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Rubén Darío Lizarralde / Colprensa
6 Feb 2018 04:00 PM

Rubén Darío Lizarralde renunció a precandidatura conservadora para apoyar a Marta Lucía Ramírez

El exministro Lizarralde hace fuertes críticas al manejo que le dieron las directivas del Partido conservador al proceso para escoger candidato a la Presidencia de la República.

Tras no encontrar garantías al interior del Partido Conservador para competir en un proceso interno que le permitiera convertirse en candidato presidencial, el exministro Rubén Darío Lizarralde renunció a su aspiración. 

El exministro de agricultura Rubén Darío Lizarralde, a través de una carta al Partido Conservador, anunció que renuncia a la precandidatura a la Presidencia por esta colectividad para apoyar a Marta Lucía Ramírez.

Lizarralde asegura que nunca hubo reglas de juego claras al interior de la colectividad, que les permitieran lograr consensos en la búsqueda de candidato.

La falta de respeto por las normas y las reglas del Partido fue total. En este proceso se ha desconocido completamente la institucionalidad del Partido y Convención Nacional, en  sus decisiones y lo definido en los estatutos. Nada vale. No tenemos una dirigencia que dicte políticas, sino una dirigencia que pacta componendas", dice la dura carta de Lizarralde.

Afirmó que la misma circunstancia ocurrida con las candidatas Noemí Sanín y Marta Lucía Ramírez, se repitió en esta oportunidad con él y con Ubeimar Delgado. 

Lizarralde tampoco le ha ocultado al partido su desdén por el interés que tienen algunos de sus miembros e integrantes del Directorio Nacional, de apoyar e ir en fórmula con Germán Vargas Lleras desde la primera vuelta presidencial.

Esta es la carta enviada por Lizarralde al Partido Conservador:

"Srs.
Presidente del Directorio Nacional Conservador
Miembros del Directorio Nacional Conservador.

Por medio de la presente me permito renunciar a la Precandidatura a la Presidencia de la República en representación del Partido Conservador.

De nada sirvió defender la institucionalidad del Partido en esta difícil coyuntura de la democracia en nuestro país, cuando la mayoría de los colombianos cuestionan la integridad y la pertinencia de los Partidos tradicionales, allí estuve dando la cara y tratando de convencer que vendrían nuevos tiempos y nuevas actitudes de los directivos y representantes del Partido en el Congreso.

No fue así. La falta de respeto por las normas y las reglas del Partido fue total. En este proceso se ha desconocido completamente la institucionalidad del Partido, Convención Nacional y sus decisiones y lo definido en los Estatutos. Nada vale.

No tenemos una dirigencia que dicte políticas, sino una dirigencia que pacta componendas.
Estoy seguro que su representatividad se está agotando.

La falta de respeto por los candidatos del Partido en elecciones anteriores, como en los casos de Noemí Sanín y Marta Lucia Ramírez ahora se repite con Ubeimar Delgado y Rubén Darío Lizarralde.

“Tanto va el cántaro al agua, hasta que por fin se rompe”, dice el adagio popular.
Lamento haber creído en La trasparencia y en la sinceridad de Uds. Me advirtieron permanentemente, cómo era su forma de actuar, pero quise darme como Conservador una oportunidad. Preferí creer que podía ser diferente y no suponerlo.

De todas formas fue un buen ejercicio personal. La vida es la suma de todas las experiencias. Buenas, regulares y malas. Esta fue una buena experiencia personal, pero rodeado de gente que no cree en el Partido, sino en su propio negocio electoral.

No estoy generalizando, estoy precisando respecto de las personas que hoy manipulan y definen la suerte del Partido.

El mundo viene cambiando y vemos en otros países, como las mayorías se levantan frente a maquinarias políticas obsoletas. La sociedad de hoy busca líderes que gerencien programas de desarrollo, de inclusión, de emprendimiento, de cuidado al medio ambiente y de verdadera disminución de brechas económicas e intelectuales.

Queremos un país donde haya oportunidades de trabajo donde la innovación sea un componente clave, donde el turismo sea un rubro muy importante del PIB, donde podamos caminar con tranquilidad en las ciudades y en el campo, donde la propiedad privada (fruto del trabajo y la inversión honesta) no sea un pecado, donde el campo sea atractivo para jóvenes preparados, para campesinos, y porque no para inversionistas nacionales y extranjeros que nos ayuden con una explotación competitiva pero sostenible. La era de la transformación digital nos está dejando en los escalafones más bajos de la competitividad. La energía es escasa, como líderes estamos llamados a trabajar en la construcción de programas serios y de mecanismos legales para sacarlos adelante. No más negocios electorales, no más pensar en agendas personales. No más corrupción.

Invito a los Conservadores Congresistas y a los miembros del Directorio que no quieren ver desaparecer a su Partido, el cual representa toda una historia de desarrollos y conquistas sociales y económicas, con líderes muy pero muy grandes a qué sigamos trabajando por recuperar nuestra patria, y de paso la dignidad y la importancia política de este Partido.

Cordialmente,

Rubén Darío Lizarralde M."