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Paul Rivas (fotógrafo), Javier Ortega (periodista) y Efraín Segarra (conductor) / Foto de la Flip
13 Abr 2018 07:44 AM

Periodistas ecuatorianos fueron asesinados: Lenín Moreno, presidente de Ecuador

El presidente de Ecuador dijo que hay información para hacer tal aseveración. Se trata del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra.

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, confirmó en Quito el asesinato de los tres integrantes del equipo periodístico de El Comercio secuestrados el 26 de marzo en la provincia de Esmeraldas, frontera con Colombia.

"Con profundo pesar lamento que se han cumplido el plazo, no hemos recibido pruebas de vida y lamentablemente confirmamos que están sin vida nuestros compatriotas", aseguró el presidente de Ecuador.

“Más allá de los esfuerzos realizados, se ha confirmado que estos criminales nunca tuvieron la intención de entregárnoslos sanos y salvos, y que lo único que querían era ganar tiempo”, aseguró el presidente de Ecuador.

"Hemos incluido al narcoterrorista alias ‘Guacho’, en la lista de los más buscados del Ecuador y ofrecemos una recompensa de USD 100 mil por información que ofrezcan para su captura", dijo el presidente ecuatoriano. "Hemos tomado contacto con organismos de cooperación internacional, Cruz Roja y la Iglesia ecuatoriana, para iniciar con el proceso de localización y repatriación de los cuerpos de nuestros compatriotas", agregó.

"Ecuatorianos, estamos de luto, pero no vamos a dejarnos amedrentar. Hoy más que nunca pido al país unidad por la paz", aseguró el jefe de Estado de Ecuador.

El pronunciamiento completo de Lenín Moreno, presidente de Ecuador

En los 19 días que pasaron desde la desaparición del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, la información ha llegado a cuentagotas y cruzada por rumores y datos falsos.

Ortega (32 años), Rivas (45) y Segarra (60), del diario El Comercio, fueron secuestrados por disidentes de la exguerrilla de las Farc el pasado 26 de marzo en Mataje, limítrofe con Colombia. Estaban realizando un trabajo periodístico sobre la situación de la convulsa frontera, a raíz de la oleada de ataques a la fuerza pública registrada en la zona desde el pasado mes de enero.

Con un saldo por ahora de cuatro muertos y cuatro decenas de heridos, esta violencia sorprendió y conmocionó a un país que se preciaba de ser un remanso de paz en medio de los problemas derivados del narcotráfico que enfrenta Colombia.

La última vez que se les vio con vida fue en una grabación dada a conocer por Noticias RCN el 3 de abril. En ella aparecían los tres periodistas ecuatorianos secuestrados abrazados, con cadenas y candados al cuello, e instaban al gobierno de Ecuador a llegar a un acuerdo con los captores.

Al inicio de esta semana circuló un supuesto comunicado de los secuestradores -cuya autenticidad fue puesta en duda por las autoridades de ambos países- en el que se anunciaba la muerte de los plagiados durante una fallida operación de rescate coordinada por los dos gobiernos.

Quito negó que estuviera realizando operaciones militares en la zona de frontera y Bogotá sostuvo por su parte que no realizó operaciones especiales sin el conocimiento de Ecuador. El 28 de marzo, dos días después del secuestro, una emisora colombiana informó de la liberación del equipo periodístico. Pero la información resultó ser falsa.

Agonía a cuentagotas

Este jueves, Noticias RCN entregó a las autoridades ecuatorianas fotografías de los que serían los cuerpos ajusticiados de los secuestrados. Tras analizar las imágenes, el gobierno estableció que en dos de ellas hay semejanzas con la ropa de los secuestrados y una tercera correspondería al rostro de uno de los periodistas.

Aunque en Colombia y Ecuador se creía que existía una alta probabilidad de que las fotos sean auténticas, según el presidente Lenín Moreno, no existía evidencia concluyente. El material gráfico no fue publicado prácticamente por ningún medio de comunicación, aunque circula en redes sociales.

El equipo cayó en poder del Frente Oliver Sinisterra, un grupo que se apartó del acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc y que está vinculado con el narcotráfico. Según la inteligencia colombiana, se trata de una organización con entre 70 y 80 hombres, dirigida por el ecuatoriano Walter Artízala, conocido como Guacho, uno de los hombres más buscados tanto en Colombia como en Ecuador.

Guacho se mueve por ambos lados de la frontera sembrando el terror en una zona que es clave para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos por el Pacífico. Bogotá lo responsabiliza de varios ataques con explosivos que han dejado a oscuras a Tumaco, un poblado de unos 200.000 habitantes a escasos kilómetros de la zona límitrofe y que concentra el mayor número de narcocultivos en el mundo.

Desde hace décadas, esta porosa y selvática frontera de 720 kilómetros, con numerosas trochas ilegales, es utilizada por las bandas que viven del tráfico de droga, de armas y de combustible, así como de la minería y la tala ilegal. Pero tras el acuerdo de paz firmado a finales de 2016 con las Farc, que según analistas dominaban el territorio, arreciaron disputas entre desertores del pacto de paz, bandas procedentes de antiguos paramilitares desmovilizados y otras guerrillas.

“Lo que estamos viviendo ahora es una herencia del conflicto y de la falta de resolución de estrategias claras para la desmovilización de las Farc”, explica la internacionalista ecuatoriana Katalina Barreiro, del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN).

El gobierno ecuatoriano sostiene que la violencia vivida en los últimos meses en el lado ecuatoriano es en represalia por los golpes que sus autoridades le han dado al narcotráfico, que han dejado varios detenidos e incautaciones.