LA FM

El uribista que promete desmontar la dosis personal

El 5 de mayo de 1994, con ponencia del entonces magistrado Carlos Gaviria Díaz, la historia y vida judicial del país cambió sustancialmente frente al panorama represivo por el porte y consumo de drogas. Ese día empezó a existir en el país la figura de dosis mínima a través de la sentencia C-221.

Con el argumento del derecho al libre desarrollo de la personalidad se dio luz verde a permitir que cada individuo decidiera sobre su derecho a portar cierta cantidad de alucinógenos o droga para su propio consumo.

Aunque desde varios sectores se ha intentado su desmonte, la norma se mantiene viva y es el punto de partida sobre la condición individual de autodestrucción. Aun así, al menos cuatro fallos de la Corte Suprema de Justicia en los últimos años han generado una zona gris sobre la dosis mínima. En estas providencias se han tumbado sentencias que pesaban contra personas que portaban una cantidad superior de droga a la establecida como dosis mínima.

A propósito de ese vacío legal que se abrió, desde un importante sector del uribismo se empezó a promover de nuevo la posibilidad de acabar con la dosis mínima bajo el argumento de que a través de esta figura se puede estar ocultando el microtráfico.

Rafael Nieto Loaiza, uno de los precandidatos presidenciales del Centro Democrático, durante un conversatorio con mujeres de su partido dejó claro que irá más allá al señalar que los traficantes de droga se están amparando en el “cuento” de la marihuana medicinal para la distribución de drogas.

Hay que desmontar la dosis personal, ese cuento de que la marihuana es medicinal tiene disparado el microtráfico por todo el país aumentando la inseguridad de barrios y ciudades y por ende el sufrimiento de muchas familias”.

Pese a que el porte de la dosis mínima se trata más de una decisión individual y personal, Nieto ha insistido en la necesidad de generar herramientas desde el Estado para que los jóvenes tengan espacios de recreación, cultura y deporte que “los aleje de los malos pasos”.

El debate queda abierto frente al posible desmonte del porte y consumo de la dosis mínima amparada en el libre desarrollo de cada individuo.