La Corte Suprema de Justicia confirmó la condena contra una mujer que practicó una compleja cirugía estética sin ser cirujana plástica, sin tener habilitación médica y sin contar con la preparación necesaria para realizar este tipo de procedimientos.
Según la información entregada por la misma Corte, la paciente terminó con una deformidad física permanente y tuvo que someterse posteriormente a una cirugía reconstructiva.
La decisión fue adoptada por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema, que confirmó la sentencia que responsabilizó a la mujer por el delito de lesiones personales culposas.
Los hechos, que llevaron a esta decisión, se originaron en un procedimiento estético que incluía una dermolipectomía abdominal de 360 grados, marcación abdominal y transferencia de glúteos.
Por lo que según la Corte, no se trató de un procedimiento superficial, sino de una intervención invasiva que, de acuerdo con la Corte, debía ser realizada por un médico especialista.
La complicación tras la intervención
Después de la intervención comenzaron las complicaciones. Según la sentencia, la mujer mantuvo a la paciente bajo su cuidado durante aproximadamente 28 días después de la cirugía.
Sumado a eso, se conoció que durante ese periodo, incluso volvió a suturarla en cuatro oportunidades y la situación de la paciente empeoró.
Según la información oficial, como consecuencia del procedimiento y del manejo posterior, desarrolló una necrosis de la pared abdominal.
De igual forma trascendió que ante la gravedad de las lesiones, tuvo que acudir a un servicio de urgencias y posteriormente ser trasladada a una clínica especializada.
La paciente necesitó una cirugía reconstructiva con injertos de piel y terminó con una secuela que, de acuerdo con la valoración médico-legal, constituye una deformidad física permanente.
La incapacidad médica establecida fue de 20 días, además de esa secuela permanente.
¿Un riesgo que era previsible?
Para la Sala de Casación Penal, la mujer creó un riesgo jurídicamente desaprobado y objetivamente previsible al realizar una intervención de esta naturaleza sin contar con título, licencia ni idoneidad profesional.
La Corte explicó que los procedimientos invasivos de cirugía plástica están reservados a médicos especialistas porque requieren conocimientos profundos de anatomía y una técnica específica.
En otras palabras, para los magistrados, el problema no fue solamente que la paciente hubiera sufrido una complicación.
La condena se fundamentó en que la intervención fue realizada por una persona que no tenía la formación ni la autorización requerida para practicarla, generando un riesgo que terminó materializándose en una lesión permanente.
Le pidió que ocultara su nombre
Hay otro elemento que aparece en las pruebas y que fue valorado por la justicia: cuando comenzaron las complicaciones, la condenada le habría pedido a la paciente que no revelara su identidad ante los servicios médicos.
Según la sentencia, le pidió que guardara reserva y que nunca dijera que ella había realizado la intervención. Además, la propia mujer habría reconocido posteriormente que no era cirujana ni médica y que no tenía la preparación para realizar el procedimiento.
Estas declaraciones fueron incorporadas al análisis judicial del caso.
La condena y la inhabilitación
En primera instancia, la mujer había sido absuelta. Sin embargo, el Tribunal Superior de Florencia revocó esa decisión y la condenó por lesiones personales culposas.
El caso llegó posteriormente a la Corte Suprema de Justicia, que ahora confirmó esa decisión.
En ese sentido, la Corte explicó que la pena impuesta es de 12 meses de prisión, además de la inhabilitación para ejercer derechos y funciones públicas durante el mismo periodo y una multa equivalente a ocho salarios mínimos legales mensuales vigentes.
La Sala de Casación Penal dejó así en firme la responsabilidad penal por las lesiones ocasionadas a la paciente.
De esta forma, la Corte Suprema confirmó la condena contra una mujer que realizó una cirugía estética invasiva sin ser médica ni cirujana plástica.
La paciente sufrió una necrosis abdominal, necesitó una cirugía reconstructiva con injertos de piel y quedó con una deformidad física permanente.
Para la Corte, realizar este tipo de procedimientos sin la formación, licencia e idoneidad exigidas creó un riesgo que era previsible y que finalmente se concretó en las graves lesiones sufridas por la paciente.
La decisión deja en firme una pena de 12 meses de prisión, inhabilitación por el mismo periodo y una multa de ocho salarios mínimos.
Cuatro preguntas para entender el caso
¿Qué procedimiento realizó la condenada?
Una dermolipectomía abdominal de 360 grados, marcación abdominal y transferencia de glúteos.
¿Qué le ocurrió a la paciente?
Desarrolló necrosis de la pared abdominal, requirió cirugía reconstructiva con injertos de piel y quedó con deformidad física permanente.
¿Por qué la Corte confirmó la condena?
Porque la intervención fue realizada sin título, licencia ni idoneidad médica, creando un riesgo jurídicamente desaprobado que terminó causando lesiones permanentes.
¿Cuál fue la pena?
12 meses de prisión, inhabilitación para ejercer derechos y funciones públicas por el mismo término y una multa de ocho salarios mínimos legales mensuales vigentes.