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Este es el segundo año en el que Trump se ausenta de la cena de corresponsales de la Casa Blanca, un importante evento social que desde 1920 celebra la libertad de prensa.
30 Abr 2018 01:05 AM

Trump deja plantada a la prensa y exhibe fuerza en un mitin en Michigan

Este es el segundo año en el que Trump se ausenta de la cena de corresponsales de la Casa Blanca, un importante evento social que desde 1920 celebra la libertad de prensa.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dio plantón hoy a los medios de comunicación más importantes del país reunidos en la cena de corresponsales de la Casa Blanca y apostó por un público más favorable en la localidad de Washington (Michigan), donde buscó hacer una exhibición de fuerza.

"Quizás habéis oído que había sido invitado a otro evento esta noche, la cena de corresponsales de la Casa Blanca, pero ahora mismo prefiero mucho más estar en Washington, Michigan, que en Washington D.C.", afirmó Trump nada más comenzar su discurso sobre un gran escenario con carteles azules.

En los carteles aparecían los mensajes "Promesas cumplidas" y "Hacer a EE.UU. grande de nuevo" ("Make America Great Again"), su lema de campaña y que usó para este mitin.

Este es el segundo año en el que Trump se ausenta de la cena de corresponsales de la Casa Blanca, un importante evento social que desde 1920 celebra la libertad de prensa.

La Casa Blanca, sin embargo, este año sí envió a su portavoz, Sarah Huckabee Sanders, en representación del Gobierno, lo que supone un cambio significativo con respecto al año pasado.

Trump en su discurso reiteró sus ataques a las "noticias falsas" y se quejó de que los medios no le hayan dado suficiente crédito por la reciente cumbre entre los líderes de las dos Coreas, Kim Jong-un y Moon Jae-in, quienes acordaron abrir un camino hacia la paz y sellaron un acuerdo para la desnuclearización de la península.

"Tuvo a uno de los grupos de noticias falsas esta mañana que me estaban diciendo: '¿qué cree usted presidente que ha tenido que ver con eso?' 'Te diré algo, ¿qué te parece todo?'", dijo Trump.

Nada más empezar a hablar de Corea del Norte, sus simpatizantes comenzaron a corear la palabra "Nobel", a lo que Trump respondió con risas y contestó: "gracias, es muy amable, solo quiero hacer el trabajo".

Trump aprovechó para anunciar que su reunión con Kim, la primera en la historia entre EE.UU. y Corea del Norte, se producirá en "las próximas tres o cuatro semanas", lo que supone un leve adelanto con respecto a las estimaciones de la Casa Blanca, que fijó la cita para finales de mayo o principios de junio.

El mandatario dijo ayer que su Gobierno está evaluando "dos o tres" lugares para su reunión con Kim. Según la cadena CBS, esos dos lugares son Mongolia y Singapur.

"¿Recordáis lo que nos decían hace tres o cuatro meses? Nos va a llevar a la guerra nuclear, eso decían. No, no, no. La fuerza es lo que nos va a mantener fuera de la guerra nuclear, no lo que nos va a conducir a ello", reafirmó Trump, que el año pasado amenazó con descargar todo el "fuego y furia" de EE.UU. sobre Pyongyang.

Saliéndose en repetidas ocasiones del guión, Trump repasó sus relaciones con la Unión Europea (UE) y con los líderes de China, Xi Jinping, y de Japón, Shinzo Abe.

"La Unión Europea la formaron para aprovecharse de Estados Unidos y no le echen la culpa a ellos, no echen la culpa a Xi, ni al primer ministro Abe, no les echen la culpa por aprovecharse de nosotros. Le echo la culpa a antiguos presidentes y antiguos líderes de nuestro país", afirmó Trump.

Esta misma semana Trump recibió en la Casa Blanca a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, Emmanuel Macron con quien intercambio numerosos gestos de afecto.

Los dos líderes europeos buscaban convencer a Trump de que exima permanentemente a la Unión Europea (UE) de los aranceles al acero y aluminio, y de que no se retire del acuerdo nuclear con Irán, firmado en 2015 por EE.UU. junto a Alemania, Francia, China, Rusia y el Reino Unido.

En clave interna, Trump aprovechó su discurso para pedir el voto para los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre y usó la inmigración para arremeter contra los demócratas.

"Un voto para un demócrata en noviembre, es un voto por las fronteras abiertas y por el crimen", afirmó Trump, quien reiteró que "una nación fuerte, debe tener fronteras fuertes".

El mandatario se refirió a la caravana de inmigrantes centroamericanos que durante semanas recorrió México y que, ahora, con un número mucho menor de miembros (unos 300 de los 1.500 que iniciaron el viaje) se está preparando para pedir asilo en el paso fronterizo de San Ysidro, en la localidad californiana de San Diego.

"¿Estáis viendo el desastre que está ocurriendo ahora con la caravana que viene hacia arriba? ¿Lo estáis viendo? ¡Nuestras leyes son tan débiles, tan patéticas!", clamó Trump.

La visita a Michigan tuvo cierto contenido simbólico, pues Trump se convirtió en 2016 en el primer candidato republicano en ganar ese estado desde 1988, algo de lo que el mandatario presume a menudo.