Según la Policía, el procedimiento no fue una actuación arbitraria, sino que fue consecuencia de varias quejas de los ciudadanos del sector por los niveles de ruido.
Las emisiones de ceniza del volcán Puracé persisten y elevan la columna más de 600 m; expertos señalan posibles efectos respiratorios y ojos irritados, con alerta amarilla y monitoreo continuo.