Supercundi tuvo contratos con alcaldías de Melgar y Fusagasugá

El almacén suministraba víveres a las administraciones locales.

Nuevos detalles se han conocido este lunes de cómo operaban los locales de los supermercados Supercundi, propiedad de tres presuntos testaferros de las desmovilizadas Farc, hecho que actualmente es investigado por la Fiscalía General de la Nación.

LA FM reveló cómo este grupo de presuntos testaferros de las Farc también tuvo contratos con las administraciones de Melgar (Tolima) y Fusagasugá (Cundinamarca). Este almacén tenía una serie de contratos para suministrar todo tipo de víveres a estas dos administraciones locales.

LA FM conoció que Supercundi suscribió un primero contrato en noviembre de 2007 con la alcaldía de Fusagasugá, época en la que el alcalde era Máximo Antonio Rodríguez. El objeto del contrato era que Supercundi suministrara víveres de productos perecederos y no perecederos para los restaurantes escolares del municipio.

En el caso de Melgar el contrato se firmó cuando era alcalde Gentil Gómez en 2012 y terminó en febrero de 2013. El objeto del contrato era el suministro de alimentos no perecederos para el programa complemento nutricional para adulto mayor de alta vulnerabilidad en el municipio. El valor del contrato fue de $148 millones.

Estos contratos adjudicados por ambas administraciones demuestran que había confianza entre las partes y que las alcaldías jamás sospecharon que podrían ser –como afirma la Fiscalía– testaferros de las Farc.

Entre tanto, la Superintendencia de Sociedades levantó el pliego de cargos contra los administradores de los supermercados Supercundi. En diálogo con LA FM, el superintendente Francisco Reyes dijo que desde 2015 la entidad puso en marcha un sistema prevención contra el lavado de activos y de ahí la decisión contra esa cadena de supermercados.

“La Superintendencia tiene una escala sancionatoria muy importante y aparte de las multas se pueden abrir indagaciones contra los investigadores”, señaló.

El origen del caso

La semana pasada, al conocerse de este caso de testaferrato, ciudadanos en diferentes regiones del centro del país empezaron a saquear los comercios, por lo que en varios municipios fue necesario decretar el toque de queda.

Decenas de vándalos rompieron varios vidrios e irrumpieron en los supermercados, donde destruyeron las cajas y robaron algunos productos.

Los locales de Supercundi intentan retornar a la normalidad tras días agitados en los que la Policía se enfrentó con los saqueadores en las calles del barrio.