Falleció Emilio Yunis, padre de la genética en Colombia

Foto: Emilio Yunis, genetista fallecido / Foto de Colprensa

Oriundo de Sincelejo, fue el creador de la Maestría en Genética Humana de la Universidad Nacional de Colombia.

Este perfil fue el profesor Emilio Yunis fue elaborado por la Cienciágora, experiencia, renovación y esperanza de la Ciencia en Colombia

Emilio Yunis Turbay acaba de enviar a imprenta su último libro La búsqueda de la inmortalidad, y ya está a punto de terminar una novela, la primera que escribe, basada en la historia de su familia.

De sus seis libros sobre ciencia se destacan Evolución o creación y ¿Por qué somos así? en los que entrega resultados de sus investigaciones. En el que está en el horno defiende la clonación terapéutica y todos los avances de la ciencia médica y de la biología molecular que mejoren la calidad de vida del ser humano. “Yo no creo que desde el momento de la fecundación el embrión ya pueda considerarse una vida humana”, dice, contando que dicha tesis la explica ampliamente en su último libro.

Su novela sucede en un convento de Sincelejo, pero las historias de su familia están presentes. Recuerda a su madre Victoria Turbay, quien a los 14 años, ya casada con su marido José Yunis por el rito marunita, emprendió un viaje desde las alturas de la montaña libanesa a Sincelejo, pasando por Beirut, Europa y Cartagena en la segunda década del siglo XX. La misma mujer que cuando le preguntan cómo hizo para traer al mundo a cinco hijos científicos responde que sobre Sincelejo pasó una nube y llovió sólo sobre su casa. En su analfabetismo ella era sabia, porque todo es producto de contingencias, dice el científico. “Es la elección la que te marca la opción de futuro”. Y por eso, por pura cuestión de azar, los Yunis son colombianos, cinco de ellos médicos, tres genetistas, y ahora, en la tercera generación hay más genetistas.

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El síndrome de Yunis

Emilio Yunis se dedicó a la genética cuando apenas empezaba a hablarse de ella y por eso se le considera el padre de la genética humana y de la genética médica en Colombia y en América Latina. Él lo sabe.

Se había graduado de médico en la Universidad de Antioquia, pero en aquel entonces no había como especializarse en esta rama de la medicina. “Soy autodidacta”, dice. Para aprender sólo se necesita “verraquera, tenacidad, ganas, deseos, sacrificarse uno”.

De Medellín viajó a Bogotá, donde le ofrecieron un cargo en la Universidad Nacional de Colombia. Recuerda cómo corría de uno a otro lado de los cinco pisos del edificio de la Facultad de Medicina, día y noche, porque sin tener las facilidades de laboratorio con que cuenta ahora, “en un piso me prestaban una incubadora, en otro el microscopio, y en otro la centrífuga”. Así, con todo prestado, comenzó a hacer genética.

A finales de los cincuenta se descubre la primera anomalía cromosómica y empieza a consolidarse la disciplina que las estudia, la citogenética. “Yo soy un actor de primera línea”, dice. “Cuando se revisan las descripciones clásicas de anomalías cromosómicas se encontrará con que muchas de ellas son de mi autoría”.

Más de cinco décadas dedicadas a avanzar en el estudio de la genética, la citogenética y recientemente la biología molecular le han permitido, además de escribir los libros referidos anteriormente y decenas de artículos científicos publicados en la literatura universal, describir patologías que hoy se conocen como “Síndrome de Yunis”. Son varias, como por ejemplo el síndrome de Yunis Varon. “Son unos muchachitos que tienen una combinación de diferentes alteraciones, una mandíbula muy cortica, un desarrollo defectuoso de los pulgares en las manos, de los dedos gordos del pie, la falta de algunas falanges”, explica. “Una vez caracterizado en la literatura científica, otros, en otras partes del mundo, describieron casos similares. Ahí cobró reconocimiento”.

Lo causa un gen recesivo que encontró en niños de Boyacá de familias muy consanguíneas. “Generalmente los síndromes genéticos no tienen cura porque son problemas que se presentan en el desarrollo embrionario y alteran el embrión”, explica.

Genética hasta en los poros

Yunis fue profesor e investigador de la Universidad Nacional, donde creó el Instituto de Genética y desarrolló buena parte de sus trabajos de investigación científica.

Siendo la genética humana una disciplina cada vez más especializada, Yunis siempre está a la vanguardia en las nuevas tecnologías y desarrollos de la ciencia, más desde hace unos años cuando su hijo Juan José llegó de especializarse en Boston en inmunogenética. Se dedica a la genética de poblaciones, a la genética forense, a la genética de identificación de paternidades, utilizando equipos de laboratorio de última tecnología que ha adquirido en su propio laboratorio, desde que salió de la Nacional, en 1997.

Al analizar la estructura genética de la población colombiana, se reinventa la historia de Colombia y llega a la conclusión de que el nuestro es un país genéticamente fragmentado. “Los mulatos en un lado, los negros en otro, los indígenas en otro, los mestizos blancos en otro y entonces comencé a hacer un cuadro que mostraba un país hecho de parches genéticos. Viéndolo así se explica la utilización de las herramientas de poder para excluir a poblaciones”.

“Me metí a hacer estudios de poblaciones, que son estrictamente genéticos. Los hice primero por grupos sanguíneos, pero después entré en la biología molecular, que utiliza marcadores moleculares, pedacitos de ADN que estudiamos en la forma de STR, HLA. De allí surge no solo la temática de las paternidades sino otra cantidad de estudios muy importantes para entender más los mecanismos de la reproducción humana”.

Dirigió los estudios de paternidad del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar de los cuales también ha sido pionero en el país. En su laboratorio sigue haciendo este tipo de estudios para entidades públicas y privadas, “un instituto tope con altísima tecnología”, acreditado por la Superintendencia de Industria y Comercio y certificado por Icontec.

Para los procedimientos de trasplantes de órganos los Yunis, Emilio y su hijo Juan José, han hecho una llave muy exitosa y tienen ya una experiencia acumulada en pruebas de histocompatibilidad para médula ósea y riñón principalmente.

Para Yunis, la publicación científica certifica la calidad del trabajo de investigación. Sus estudios se encuentran documentados en la literatura científica. Siempre ha buscado la excelencia. “Si hacemos una prueba de selección de donante para un trasplante yo tengo que asegurarle de antemano a quien lo solicita que la selección será exacta, porque no puede existir la posibilidad de que se muera el paciente porque hubo un rechazo agudo del trasplante por una mala técnica. Si ofrecemos una prueba de paternidad, ésta debe reunir todos los estándares científicos, sobrepasar las exigencias de la ley en Colombia”.

Lo último en lo que está incursionando es en el terreno de las células stem (células madre) de cordón umbilical. “Estamos creando una fundación para hacerlo de manera correcta, presentando seriamente los argumentos y las cartas credenciales y asegurando que funcione”.

Yunis el historiador y el político

Esa búsqueda de la excelencia y del conocimiento nuevo generan interesantes controversias en los planos científico, de la historia y hasta de la política en Colombia.

Piensa, por ejemplo, que los gobernantes colombianos han estado equivocados en su manera de asumir las riendas del país. Lo primero que es necesario hacer es unirlo, dice, desafiando su geografía y su clima. “Yo comencé a construir una historia de Colombia diferente, que parte de la fragmentación geográfica. Comencé a hablar de un determinismo de la geografía, donde los genes se tienen que adaptar a un clima y a una geografía determinados, que además, en términos humanos, la geografía y el clima en muchas regiones son hostiles. Es una geografía que desune, antes que unir”.

“La unidad en Colombia se ha dado por superestructuras, no por un desarrollo estructural con base en vías de comunicación que integren mercado, permitan el intercambio de productos, de culturas, uniones de orígenes diferentes. Hemos hecho de Colombia un país muy desigual, y lo que es peor, con ciudadanos de diferentes categorías. Regionalizamos la raza”.

Habla entonces el historiador, pero le sigue el Yunis político: “Dice el gobierno actual que construirá 3.500 kilómetros de vías, pero no lo hace respondiendo a una concepción de mercado interno, de unir e interrelacionar a los colombianos, sino de hacer vías de salida a los puertos con una mentalidad exportadora. Eso es totalmente equivocado. Colombia superará sus problemas sólo cuando comience a trabajar sobre su geografía para unir a los colombianos”.

Corolario

El menor de ocho hermanos, era “un pelao aventajado”, dice con el poco acento costeño que aún le queda. Sobresalió en las clases de gramática, tenia facilidad para la lectura, para hablar en público, tanto que su profesor lo llamaba Andrés Bello.

Por el contrario, nunca tuvo curiosidades científicas ni le gustaba desbaratar aparatos. Siempre fue buen estudiante, pero cree que estudió medicina para seguirle la corriente a sus hermanos.

Hay un momento de silencio; se le pierde la mirada, y luego de un silencio confiesa que la vida le enseñó a pensar. De aprenderlo todo de memoria en la secundaria, la medicina, las lecturas y la participación en grupos de discusión en la Universidad de Antioquia, empezó a buscar y a encontrarle sentido a las cosas. Ahí fue cuando descubrió la ciencia. “Soy muy feliz con la capacidad que tengo hoy en día de poder integrar todo el conocimiento que he adquirido”.

Hoy sigue gastándose buena parte de sus entradas mensuales en libros. “No entiendo cómo hace, pero puede leer dos y tres libros al mismo tiempo”, dice su hijo y colega Juan José. Sigue tan activo como siempre en sus investigaciones, también de un piso a otro del edificio donde queda su laboratorio, con la diferencia de que puede disponer de cualquier equipo a cualquier hora, sin tener que pedirlo prestado a nadie. Se mantiene actualizado en la literatura científica de genética humana. Y aún le queda tiempo para pensar y escribir sus propias creaciones literarias. Afortunadamente sigue siendo bueno para la gramática y la redacción, y lo acompañan varios diccionarios porque “soy purista en lo que escribo”.

Perfil elaborado por Cienciágora