la prevención y el uso responsable de la energía adquieren especial importancia. No se trata de asumir que un racionamiento es inevitable, sino de anticiparnos, tomar medidas oportunas y entender que las decisiones cotidianas también contribuyen al bienestar colectivo. Por eso, desde ESSA y el Grupo EPM se promueve un mensaje sencillo: Ponte en modo ahorro.
Una meta individual con un propósito colectivo
La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) expidió la Resolución 101120, donde se establece un programa transitorio de seis meses, con posibilidad de prórroga, orientado a reducir el consumo de energía. La medida compara el consumo mensual de cada usuario con una meta calculada a partir de su historial de los últimos 12 meses.
¿Cómo conocer tu meta individual de consumo? Es muy sencillo: ingresa a www.essa.com.co y, en el banner principal, haz clic en «Consulta tu meta aquí». Allí podrás consultar la meta correspondiente a tu consumo.
El mecanismo busca incentivar el ahorro y funciona así:
- Si consumes por debajo del 90% de la meta: podrás acceder a un incentivo que verás en tu factura al finalizar el programa.
- Si consumes entre el 90% y el 110% de tu meta: no tendrás un recargo.
- Si consumes por encima del 110%: se aplicará un cobro adicional sobre el excedente, según las condiciones establecidas en la regulación.
Más allá de las cifras, la medida deja una idea importante: cada usuario puede conocer su meta, hacer seguimiento a su consumo y decidir cómo usar la energía de manera más eficiente. Es allí donde una medida regulatoria se encuentra con la cultura ciudadana. La meta puede ser individual, pero el propósito es colectivo.
Pequeñas acciones que hacen la diferencia
Ponerse en modo ahorro es aprovechar la energía de manera consciente y eficiente. Significa revisar nuestros hábitos y evitar consumos innecesarios. Algunas acciones sencillas que se pueden incorporar a la rutina:
- Desconectar cargadores y equipos que no están en uso.
- Encender únicamente las luces necesarias y aprovechar la iluminación natural.
- Usar la lavadora con carga completa.
- Moderar el uso de equipos de alto consumo.
Estas decisiones pueden parecer pequeñas cuando se toman de forma individual, pero adquieren otra dimensión cuando se convierten en hábitos compartidos por hogares, empresas y comunidades. Además, el ahorro tiene un doble beneficio: puede reducir el valor de la factura y, al mismo tiempo, fortalecer la disponibilidad de energía para todos.
Cuando el ahorro se vuelve un hábito
Ahorrar energía no necesariamente exige grandes cambios. Muchas veces comienza con prestar más atención a lo que hacemos todos los días y reconocer dónde podemos evitar consumos innecesarios.
Así lo cuenta Marcela Pardo, usuaria de ESSA: "Antes no estaba tan pendiente de cuánto consumíamos en la casa. Ahora revisamos qué equipos dejamos conectados y procuramos apagar las luces que no estamos usando. Son cosas muy sencillas, pero también nos ayudan a ser más conscientes de cómo usamos la energía".
Esta mirada también se puede trasladar a una oficina, un comercio, una institución educativa o una comunidad, donde las decisiones de cada persona suman a un propósito común. Andrés Rojas, también usuario de ESSA, lo resume así: "A veces pensamos que ahorrar energía depende de hacer grandes cambios, pero muchas veces empieza por lo que hacemos todos los días. Si cada persona aporta desde su casa o su lugar de trabajo, el resultado puede ser mucho mayor".
Estas voces reflejan una idea simple: el ahorro no tiene que ser una acción extraordinaria. Puede ser una práctica cotidiana que nace de la conciencia y se fortalece cuando es compartida.
Juntos somos más fuertes
El fenómeno de El Niño plantea un desafío que requiere la participación de todos. No podemos controlar el clima, pero sí la manera en que usamos la energía.
Cada hogar, empresa y comunidad puede aportar desde sus propias decisiones. Cuando esas decisiones se multiplican, el ahorro deja de ser un esfuerzo individual y se convierte en una acción colectiva.
Por eso, la invitación es a hacer del uso eficiente de la energía un hábito que permanezca más allá de este fenómeno climático. Porque cuidar la energía también es contribuir a que este recurso esté disponible para todos.
Ponte en modo ahorro. Consulta tu meta en www.essa.com.co.