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Murió el fotógrafo Sebastião Salgado a los 81 años, el alma visual de la Amazonía

Salgado fue un crítico feroz del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro por su política de abrir la Amazonía a actividades como la minería.

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Actualizado:
Viernes, Mayo 23, 2025 - 11:12
 Sebastiao Salgado
El fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado fallece a los 81 años. Descubra más sobre su legado en blanco y negro y su impacto en la fotografía mundial.
AFP

El fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, conocido por sus grandes fotos en blanco y negro de conflictos o de la selva amazónica, murió a los 81 años, anunció este viernes la Academia de Bellas Artes francesa, de la que era miembro desde 2016.

"Laurent Petitgirard, secretario perpetuo, los miembros y corresponsales de la Academia de Bellas Artes, lamentan anunciar el fallecimiento, este viernes 23 de mayo a la edad de 81 años, de su colega fotógrafo Sebastiao Salgado", indicó la academia francesa.

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"Laurent Petitgirard, secretario perpetuo, los miembros y corresponsales de la Academia de Bellas Artes, lamentan anunciar el fallecimiento, este viernes 23 de mayo a la edad de 81 años, de su colega fotógrafo Sebastiao Salgado", indicó la academia en la red social X.

La institución, con sede en París, lo describió como un "gran testigo de la condición humana y del estado del planeta".

Su familia, en un comunicado enviado a la AFP, informó que "contrajo una forma particular de malaria en 2010, en Indonesia, en el marco de su proyecto Génesis".

"Quince años más tarde, las complicaciones de esta enfermedad derivaron en una leucemia grave que le pasó factura", detallaron.

El fotoperiodismo elevado al arte

El fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, fallecido este viernes a los 81 años, inmortalizó durante cinco décadas lo mejor y lo peor del planeta: desde los remotos tesoros naturales hasta las calamidades humanas, con un estilo inconfundible que alió belleza con compromiso.

Autodidacta, Salgado, que tenía también la nacionalidad francesa, deja un icónico testimonio de centenares de viajes, publicado tanto en grandes revistas como "Life" y "Time", como exhibido en museos de capitales como París, donde residió buena parte de su vida.

Desde Ruanda a Guatemala, pasando por Indonesia y Bangladés, el brasileño documentó hambrunas, guerras, éxodos y explotación laboral en el Tercer Mundo con la mirada empática y no condescendiente "de quien viene de la misma parte del mundo", solía decir.

Su universo en blanco y negro, de estética elegante, también fue una celebración de los paisajes más bellos, como los 'ríos voladores' de la Amazonía, y a la vez un aviso de la necesidad de protegerlos ante la emergencia climática.

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Salgado recibió prestigiosos galardones, como el Príncipe de Asturias y el Premio Internacional de la Fundación Hasselblad y fue protagonista del documental nominado al Óscar "La Sal de la Tierra", de Wim Wenders, sobre sus periplos a lugares recónditos como el Círculo Polar Ártico y Papúa Nueva Guinea, que alimentaron su libro "Génesis" (2013).

África, Reagan y minas

Nacido el 8 de febrero de 1944 en la localidad rural de Aimorés, en el estado de Minas Gerais (sureste), Salgado se crió junto a siete hermanas en la finca propiedad de su padre, ganadero. De su infancia en una tierra donde visitar a un allegado requería días de trayecto, decía haber aprendido la paciencia, primordial para un fotógrafo que debe saber esperar "la fracción de segundo" que busca captar.

Empezó Derecho, pero en seguida saltó a Economía, cuyo máster obtuvo en la Universidad de Sao Paulo. Militante de izquierdas, se trasladó en 1969 a Francia huyendo de la dictadura en Brasil, junto a la que sería su compañera de vida, Lelia Wanick.

Empleado en la Organización Internacional del Café, el brasileño viajaba a menudo a África, donde empezó a fotografiar, después de probar por primera vez en 1970 una cámara que Lelia había comprado.

"Me di cuenta de que las instantáneas me producían más placer que los informes económicos", confesó.

Salgado descartó entonces una suculenta oferta laboral del Banco Mundial en Washington para entregarse a la fotografía. Entre tanto, Lelia criaría prácticamente sola a sus dos hijos, Juliano Ribeiro y Rodrigo, nacido con síndrome de Down.

África, donde se sentía "como en casa" por su peso cultural en Brasil desde los tiempos de la esclavitud, fue objeto de sus primeros reportajes sobre sequías y hambrunas en países como Níger y Etiopía, lo que le abrió la puerta de la legendaria agencia Magnum en 1979.

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Con esta, fue por una vez fotógrafo de una 'breaking news' mundial: el intento de asesinato de Ronald Reagan en 1981, que presenció cuando cubría un acto del presidente en un hotel: tomó 76 fotos en 60 segundos.

Pero fue su primer libro, "Otras Américas" (1984), retrato de pueblos indígenas, lo que hizo despegar su fama, consagrada dos años después con las fotos de Serra Pelada (Brasil), la mayor mina de oro del mundo a cielo abierto, donde durante 35 días convivió con miles de hombres cubiertos de lodo y en condiciones inhumanas.

Siguió otra obra antológica, "Éxodos" (2000), sobre migraciones forzadas en 40 países.

Algunas voces le acusaron de hacer "estética de la miseria", pero Salgado las ignoró, manteniendo la fe en su trabajo.

Bolsonaro en la mira

Antes de disparar "hay que estar ligado al fenómeno", explicaba Salgado, justificando el tiempo pasado con sus sujetos, a los que retrataba con las tres cámaras Leica que llevaba colgando alrededor del cuello.

La fotografía es "una forma de vida. Corresponde a mi ideología (...) mi actividad humana y política, va todo junto", confesó a la AFP en 2022, al presentar en Sao Paulo su exposición "Amazonía", fruto de un trabajo de siete años en la mayor selva tropical del mundo.

Comprometido con la causa climática, Salgado fue un crítico feroz del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022) por su política de abrir la Amazonía a actividades como la agricultura y la minería.

En su estado natal, fundó además el Instituto Terra para regenerar los bosques y la biodiversidad desaparecidos debido a la deforestación, un exitoso proyecto al que hasta en 2022 se habían sumado unos 3.000 propietarios de tierras.

Preguntado por lo aprendido a lo largo de su periplo planetario, Salgado resumió en 2016: "Que existe una cosa artificial que se llama fronteras. En todas partes, vi al mismo ser humano. El extranjero no existe".

Fuente:
AFP