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16 Ago 2016 08:29 AM

Condenan a 50 años de prisión a dos oficiales del ejército por "falsos positivos"

La
Fm

También fueron condenados dos soldados profesionales quienes habrían participado en los asesinatos.

A 50 años de prisión fue condenado el coronel Wilson Ramírez Cedeño y el capitán Javier Enrique Alarcón Villa como coautores de homicidio agravado en persona protegida en concurso homogéneo y falsedad ideológica en documento público.

También fueron condenados los entonces soldados profesionales Eider Vega Arrieta a 49 años de prisión, en calidad de coautor de homicidio en persona protegida, en concurso concierto para delinquir agravado y a Carlos Vega Arrieta a 25 años como cómplice de homicidio en persona protegida en concurso homogéneo y autor de concierto para delinquir.

La sentencia fue proferida por el Juzgado Segundo Penal Especializado de Antioquia. Con base en la investigación adelantada por la Dirección de Fiscalía Nacional Especializada de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, por los hechos ocurridos en enero de 2008 en el municipio de Yondó (Antioquia) en los que perdieron la vida dos jóvenes.

Según el informe oficial, el 30 de enero de 2008, en la vereda la Laguna del Miedo, en Yondó, personal adscrito al Batallón Batalla de Calibío, que se encontraba tras la pista de dos delincuentes, ordenaron el pare a dos ocupantes de una motocicleta y en vista de que éstos no acataron la orden militar y dispararon contra los uniformados, se generó una respuesta militar que terminó con la muerte de Javier Leonardo Franco Carvajalino y Robinson Antonio Trujillo Márquez.

La investigación de la Fiscalía de Derechos Humanos, que fue acogida por el juez, puso de presente que las víctimas fueron engañadas para que se dirigieran al sitio donde el personal militar procedió a dispararles sin mediar provocación que justificara tal acción.

Además, de acuerdo con las pruebas se manipuló y modificó la posición de los cuerpos, se instalaron dos armas y una granada en sitios y disposiciones que aparentaban un porte y una agresión, procediendo a dar aviso a las autoridades de policía judicial para el respectivo levantamiento y se estructuró una versión oficial para aparentar que la muerte fue en combate.