César Augusto Ocampo explica su salida de Colciencias

Foto: Colciencias

En su reemplazo fue nombrado Alejandro Olaya.

A través de un comunicado, el exdirector de Colciencias César Augusto Ocampo aclara varios puntos sobre su salida de la entidad después de un decreto firmado por Presidencia, que declaraba como insubsistente su nombramiento. 

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En el documento asegura que su salida del cargo fue orquestada por el subdirector Alejandro Olaya Dávila, hoy su reemplazo, quien, según él, le enviaba mensajes de parte del primer mandatario.

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“Fui advertido por el subdirector, como razón directa del presidente, que yo no podía realizar cambios en el equipo de directores técnicos quienes continuaban y fueron parte de la administración anterior“, se lee en el texto.

Según Ocampo la molestia del subdirector la habría producido su decisión de “tomar un control más cercano en cuanto toma de decisiones y contratación de la entidad”.

El exfuncionario de Colciencias aseguró que buscó una reunión personal con el presidente Juan Manuel Santos, sin embargo, afirma que su solicitud nunca fue atendida. 

“A finales del año 2017 fui convocado al Palacio de Nariño al despacho del secretario general de la Presidencia, donde se me informó respecto de la preocupación del presidente sobre la ejecución general y presupuestal en Colciencias, y que debería poner mi cargo a disposición del mandatario. Ese mismo día envié una carta solicitando una cita personal, que nunca se dio”, escribió.

Este es el documento que envió César Ocampo a Juan Manuel Santos:

Esta es la declaración:

“Ante la declaratoria de insubsistencia al cargo que venía desempeñando como Director General de Colciencias, y que fue firmada por el Señor Presidente de la República el día de ayer (miércoles enero 10 de 2018), como ciudadano y como científico me veo en la obligación de aclarar algunas situaciones que se vienen presentando al interior de la entidad, y que de una u otra manera pudieron conducir a la toma de esta decisión.

En junio de 2016, durante la administración anterior a la mía, se expidió la Resolución 429 donde se delegaban varias funciones propias de la Dirección General, a la Subdirección General y a la Secretaría General de la Entidad. Estas funciones estaban relacionadas especialmente con la celebración de convenios o contratos. Adicionalmente, después de unos meses en mi cargo y después de un intento de hacer un cambio de un Director Técnico, fui advertido por el Subdirector, como razón directa del Presidente, que yo no podía realizar cambios en el equipo de Directores Técnicos quienes continuaban y fueron parte de la administración anterior.

Si bien estas restricciones en el manejo del personal de libre nombramiento y remoción suponían una traba, en mi calidad de Director tomé la determinación de reasumir las funciones que se habían delegado y expedí la Resolución 1624 del 21 de diciembre de 2017, lo que me permitía tener un control más cercano en cuanto toma de decisiones y contratación de la entidad.

Esta medida no fue bien recibida por el Subdirector, quien manifestó su descontento y llevó su queja hasta el alto Gobierno. La situación se agravó con la expedición de la Resolución 1773 de 2017 que pretendía establecer un tope para el pago de honorarios a personas naturales que prestan sus servicios a la entidad, toda vez que se hallaban casos en los que personas con formación de bachiller tenían honorarios mensuales superiores a los obtenidos por profesionales con títulos de posgrado.

A finales del año 2017 fui convocado al Palacio de Nariño al despacho del Secretario General de la Presidencia, donde se me informó respecto de la preocupación del Presidente sobre la ejecución general y presupuestal en Colciencias, y que debería poner mi cargo a disposición del Presidente. Ese mismo día envié una carta al Presidente (adjunta) solicitando una cita personal, que nunca se dio.

Es cierto que estaba revisando con mucho detalle la planeación y la contratación del 2018, e íbamos a cumplir con las fechas límites para finalizar ese proceso. Mis contradictores citan eso como evidencia de que no estaba ejecutando y que la entidad estaba paralizada, algo que no es cierto. Era necesario hacer cambios en la planeación, borrador que se me había presentado para que estuviera mas alineada a mi visión.

Al mismo tiempo, si era necesario revisar y ajustar los valores de las contrataciones para que el proceso obedezca a criterios técnicos, más allá de los vínculos personales o políticos que puedan tener las personas que prestan sus servicios a la entidad. Es obvio que los cambios hayan generado malestar, pero ojalá exista una veeduría por parte de la comunidad científica respecto de la manera como se adjudican los contratos, y el proceso se realice con total transparencia de cara al fortalecimiento del SNCTI que requiere del personal mejor cualificado del país.

Ante mi negativa de renunciar, dado que mi gestión sólo ha buscado hacer más transparente la administración de la entidad, me encontré ayer con la noticia de mi declaratoria de insubsistencia, a la cual me acojo debido a la obediencia que me obliga la ley; pero como académico, manifiesto que sus motivaciones obedecen a los intereses particulares de un grupo de personas que se han encargado de hacer del ente rector de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, otro de sus fortines burocráticos”.